jueves, 22 de septiembre de 2011

Europa Soberana presenta "El arsenal del hereje" ―grandes personalidades defienden la eugenesia -parte1





La mejor semilla, en el mejor suelo… la peor semilla, en el peor suelo.
(Harvey V. Sutton, atleta, médico y eugenista australiano).

Un hombre se encuentra mal y va al médico. El doctor le dice "Usted tiene un tumor maligno y sobrepeso, y se está poniendo cada vez más gordo". El hombre le pregunta al doctor: "¿No podría extirparme el cáncer y ayudarme a perder peso?" El doctor responde: "Desde luego que no. Sus células de cáncer y de grasa tienen tanto derecho a la vida como sus células normales".
(Kurt Saxon).

Más vale prevenir que curar.
(Refrán español).


Lo que aquí tenemos, que viene a extender ampliamente la anterior Introducción a la eugenesia, es una compilación de grandes personajes defendiendo la mentalidad eugenésica, por lo tanto no se me ha de considerar responsable de lo que otros dijeron: yo sólo presento las citas y las comento hasta cierto punto, a modo de estudio, para dar una idea de la variedad de opiniones que hubo y hay entre los pro-eugenistas. Algunos conceptos manejados por las personas mencionadas en este post están ciertamente transnochados, y conste, por tanto, que no apruebo todo lo que aquí se dice. Por ejemplo, hoy se han hecho grandes avances y mediante la ingeniería genética se podrían lograr maravillas por encima de los métodos más primitivos preconizados aquí por algunos autores. Pero valgan, en todo caso, como curiosidad, especialmente en estos tiempos que corren, cuando el mayor problema del planeta —la superpoblación— amenaza con desencadenar tremendas catástrofes naturales y artificiales que resultarán en muertes innecesarias de seres inocentes, mientras una microélite cleptocrática de egoístas, codiciosos y depravados, maneja el mundo de espaldas a esta realidad, intentando burlar la ley natural hasta que ésta, airada, les dé finalmente alcance.

¿Qué es la eugenesia? Procede del antiguo griego eu (bueno, bien) y genes (nacer), por tanto es "nacer bien", o "el nacimiento de los buenos". La Wikipedia define la eugenesia como "ciencia aplicada o movimiento biosocial que propugna el empleo de prácticas destinadas a mejorar la composición genética de una población". Eugenesia significa socialismo biológico, biopolítica, una nueva ingeniería social basada en la lógica, la biología, la genética, el acato de las leyes naturales de la vida, y la voluntad de crecer en armonía —tanto con el mismo planeta como con los seres que lo pueblan. La eugenesia es la voluntad de un jardinero que intenta que la especie no sea un descampado donde crecen hierbajos en desorden, sino un jardín donde, merced a la intervención de una inteligencia superior, se arrancan las malas hierbas y se cultivan las plantas hermosas y fructíferas, compartiendo una armonía entre ellas, y siendo amables con el suelo santo sobre el que germinan y crecen, y al cual deben su misma existencia. Es la voluntad de mejorar al hombre o, preferiblemente, de superarlo, pues ya se sabe que el hombre es un ser imperfecto cuya creación no está completa, cuyo modelo de perfección absoluta aun no ha sido fijado del todo, y que por tanto ha de ser dejado atrás. La eugenesia, en suma, es el instinto de llevar adelante la evolución de la especie y crear al superhombre.

Nada nuevo bajo el Sol. Desde el Neolítico, el hombre encontró maneras de domesticar a animales que eran biológicamente útiles para él por aportar buena leche, carne, huevos, lana, etc., y se dedicó a criarlos con esmero para mejorar la calidad de sus rebaños generación tras generación. Lo mismo pasó con las variedades de plantas, especialmente con los cereales. En cada generación, el antiguo granjero-ganadero impedía que las variedades no-útiles de su rebaño o cosecha se reprodujesen, y en cambio procuraba que los mejores especímenes tuviesen una descendencia prolífica. Así, sus cosechas y sus rebaños iban mejorando poco a poco. Si por tales métodos se podían obtener toros más grandes, trigo más nutritivo o gallinas más fértiles, ¿por qué no se iban a poder obtener seres humanos más inteligentes, valientes y fuertes? ¿Acaso el cuerpo del hombre no está sujeto a las mismas leyes que las que gobiernan a los animales salvajes? Desgraciadamente, esta mentalidad, que se aplicó al ganado y a los cultivos, no se aplicó al hombre, y la conquista de condiciones de vida mejores, así como la adopción de hábitos y dietas antinaturales, relajó la selección natural, desencadenando la degeneración del hombre civilizado.

La eugenesia habla de la necesidad de impedir (eugenesia negativa) la multiplicación de mutaciones indeseables en el genoma humano (como objetivamente lo pueden ser la ceguera, la deformidad, enfermedades congénitas variadas, el retraso mental, el avance del mestizaje entre razas originariamente armoniosas por sí mismas, el síndrome de Down, etc.) prohibiendo su reproducción y multiplicación antes de que sea demasiado tarde para la especie y antes de que la Tierra y la Naturaleza reaccionen violentamente ante la proliferación descontrolada de un tipo humano inferior, enfermo y abotargado, que se ha convertido en un tumor maligno para el planeta.

Y, por otro lado, es preciso favorecer (eugenesia positiva) la propagación de los especímenes humanos mejor dotados en todos los aspectos, para otorgarles la ventaja evolutiva. Esto se refiere especialmente a la natalidad, el entrenamiento deportivo, la alimentación, la vida a la intemperie, el cultivo de las facultades mentales y de la voluntad, la cultura general y la salud. A los ojos de la especie, cualquier método es legítimo para lograr esto, desde la fertilización in vitro, el diagnóstico pre-natal o la selección de embriones, hasta avanzadas técnicas de ingeniería, cirugía y terapia genéticas que están a la vuelta de la esquina. Si esto no se lleva al cabo es precisamente porque la Civilización Occidental está gobernada por personas a las que el destino de la raza, de la civilización y de la humanidad no les importa en absoluto, ya que lo que les mueve es el beneficio económico inmediato y el éxito cortoplacista.

Occidente se muere y pide a gritos un sistema autoritario y socialista en el que la regeneración de la raza y la calidad biológica vuelvan a cobrar fuerza para equilibrar la balanza planetaria que actualmente está inclinada hacia la proliferación de un tipo humano de nula calidad.



INTRO

A menudo he pensado que Galileo no fue el primer hombre de la época post-clásica europea en "redescubrir" que la Tierra gira alrededor del Sol. Había acceso a las obras clásicas, y creo sinceramente que en la Edad Media muchos sabios conocían la verdad, pero ninguno tenía el valor de publicarla por temor a la Iglesia y a la palabra "hereje", capaces todas de arruinar su carrera e incluso de poner fin a su vida en una hoguera, al son de los aplausos del vulgo beato. Así, una camarilla de fariseos (el clero cristiano) representante de una idea oscurantista de origen judío (el cristianismo), ejercía su control sobre un rebaño "temeroso de Dios" (los europeos), manteniéndolo por siempre en la ignorancia y en las tinieblas, despojándolo de sus tradiciones gentilicias para reemplazarlas con la Biblia y reinar como reyes tuertos en un mundo de ciegos. Galileo, pues, como otros, se vio forzado a retractarse, so pena de ser quemado por hereje.

Pues bien, hoy tenemos:

- Una nueva Iglesia: el Sistema.

- Nuevos dogmas incuestionables: lo "políticamente correcto", la "igualdad" a ultranza, el feminismo, el multi-culturalismo, la rebelión contra cualquier cosa que esté bien constituida, el odio hacia lo superior, el individualismo y el deseo de no ofender a los parásitos chupasangres y quejicas

- Una nueva inquisición: la prensa, las ONGs y los lobbies judíos, homosexuales, feministas y cristiano-demócratas, entre otros.

- Tenemos nuevos herejes: revisionistas, "ultraderechistas" y científicos disidentes.

- Nuevos tabúes intocables: la ingeniería genética, el "holocausto", el racismo, el nazismo, el fascismo, el antisemitismo… y la eugenesia.

- Nuevas cazas de brujas: escándalos y juicios a los grandes disidentes o a cualquier sospechoso de "racismo" o patriotismo.

- Nuevos pioneros arrepentidos al estilo de Galileo, como el científico y superdotado inglés James Watson, quien se retractó de su frase "racista" en 2007, so pena de ser quemado en la hoguera de los medios de comunicación. Igual que en el caso de Galileo, el tiempo demostrará la veracidad de sus palabras, y la posteridad honrará como verdaderas esas palabras que murmuró entre dientes: "y sin embargo, se mueve".

- Tenemos nuevas hogueras: el ostracismo, la difamación, la condena, el encarcelamiento, el boicot e incluso la agresión física directa.

- Un nuevo Satán, anticristo, Lucifer: Adolf Hitler.

- Y, por supuesto, tenemos a los fariseos de siempre: grandes magnates sionistas de las finanzas y de los medios de comunicación, progresistas y políticos ambiciosos que venderían a su hermano por dinero y notoriedad, ONGs que timan al contribuyente incauto y viven de subvenciones cual parásitos, burócratas desvencijados y quemados, funcionarios trepas y mediocres, profesionales del derecho que se sustentan con la injusticia y la mentira, parásitos decadentes, incluso científicos que pretenden medrar pisando a sus compañeros de trabajo, haciéndole la pelota al Sistema por muy corrupto que sea, y utilizando a cada uno de los caídos en desgracia como un peldaño particular en su escalera hacia no se sabe muy bien dónde (cualquier trabajador conoce bien el perfil psicológico que se está describiendo). Todos ellos, juntos, representan la contra-evolución, las corrientes destructoras, antitéticas y disgregadoras en el seno de la humanidad: los defectuosos de la especie, que impiden su evolución hacia formas de vida superiores, encadenándola a lo mísero, lo mediocre y lo servil.

De manera que afirmo, sin ningún miedo a exagerar, que hoy está pasando exactamente lo mismo que pasaba en la Edad Media con la Iglesia. Si algo nos enseña la historia, es que la historia se repite ("ése es el error de la historia", diría Darwin) y que, en épocas de tabúes, la ciencia no avanza. Los avances tecnológicos que tienen lugar hoy en día no son sino coletazos resultantes del rayo alemán, que rompió moldes durante el III Reich dejando manifestarse a todas las fuerzas creadoras del espíritu europeo. La sociedad moderna, en plena regresión fisiológica, y envenenada por genes-basura, se remolca patéticamente con inventos de hace 70 años, y critica los tabúes del pasado remoto, sí, pero se le parece olvidar que esos tabúes han sido sustituidos por otros tabúes nuevos.

El único objetivo de este siniestro frente nivelador, anti-evolutivo e igualitario sigue siendo el mismo de hace milenios: frustrar al hombre en su camino para llegar a Dios.

Incluso despojando al tema de pasión e idealismo, la eugenesia y la ingeniería genética me parecen asuntos, bajo el punto de vista lógico y objetivo, tan nobles, tan sublimes y tan benevolentes que sólo puedo preguntarme qué clase de persona podría oponerse a semejantes virtudes. ¿Por qué, pues, hay tanta oposición a un asunto tan sumamente urgente y necesario como lo es la Eugenesia? Yo lo atribuyo a tres razones:

1- Dos milenios de cristianismo y derivados.

2- Una desproporcionada influencia sionista en nuestra civilización, especialmente a través de las finanzas y los medios de comunicación. Al poder sionista, que es la mafia más potente de este planeta, no le interesa el ascenso de pueblos más fuertes y capaces que ellos, sino el envenenamiento y mestizaje de todos los pueblos gentiles.

3- La ignorancia y la calidad física, mental y moral muy baja de buena parte de la población moderna, gracias a una anulación, durante siglos, de la selección natural, la persecución de librepensadores, el agotamiento de la mejor sangre en guerras, la manía de ayudar más a los peores que a los mejores y, en la actualidad, gracias a un deliberado elogio de la vulgaridad y la mediocridad en los medios de comunicación (lo cual no es más que una nueva forma de cristianismo —la glorificación de lo miserable, lo mediocre y lo bajo).

En contraste con esta anti-evolución, y más tras leer la presente recopilación, nadie puede negar que la inmensa mayoría de hombres que hoy se tienen por grandes personalidades, inteligentes, sabios, audaces y exitosos cada uno en su campo, apoyaban la eugenesia. Mi intención es, con esta avalancha de grandes personalidades, "animar" un poco a quienes defenderían medidas pro-eugenésicas —especialmente médicos, profesores, biólogos, genetistas y demás— y que vean que milenios de historia les secundan. También intento que la gente ande más pendiente del mundo de la ciencia, pues están teniendo lugar avances y debates extremadamente interesantes, que demuestran que hay personas muy preparadas que se dan perfectamente cuenta de lo que está pasando y de cómo atajarlo.

Por desgracia, la ciencia moderna está muy intervenida por el sistema oficial. Se conceden fondos para investigar solamente asuntos que puedan redundar en un beneficio económico directo a corto plazo, lo cual corta de tajo las esperanzas de investigar por senderos, quizás más arduos, pero que a largo plazo produzcan beneficios mucho más importantes, y no sólo económicos. La humanidad tiene que cansarse de estar gobernada por payasos codiciosos, simples y vulgares mercaderes del desierto que sólo piensan en buscar nuevas retorcidas tretas financieras y nuevos mercados para vender chucherías inútiles.

Pero llegará un día en el que los científicos dejarán de investigar sobre cremas y siliconas varias para parchear los asquerosos cuerpos desgastados de viejas paranoicas, y dirigirán sus esfuerzos a mejorar la herencia genética del ser humano para que en el futuro jamás vuelva a necesitar "enmiendo" alguno. Llegará el día en el que los médicos dejarán de afanarse en la búsqueda de medicinas y en prolongar, mediante métodos aberrantes, las vidas de pacientes terminales que tienen el cuerpo destrozado, para dedicar, en cambio, sus energías a la creación de un tipo humano que no necesite medicina alguna.

La mal llamada "comunidad científica" —integrada realmente por científicos serviles para con el sistema oficial, lacayos gritones de lo "políticamente correcto" poseídos por dudosas ambiciones socio-político-económicas y ávidos de trepar— se lanza a la pelleja de quien diga algo disidente del fanático dogma mainstream —incluso (o quizás especialmente) si ese alguien es su mejor "colega" profesional.

Pero la verdad, fariseos, no se cambia, porque como ya he dicho otra vez, la verdad es para siempre.

Como el Fénix, volverá a aflorar esa gran verdad que es la ley de la desigualdad humana y la necesidad de cultivar a los mejores y poner límites a la reproducción de los peores. De hecho, es un secreto a voces que está en las mentes y, a veces, en la misma boca, de muchos médicos y científicos, representantes de la que en un futuro será la ciencia más importante de todas: la ciencia del hombre y de la vida. Llegará un día en el que estos heraldos de la verdad saldrán a la luz proclamando su enseñanza y su grave advertencia:

La civilización ha hecho que el ser humano degenere y empeore, y es necesario tomar medidas radicales de emergencia para revertir ese siniestro proceso, o nos convertiremos en una forma de vida débil, involucionada, inferior, patética, vulnerable, enfermiza, afeminada, dependiente y encima dañina para el planeta, incapaz de superar adversidades de absolutamente ningún tipo —nos convertiremos en los "emos" de las especies animales. Seremos una especie cochambrosa y gelatinosa que se arrastrará entre máquinas. Y entonces es cuando la Naturaleza irá a por nosotros. Por otro lado, "raza" es mucho más que rasgos étnicos-antropológicos. Es la calidad biológica del linaje, es la resistencia de ese eslabón que forma parte de una cadena de la cual nadie conoce el principio ni el final, pero que debe de ser fuerte y brillante para soportar la tensión a la que la vida la somete.

Mi opinión sobre el futuro de estos asuntos es que, de nuevo, la Historia se repite. Del mismo modo que pasó en el caso de la Tierra girando alrededor del Sol, en tiempos futuros también las verdades defendidas por los disidentes serán consideradas certezas evidentes, y quienes antaño las rebatían estúpidamente, se avergonzarán de haberlo hecho, como la Iglesia se avergüenza hoy de haber negado durante siglos que la Tierra gira alrededor del Sol. Y del mismo modo que el oscurantismo cristiano fue finalmente arrollado por un Renacimiento que la Iglesia fue incapaz de contener, también nosotros, incluso en la época más decadente, nos dirigimos hacia el último, imparable y definitivo Renacimiento del antiguo espíritu indoeuropeo.

El viejo planteamiento nazi de 1923 no ha sido rebatido ni contestado satisfactoriamente por el Sistema (que se ha limitado a verter difamaciones demagógicas sobre el nazismo, pero procurando no tocar jamás sus argumentos). Por lo tanto, ha seguido acechando después de 1945: ¿debería la humanidad instaurar una selección artificial que haga de modo rápido e indoloro en una sola generación lo que la selección natural no ha podido hacer de modo lento y doloroso durante los últimos milenios debido a los credos inferiores y a los estragos biológicos derivados de las guerras y del avance incontrolado de la civilización? ¿Acaso todas las cualidades buenas que pueda tener un ser humano (belleza, salud, inteligencia, fuerza, destreza, dureza, valor, resistencia, audacia, bondad, altruismo, patriotismo, autodominio, espíritu de sacrificio, disciplina, espíritu de equipo, instinto comunitario, instinto de protección, espíritu de ataque, pasión, etc.) y que hoy son admiradas y deseadas por cualquiera, no son el resultado de cruentos procesos naturales que no tienen nada de humanitario y sí mucho de fascista? ¿Acaso no nos horrorizaría que esas cualidades se perdiesen y fuesen sustituidas por la envidia, el resentimiento, la mezquindad, la mediocridad, la debilidad, el sedentarismo, la enfermedad, la amargura, el malestar, el crimen, la pobreza, la cobardía, la pereza y la indolencia?

Los personajes que aparecen aquí enseguida se verá que son de lo más variopinto. No he discriminado a ningún autor por tendencia política, raza, nacionalidad, religión o sexo. Sólo me he fijado en el interés que tienen sus citas y he seleccionado las que he creído más ilustrativas y representativas. Así, veremos desfilar en este texto a absolutistas, imperialistas, liberales, demócratas, socialistas, marxistas, fascistas, nazis, chinos, ateos, políticos e incluso algún judío, sin olvidar aquellos científicos no adscritos a tendencia política alguna. En eso precisamente consiste la libertad de expresión y de opinión: en que cada cual exponga sus ideas, sean del signo que sean. Está claro que, por tal motivo, no obviaré tampoco las contribuciones nazis.

He leído bastante material para publicar esta selección de información (de la cual muchas partes, especialmente de los prolíficos estudios eugenésicos de los países anglosajones, son difíciles de encontrar en español). Sin embargo, quien tenga a mano más citas interesantes, está invitado a participar aportando su fragmento. Doy las gracias a Arminius, estudiante de Antropología, por echarme una mano con algunos autores, por aportar citas y por señalarme buenas posibilidades de lectura. También estoy agradecido a Sigfrido, jurista, y a JAM, que me han señalado otras importantes citas de autores pro-eugenésicos —entre otros, los de la modesta pero digna tradición eugenésica española, demasiado desconocida.



LA ANTIGÜEDAD

La idea de que la herencia pudiera y debiera ser influenciada conscientemente no constituye en modo alguno una novedad. Hace nada menos que seis mil años los babilonios seguían cuidadosamente las líneas genealógicas de sus caballos con el fin de encontrar nuevas combinaciones que les proporcionaran mejores estirpes. Mucho antes de Jesucristo los chinos producían nuevas variedades de arroz por cruzamiento de las ya existentes, tratando de incrementar el rendimiento de sus cosechas y aumentar el valor alimenticio del grano. De ahí a la idea de que también el hombre podría ser mejorado sólo había un paso, y más de un filósofo pensó, después de empeñar todo su sentido critico en la contemplación del mundo, que el camino para mejorar el hombre sería por el cruzamiento juicioso y razonable de sus individuos.
(E. Aynat, "La Eugenesia: breves notas históricas", Mundo NS).

Con la "desbarbarización" que sobrevino tras la aparición del sedentarismo, los pueblos pronto se dieron cuenta de que una sociedad desarraigada de la Naturaleza inmediatamente degenera; en suma, la humanidad despertó a los peligros de la civilización. Para compensarlo, los líderes de estas sociedades pusieron en marcha procesos tendentes a contrarrestar los perniciosos efectos del mayor cáncer que haya sufrido la humanidad: la disgenesia, es decir, la degeneración de la raza que resulta de la ausencia de selección natural. Aquí veremos que, en muchas sociedades civilizadas de la antigüedad, se seguían de forma automática las leyes de la Naturaleza. Sus líderes intervenían consciente y voluntariamente para poner coto a la reproducción humana y permitir la reproducción sólo a los mejores, a fin de que la especie no degenerase. Y es que "Donde el entorno es demasiado blando y lujoso y no se requiere luchar para sobrevivir, no sólo a las variedades y los individuos débiles se les permite vivir y se les anima a reproducirse, sino que los tipos fuertes también engordan mental y físicamente". (Madison Grant, "The passing of the great race").

Los ejemplos más ilustrativos de esta época son hindúes, griegos (y de éstos, los espartanos) y romanos. El ideal helénico de la kalokagathía, es decir, una asociación de bondad-belleza lograda manteniendo la pureza de sangre en el marco de un proceso de selección de los mejores, sentó las bases de todo lo que en Occidente se ha considerado "clásico" y "hermoso" desde entonces hasta hace bien poco.

En otro artículo he dicho que debemos considerar que el arte que nos ha llegado de la antigüedad europea es quizás sólo el 2% de lo que realmente habría y, para colmo, probablemente lo menos interesante y sublime: los cristianos primitivos tuvieron a bien el destrozar todo legado "pagano". Ya nadie puede saber cuántos filósofos y autores sufrieron una destrucción total de sus obras, sin que nadie volviese a saber quiénes fueron ni qué pensaron, y otros muchos escritos clásicos fueron censurados, adulterados, corregidos o mutilados. Valgan, al menos, los vestigios de esa época pre-cristiana como ejemplo.


Aunque el 98% del arte clásico fue destruido por el fanatismo de los primeros cristianos, el que sobrevivió habla por sí mismo como un tributo a la selección, el equilibrio, la salud y la excelencia de todas las cualidades humanas.


• LOS HINDÚES. Los invasores indoeuropeos llegaron a India entorno a 1400 AEC e inmediatamente pusieron en marcha medidas para favorecer la alta natalidad en los mejores elementos de la población (identificados con los invasores arios) y la baja en los peores (identificado con el estrato negroide-dravídico). Todo el sistema de castas fue realmente un gran proceso eugenésico en el que el chandala (termino también utilizado por Nietzsche para definir la moral de judíos y cristianos), el dalit, el paria, el intocable, el sin-casta, el considerado inferior, era sometido a un horrendo estilo de vida (utilizar sólo las ropas de los cadáveres, beber sólo agua procedente de zonas estancadas o huellas de animales, no permitir a sus mujeres que se asistieran en el parto, prohibición de lavarse, trabajar de verdugos, enterradores y limpiadores de letrinas, y un desagradable etc.) que favorecía que las enfermedades fuesen endémicas entre los suyos, que cayesen como moscas y que sus números así jamás se desbocasen constituyendo un peligro para los mejores. Estamos, pues, ante un ejemplo de eugenesia negativa, es decir, limitar la procreación de los peores. Estas medidas se recogen en el Código de Manú (el legendario legislador indo-ario que sentó las bases de la jerarquización por castas). Según el científico Theodosius Dobzhansky, genetista ucranianode renombre, al que citaré después, "El sistema de castas de la India ha sido el mayor experimento genético jamás realizado por el hombre" ("Diversidad genética e igualdad humana").

Una mujer da siempre al mundo un hijo dotado de las mismas cualidades que el que lo ha engendrado… Un hombre de nacimiento abyecto toma el mal natural de su padre o de su madre, o de los dos a la vez, y nunca podrá ocultar su origen.

(Código de Manú, Manara Dharma Shastra, Libro X).


 LICURGO (Siglo VIII AEC), regente de Esparta, viajó por España, Egipto e India acumulando sabiduría y, posteriormente, llevando al cabo una revolución en Esparta, tras lo cual la polis se militarizaría e instauraría un sistema social basado en la eugenesia, entre cuyas medidas destacan los infanticidios de los recién nacidos deformes, feos o imbéciles. A grandes rasgos, la política de Licurgo se basaba en entrenar seres humanos perfectos que diesen a luz a seres humanos perfectos, y en ese plan no tenían cabida los engendros genéticos. Por otro lado, la krypteia llevada al cabo por las autoridades espartanas sobre los hilotas, es decir, la plebe sometida, puede perfectamente ser considerada como un ejemplo, muy brutal y primitivo, de eugenesia negativa. En cuanto a las políticas espartanas de eugenesia positiva (favorecer la multiplicación de los mejores) se encontraban rituales populares como la coronación de un campeón y campeona en un concurso deportivo, o un rey y reina en un certamen de belleza, o la exención de impuestos a los ciudadanos que dejaban 4 hijos. Se esperaba que los mejores se casasen con las mejores, los solteros de más de 25 años estaban extremadamente mal vistos y se les castigaba con multas y actos humillantes.

Si los padres son fuertes, los hijos serán fuertes.

Licurgo.


 HERÁCLITO (535-484 AEC), filósofo griego presocrático conocido por sus aforismos al estilo del Oráculo de Delfos. Estableció que la sabiduría era mucho más que la mera acumulación de conocimientos e inteligencia, valorando igualmente la intuición, el instinto y la voluntad.

Pido a todos los mortales que engendren niños bien nacidos de padre nobles.

(7).


 LEÓNIDAS (muere en 480 AEC), Rey de Esparta y comandante supremo de las tropas griegas en la Batalla de las Termópilas. Luchó en inferioridad numérica contra los persas hasta el final, dando tiempo a la evacuación de las ciudades griegas, concediendo margen para una victoria ateniense en la batalla de Salamina y sentando las bases de la definitiva derrota persa en Platea. Leónidas y sus espartanos son ejemplo de heroísmo, entrega a su Pueblo, espíritu de sacrificio, adiestramiento y honor para todos los ejércitos occidentales de todos los tiempos.

¡Casaos con capaces y dad a luz a capaces!

(Exhortación al pueblo espartano antes de partir a las Termópilas, según Plutarco, "Del encono de Heródoto", 32).

Monumento a Leónidas.


 TEOGNIS DE MÉGARA (Siglo VI AEC) fue uno de los grandes poetas griegos, que nos ha legado en su "Teognidea" una serie de interesantes reflexiones y consejos a su discípulo Kyrnos o Cirno. Entre otras cosas, Teognis divide a la población en "buenos" (la nobleza, identificada con los invasores helenos) y "malos" (la población plebeya autóctona de Grecia, que progresivamente iba acumulando dinero y derechos).

Carnero, asno y caballo, querido Kyrnos, revisamos
cuidadosamente, y los buenos buscamos para el apareamiento
y ni los mejores hombres se oponen a ello
Pero en cambio se casan, por dinero, con las cortas de talla, de ascendencia
                                                                                                  [inferior
Y también una mujer degradará su estirpe
y despreciará al mejor hombre por el compañero más rico
El dinero manda: lo bueno se casa con lo malo
y lo malo con lo bueno, hasta que todo el mundo sea mestizo
No es de extrañar que la raza del país degenere
—pues el metal mezclado, Kyrnos, sólo débilmente brilla

("Adrados").


 CRITIAS (460-403 AEC). Filósofo ateniense, orador, maestro, poeta y tío de Platón. Es conocido por haber formado parte del gobierno espartano de ocupación conocido como los "Treina Tiranos", y aquí apreciaremos la importancia que este hombre concedía, no sólo a la herencia, sino al entrenamiento deportivo, sin el cual un ser humano no será jamás completo.

Comienzo con el nacimiento de un hombre, demostrando cómo puede ser el mejor y el más fuerte en cuerpo si su padre entrena y soporta durezas, y si su futura madre es fuerte y también entrena.


• PLATÓN (428-347 AEC). Probablemente el filósofo más famoso de todos los tiempos, este hombre se inspiró en Esparta para proponer las medidas de regeneración griega en su obra "La República", plagada de valores de eugenesia tanto positiva (promover a los mejores) como negativa (limitar a los peores), especialmente en lo tocante a la casta de los "guardianes". Platón, como la mayoría de los filósofos griegos, era partidario de la exposición de los niños defectuosos a la intemperie para que muriesen.

Platón.

Es preciso, según nuestros principios, que las relaciones de los individuos más sobresalientes de uno u otro sexo sean muy frecuentes, y las de los individuos inferiores muy raras. Además, es preciso criar los hijos de los primeros y no de los segundos, si se quiere que el rebaño no degenere.

("La República").

* * * * * * * *

En base a lo convenido, es necesario que los mejores hombres se unan a las mejores mujeres lo más frecuentemente que se pueda, y al contrario, los peores con las peores; y se debe elevar la prole de los mejores y no la de los peores, así nuestra grey llegará a ser excelente.

("El Estado", 459).

* * * * * * * *

El criador de bueyes y el seleccionador de caballos e incluso cualquiera que actúe sobre un grupo de animales similares, de ningún modo empezará a cuidarlo sin haberlo depurado con el método de purificación conveniente a cada grupo y sin haber separado a los sanos de los enfermos y a los puros de los bastardos. Y a estos enfermos y bastardos los enviará a cualquier otro grupo, a los otros los mandará a su cuidado, pensando acertadamente que sería vana  inútil la fatiga de cuidar los cuerpos y de educar a los animales que, corruptos por naturaleza y de mala cría, arruinan en cualquier grupo el conjunto de los que están dotados de pureza en las costumbres y en los cuerpos, si nadie se preocupa de poner orden mediante la selección.

("Las Leyes", 735).

* * * * * * * *

Que nazcan de hombres de élite niños aun mejores, y de hombres útiles al país, niños más útiles aun.

("El Estado", 461).


 JENOFONTE (430-354), soldado, jinete consumado durante la guerra del Peloponeso, mercenario en el corazón de Persia durante la expedición de los diez mil, en la que participó en una guerra civil persa teniendo luego que abrirse camino con sus camaradas hacia Grecia a través de 1500 km de terreno hostil. Filósofo, pro-espartano e historiador. Notorio anti-demócrata y aborrecedor del gobierno ateniense, anhelaba formas de gobierno más justas, como las que conoció en Persia y en Esparta, a donde mandó a sus hijos para ser educados. Junto con Plutarco, Jenofonte es la mayor fuente de información sobre Esparta, admirando las prácticas eugenésicas instauradas por Licurgo.

Jenofonte. 

[Licurgo] consideraba que la producción de hijos era el deber más noble de los ciudadanos libres.

("Constitución de los lacedemonios").

* * * * * * * *

Un hombre viejo debía presentarle a su mujer a un joven en la flor de la vida a quien admirase por sus cualidades, para que tuviese hijos con él.

("Constitución de los lacedemonios").


 ISÓCRATES (436-338 AEC), político, filósofo y maestro griego, fue uno de los famosos diez oradores áticos y probablemente el retórico más influyente de su época. Fundó una escuela de oratoria que se hizo famosa por su eficacia y criticó la política de muchas ciudades griegas, que en vez de estimular su natalidad inflaban artificialmente sus números mediante la inmigración masiva de esclavos, que él consideraba de calidad inferior a la población helénica. En esta cita, se comprueba hasta qué punto Isócrates valora la calidad frente a la cantidad.

No debe ser reputada como feliz aquella ciudad que desde todos los extremos acumula al azar muchos ciudadanos, sino aquella que mejor preserva la raza de los afincados desde los comienzos.


 EURÍPIDES (480-406 AEC), dramaturgo, amigo de Sócrates y sin duda uno de los más grandes poetas de toda la Antigüedad —su mancha es un excesivo machismo que le llevó a criticar la mayor libertad que disfrutaban las mujeres en Esparta. Decepcionado y asqueado por las políticas de una Grecia decadente, se retiró a Macedonia, un lugar donde las tradiciones helénicas aun eran puras, y donde finalmente murió.


No hay tesoro más preciado para los hijos que nacer de un padre noble y virtuoso y de casarse entre familias nobles. Maldición al imprudente que, vencido por la pasión, se une a indignos y deja a sus hijos el deshonor en contrapartida a los placeres culpables.

("Las heráclidas").

Eurípides.


• ARISTÓTELES (384-322 AEC), famoso filósofo que educó al mismísimo Alejandro Magno y que sentó las bases, en Occidente, del Helenismo, de la lógica y de ciencias como la biología, la taxonomía y la zoología. Aristóteles se extiende ampliamente en su obra "Politeia" sobre los problemas que plantea la eugenesia, el control de la natalidad, la alimentación de la infancia y su educación (libros VII y VIII). Por lo general, admiró el antiguo sistema espartano, aunque con algunas reservas (en mi opinión, infundamentadas, al menos cuando Esparta no era decadente) en cuanto a que la institución del eforado era tiránica.

Aristóteles.


 LOS PATRICIOS eran los líderes romanos en los primeros tiempos, cuando Roma era una República. Estos hombres eran los patriarcas o jefes de clan de cada una de las 300 familias nobles descendientes de invasores itálicos, y dirigían todas las instituciones romanas, incluyendo las legiones, los juicios y el Senado. Sobrios, puros, ascéticos y duros, su gente les tenía en gran estima como depositarios de altísima sabiduría, y la posteridad romana los honró como dioses. Sus descendientes formaron el Patriciado, es decir, la posterior aristocracia romana, que fue decayendo paulatinamente a lo largo del Imperio hasta disolverse casi totalmente, convirtiendo Roma en un repugnante monstruo decadente que merecía ser arrasado. Después de las guerras púnicas y de Julio César, Roma perdió en gran medida su espíritu indoeuropeo.

En la IV de las XII tablas de la ley, se establecía que los niños nacidos deformes deben ser muertos al nacer. También se dejaba al arbitrio de los patriarcas de los clanes patricios el decidir cuáles eran los niños no-aptos. Generalmente se les ahogaba en las aguas del río Tíber, y otras veces se les abandonaba en la Naturaleza, exponiéndolos a las fieras y a los elementos, en un proceso denominado expositio. Por lo visto, a los romanos no les fue tan mal con esta táctica purificadora (al menos mientras la llevaban al cabo), según vemos en su Historia arrolladora. 


Distorium vultum sequitur distortio morum. ("A un rostro torcido sigue una moral torcida").

(Proverbio romano).

Busto patricio.


• MELEAGRO DE GADARA (Siglo I AEC), compilador griego de epigramas que se encuadra dentro de la etapa helenística.

Si uno mezclase bueno con malo, no nacería una buena progenie, pero si ambos padres son buenos, engendrarán nobles hijos.

(Fr. 9).


 HORACIO (65 AEC-8 EC).

La virtud de los padres es una gran dote.

* * * * * * * *

De los buenos y de los valientes descienden los buenos y los valientes.

("Odas", IV, 4, 29).


SÉNECA (4 AEC- 65 EC), filósofo romano de la escuela estoica (la misma a la que pertenecerían hombres como Marco Aurelio o Juliano el Apóstata), de origen hispano-celta y maestro del emperador Nerón.

Exterminamos a los perros hidrófobos; matamos a los toros indomables; degollamos las ovejas enfermas por temor a que infesten al rebaño; asfixiamos los fetos monstruosos y hasta ahogamos los niños si son débiles y deformes. No es pasión, sino razón, el separar las partes sanas de las que pueden corromperlas.

("De la ira", XV).

Séneca.


 PLUTARCO (45-120 EC). Filósofo, matemático, historiador, orador y sacerdote de Apolo en el Oráculo de Delfos. Es también una de las importantes fuentes de información sobre Esparta, en sus libros "Antiguas costumbres de los lacedemonios" y "Vida de Licurgo".

Plutarco.

Dejar con vida a un ser que no sea sano y fuerte desde el principio no resulta beneficioso ni para el Estado ni para el individuo mismo.

(Hablando sobre las costumbres espartanas, en "Antiguas costumbres de los lacedemonios").

* * * * * * * *

Cuando nacía un bebé, se le llevaba a un consejo de ancianos para ser examinado. Si el bebé era defectuoso de cualquier modo, los ancianos lo arrojaban por un barranco. A tal bebé, en la opinión de los espartanos, no se le debía permitir vivir.

(Hablando sobre las costumbres espartanas, en "Vida de Licurgo").



DOMINACIÓN CRISTIANA

Durante la Edad Media, a través de persecuciones que resultaban en muertes, encarcelamientos de por vida y destierros, los elementos librepensadores, progresistas e intelectuales fueron persistentemente eliminados en grandes zonas, dejando la perpetuación de la Raza en manos de los brutos, los serviles y los estúpidos. Ahora es imposible decir hasta qué punto la Iglesia Romana ha dañado la capacidad cerebral de Europa con estos métodos.
(Madison Grant, "The passing of the great race").

La llegada del cristianismo sumió a la filosofía clásica en siglos de olvido, y chocó con la establecida y antigua creencia europea en la desigualdad de los hombres. Extendiéndose primero entre los esclavos y las clases más bajas del Imperio Romano, el cristianismo vino a enseñar que todos los hombres eran iguales ante los ojos de un Dios creador universal, una idea que era totalmente alógena al antiguo pensamiento europeo, que había reconocido una jerarquía de competencia entre los hombres —e incluso entre los dioses. Oponiéndose a las tradiciones de la filosofía clásica y de la indagación científica, el cristianismo introdujo el concepto de un "Dios de la historia" único y omnipotente, el cual controlaba todos los fenómenos del universo —siendo los hombres y las mujeres creaciones de tal dios. Ya que todos los hombres y mujeres eran "hijos de Dios", ¡todos eran iguales ante su Divino Creador! La fe en las interpretaciones de revelaciones supuestamente proféticas por parte de la Iglesia llegaron a ser más importantes que la investigación científica o filosófica; y cuestionar la visión de la realidad que tenía la Iglesia llegó a ser percibido como pecaminoso.
(Roger Pearson, "The concept of heredity", Parte 1).


El cristianismo primitivo supuso un trauma atroz en Occidente y en el inconsciente colectivo europeo. Barrió con las enseñanzas de los clásicos y sólo muy lentamente pudo Europa recuperarse poco a poco, reconquistando y juntando los trozos dispersos de la sabiduría que había sido suya y que sufrió la destrucción a manos de unos parásitos fanáticos, envenenados por el virus del dogma desértico. Las poblaciones europeas, especialmente celtas, germanos, baltos y eslavos —que siempre se habían regido instintivamente por principios eugenésicos— se vieron de repente sumidas en un humanismo mal entendido, que había fermentado en las abarrotadas y sucias ciudades del Mediterráneo Oriental. El cristianismo frustró cualquier posibilidad eugenésica, biológica y pro-natural durante siglos y siglos, por lo cual no nos sorprende la escasez de testimonios eugenésicos de esta época.

La Iglesia tenía un concepto extranjero y anti-europeo de Dios, sacado directamente de la Biblia. Cuando los primeros judeocristianos enseñaron que Dios se había encarnado en un judío que murió a manos de los fuertes (los romanos) por la "salvación" de los débiles y pecadores (los esclavos, los enfermos, los criminales, las prostitutas, la hez de las calles romanas y de todo el Imperio), estaban sentando las bases de un trauma atroz, del cual el hombre europeo nunca se ha recuperado. De hecho, bajo formas más modernas ("solidaridad", "humanitarismo", "igualdad", cobardía, sedentarismo, mentalidad rebañil, servilismo, pacifismo, conformismo), casi todos los occidentales modernos arrastran variaciones del lastre cristiano, que ha ido haciendo importantes avances hasta ahora. En la imagen, el Cristo de Velázquez, obra de un gran pintor español cuyo talento fue malgastado aquí dibujando un extraño ídolo judío anoréxico, paliducho, pasivo y masoquista, en lugar de algún dios pagano triunfante.

De esta etapa pueden destacarse, en el "bando" europeo, grupos heréticos como los cátaros, los templarios, los alquimistas, los antiguos masones, los rosacruces, ciertas órdenes religiosas (hasta cierto punto algunas órdenes que acumularon sabiduría y conocimiento, como franciscanos, benedictinos, cistercienses, etc.) y, por supuesto, el Renacimiento, que hubiera podido suponer un gran cambio para Europa y una vuelta de tortilla para la Iglesia de no haber sido frustrado por el protestantismo, la reforma, la contrarreforma y la Guerra de los 30 Años (1618-1638), que supuso el fin de la alternativa paganizante, la caída del Sacro Imperio y la muerte de un tercio de la población total alemana, inaugurando un repulsivo periodo de pestes, hambrunas, histeria religiosa, guerras intestinas y cazas de brujas que devastaron las capas europeas germánicas de mejor calidad biológica (hugonotes, cuáqueros), hasta que la autoridad cristiana fue perdiendo fuerza y credibilidad en favor de dogmas aun más peligrosos: los dogmas "ilustrados".

Por tanto, si hay algo rescatable de la Edad Media, eso es sin duda la "otra" Edad Media de castillos, caballeros, trovadores, cruzados y princesas. Tres instituciones merecen mención: la caballería, la nobleza y el Sacro Imperio. Cuando se leen las descripciones de los grandes personajes de la época o alguien examina el esqueleto de algún rey prominente, no queda sino maravillarse: el emperador Carlomagno (742-814) medía entre 1,92 y 2,40 metros; Roldán, su paladín, era descrito asimismo como un gigante; el rey noruego Harald Hardrada (1015-1066) medía siete pies, es decir, 2,10 aproximadamente; el pelirrojo Sancho VII el Fuerte (1194-1234), rey de Navarra, medía 2,20 metros; Jaime I el Conquistador (1208-1276), rey de Aragón, era descrito como un gigante; lo mismo reza para los primeros reyes cruzados de Jerusalem. Todos estos hombres eran, además de héroes de su tiempo, gigantes de la genética, pertenecientes a un linaje prácticamente extinguido —pero susceptible de ser resucitado mediante una biopolítica selectiva adecuada. Y es que 

La Nobleza, guste o no, tiene causas naturales, ha nacido de la desigualdad primitiva de los talentos y caracteres; ha quedado como una selección buscada y consciente, fijada por una institución. El indoeuropeo había aceptado naturalmente y sin coacción la superioridad de la Nobleza sabiéndola salida de familias que tanto en lo físico como en lo moral, representaban el sumum de la selección. (E. Aynat, "La eugenesia: breves notas históricas").


 ROGER BACON (1214-1294) fue un fraile franciscano inglés enormemente adelantado a su tiempo. Estudioso aplicado y casi compulsivo, en su obra escribió tratados sobre Gramática, Física, Óptica, Matemáticas, Filosofía e incluso alquimia. Además, trató incluso la astrología y su efecto sobre los hombres, la fabricación de la pólvora, y la situación y el tamaño de los cuerpos celestes. Mucho antes de Leonardo Da Vinci, Galileo y el Renacimiento, previó la invención de aparatos voladores y barcos a vapor, y en sus detallados estudios de óptica anticipó la posibilidad de diseñar artefactos como microscopios, telescopios y gafas. Junto con sus experiencias alquímicas, realmente revolucionarias, todo esto era considerado sospechoso de herejía en su tiempo, y llegó a ser encarcelado. La misma frase que he decidido poner, aunque parece de lo más inocua, es inconcebiblemente herética para los ambientes académicos de la época, y deja entrever que, efectivamente, el hombre está subordinado a la Naturaleza y se le pueden aplicar los mismos principios que a los animales. Roger Bacon murió olvidado y caído en desgracia, y su memoria sólo muchos siglos más tarde sería rescatada e incorporada al historial de la universidad de Oxford, donde había trabajado.

Naturam non vinces nisi parendo. ("No conquistarás a la Naturaleza si no la obedeces", latín).


Monumento a Roger Bacon.


• SIR THOMAS MORE (conocido en el mundo hispano como Tomás Moro, 1478-1535) fue un abogado, estadista, amigo de Erasmus de Rotterdam y escritor inglés renacentista, conocido por su obra "Utopia", donde, como en "La República" platónica, disfrazó sus ideas de dirección estatal bajo el manto de una suerte de "ciencia-ficción". Entre otras cosas, en "Utopia" se lleva al cabo una política eugenésica muy afín a la espartana, donde la pareja debía, antes que nada, verse desnuda para saber con qué clase de persona contraían matrimonio en lo que a cualidades genéticas se refiere. Moro se manifiesta en contra de la idea para escapar a la posible represión religiosa, pero lo que realmente hace es exponerla tal cual es. More sería decapitado por negarse a reconocer al rey Henry VIII como jefe de la Iglesia en Inglaterra, y por ese motivo, la Iglesia Católica lo canonizó.

En el elegir mujer tienen los Utopianos un modo, a mi parecer, ridículo, pero que ellos reputan prudentísimo: una honrada matrona muestra a la doncella o viuda, desnuda al esposo; e igualmente un varón grave manifiesta a la dama, también desnudo, al contrayente. Y reprobando yo esta costumbre como inadecuada, responden que se maravillan de la locura de las gentes, pues al comprar un caballo, cuestión de poco dinero, van con tanto recato que le quieren ver sin silla, por si debajo de ella se encubre alguna matadura, y en el elegir mujer, que puede dar solaz o desplacer mientras dura la vida son tan negligentes que se contentan con verla toda cubierta y envuelta, sin reconocer más que el rostro, y esto se debe prevenir por las leyes, para que no suceda el engaño.

("Utopia", 1516).


• PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA (1600-1681), soldado veterano de Italia y Flandes, escritor, poeta y dramaturgo español. La frase que incluyo da a entender, de la forma más sencilla, hasta qué punto la calidad individual biológica es la que distingue a los hombres al margen de las meras "modificaciones" exteriores.

Aquí, a lo que sospecho, no adorna el vestido al pecho, que el pecho adorna al vestido.

("El soldado español de los Tercios").


WILLIAM PENN (1644-1718). Miembro de la sociedad religiosa puritana de los cuáqueros, emigró a América por la persecución religiosa en Gran Bretaña y fundó la provincia, ahora Estado, de Pensilvania. Muchos de los principios políticos que adoptó allí sentaron las bases para la posterior Constitución americana. Penn representa la vieja estirpe inglesa puritana, considerada como la fundadora de los Estados Unidos y tenida en muy alta estima por los posteriores eugenistas americanos que veremos después:

Los hombres son generalmente más cuidadosos de la clase de sus caballos y perros que de sus propios hijos.

("Reflections and maxims relating to the conduct of human life", Some fruits of solitude, 1693).

William Penn.


 THOMAS R. MALTHUS (1766-1834), economista y demógrafo inglés, fue el primero en señalar que la población mundial crecía más deprisa de lo que crecían los recursos, que la superpoblación era un peligro, que los recursos naturales eran limitados y que el hombre estaba abocado al hambre, al conflicto y a las epidemias (de ahí la expresión "catástrofe maltusiana") si no era responsable en cuando a su propia multiplicación.

Thomas Malthus.

No parece imposible que pueda ocurrir entre los hombres cierto grado de mejora, similar a la de los animales, si se presta atención a la reproducción. Es dudoso que el intelecto se pueda transmitir [poco después se supo que sí], pero el tamaño, la fuerza, la belleza, la tez, y quizás aún la longevidad son transmisibles en algún grado. (…) La raza humana no podría ser mejorada de este modo sin condenar a todos los malos especímenes al celibato. ("An essay on population", 1798).


 FEDERICO II EL GRANDE (1712-1786), Rey de Prusia, ejemplo de genio estratégico-táctico, político de primera y uno de los más brillantes comandantes militares de todos los tiempos, guerreó contra Austria y la Mancomunidad Polaco-Lituana obteniendo grandes territorios, colonizó el Este con campesinos alemanes, impulsó a Prusia a la categoría de superpotencia europea, comenzó a unificar trozos de los dispersos Estados del antiguo Sacro-Imperio, y a su muerte había dejado sentadas las bases de lo que en el Siglo XIX sería el II Reich o Imperio Alemán.

Es desagradable ver el trabajo que se toman bajo nuestro rudo clima para hacer crecer piñas, plátanos y otros frutos exóticos, mientras que se ocupan poco de la prosperidad humana. Pero digan lo que quieran, el hombre es más importante que todas las bananas juntas. Es él la planta a cultivar, la que merece todas nuestras atenciones y nuestros desvelos, pues representa el orgullo y gloria de nuestra Patria.

Federico el Grande. 


 ARTHUR SCHOPENHAUER (1788-1860), filósofo alemán que recibió influencia de Platón, el Hinduismo, el Budismo y Goethe y que influyó, a su vez, a Wagner, a Nietzsche y al mismo Hitler. Schopenhauer se opuso a la filosofía de Hegel, le concedió gran importancia a la voluntad como fuerza universal, le devolvió la dignidad a la Naturaleza, habló sobre la importancia de la Especie, negó la validez del Cristianismo y realizó importantes críticas a los resortes defectuosos de la civilización occidental, críticas que lo llevaron, entre otras cosas, a defender la poligamia y las políticas pseudo-eugenésicas.


Con nuestro conocimiento de la completa inalterabilidad tanto de carácter como de facultades mentales, se nos lleva a la opinión de que un mejoramiento verdadero y esmerado de la raza humana puede ser alcanzado, no tanto desde fuera como desde dentro, no tanto mediante teoría e instrucción como por el camino de la generación. Platón tenía algo similar en mente cuando, en el quinto libro de su "República", explicó su plan para incrementar y mejorar su casta guerrera. Si pudiésemos castrar a todos los canallas y meter a todas las gansas estúpidas en conventos, y dar a hombres de un temple noble un  harén entero, y procurar hombres, y por supuesto hombres íntegros, a todas las muchachas inteligentes y de buen espíritu, entonces surgiría en breve una generación capaz de producir una era mejor que la de Pericles.

("El Mundo como voluntad y representación", Volumen II).

Arthur Schopenhauer.


 LA ARISTOCRACIA IMPERIAL INGLESA: La clase dirigente británica que llevó a Inglaterra a altísimas cotas de gloria durante los Siglos XVIII, XIX y XX se considera de herencia germánica, debiendo su sangre principalmente a anglosajones y normandos. Su sistema de crianza y selección, como su orientación militarista, fue admirado hasta por nazis como Günther, Darré, Hitler, Rosenberg o Savitri Devi, quienes veían en la campiña anglosajona la repetición de ideas  germánicas que luego continuaron vivas en Norteamérica y Australia. Su mentalidad la resumiré en una frase.


To breed, to bleed, to lead. ("Procrear, sangrar, dirigir", divisa de la nobleza militar). 

Héroes de la nación que dio a luz a la eugenesia, ejemplos de la aristocracia británica, tan reminiscente de los patricios romanos. Izquierda, el General Charles G. Gordon "Bajá" (1833-1885), famoso por victoriosas campañas en China y Egipto, y por caer muerto como Gobernador del Sudán durante la rebelión del Mahdi. Derecha, el General Reginald E. H. Dyer (1864-1927), veterano de interminables campañas en India, Pakistán, Birmania y Afganistán, en su tiempo criticado por unos (" loco sanguinario que asesinó a cientos de inocentes") y alabado por otros ("evitó la matanza de blancos en toda India").

NACE LA EUGENESIA

Varios procesos marcaron el final de la hegemonía cristiana, nominalmente la Ilustración, la Revolución Americana, la Revolución Francesa [3], Napoleón, la Revolución Industrial y el ascenso de Alemania, Gran Bretaña y Estados Unidos como grandes potencias, con Rusia esperando a un lado. Esto no implica en modo alguna una mejora de la raza europea (al contrario, la raza seguía degenerando por culpa de la guerra y las atenciones a los inútiles), sino que sencillamente ahora esta raza tenía menos tabúes a la hora de expresarse. Sobre todo, son los avances científicos y la recuperación del legado greco-romano (así como la traducción de ciertos textos sagrados orientales de origen indoeuropeo) que tienen lugar durante estos años, los que iniciaron una época más libre de prejuicios y más científica.

La eugenesia, fundada en Inglaterra, llegó a ser realmente un asunto mainstream de común acepción, plenamente respaldada por la mayor parte de la comunidad científica (que por aquel entonces no estaba coaccionada por intereses políticamente correctos) y por personajes (además de los mencionados aquí) tan variopintos y notables como el profesor de Harvard y célebre científico Louis Agassiz, el filósofo inglés Herbert Spencer [4], el francés F. A. Gobineau, el presidente americano Woodrow Wilson, el economista británico J. M. Keynes, el escritor francés Émile Zola, el magnate americano W. K. Kellogg, el antropólogo y anatomista escocés Sir Arthur Keith, el Primer Ministro británico Arthur J. Balfour, el famoso aviador y pro-nazi americano Charles Lindberg, el compositor sueco Hugo Alfven y el político británico Sidney J. Webb. Todos o casi todos los hombres que mencionaré en este apartado —la mayoría ingleses y americanos— eran considerados genios, sentaron las bases de muchas disciplinas científicas modernas y eran altamente respetados por la sociedad del Siglo XIX y principios del XX. Por otro lado, la eugenesia realmente se puso en práctica en países considerados "avanzados" y "progresistas" en el sentido industrial, cultural, económico, tecnológico, militar, etc., como varios Estados de los EEUU, Canadá, Alemania, Austria, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Islandia, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría, Suiza y Japón.

No debemos sentir excesiva simpatía por el sistema social de esta época, dominada por un voraz y desalmado capitalismo. La Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra extendiéndose a Bélgica, el norte de Alemania, Francia, Estados Unidos y todo Occidente, desarraigó del sano y tranquilo campo a millones de campesinos de buena raza, que fueron hacinados en inmundos barrios obreros, donde gradualmente degeneraron y se transformaron en proletariosquemados, resentidos y sin identidad. Encima, la clase dirigente que se beneficiaba de la miseria de estos individuos (que eran quienes realmente les daban de comer), se permitía el lujo de considerarles inferiores, mientras tomaban el té con especuladores y usureros. Hasta cierto punto hay que comprender que éste era el caldo de cultivo perfecto para la aparición del bolchevismo, y que las clases dirigentes de la época no supieron preverlo como era debido. Realmente, sólo los nazis alemanes, de los que me ocuparé en el siguiente apartado, tuvieron finalmente la agudeza de advertir este proceso —y revertirlo de una forma verdaderamente socialista, en su doctrina de Blut und Boden. Otra razón por la que en parte me alegra que los eugenistas no aplicasen 100% su política, es que los individuos aquí mencionados basaban a menudo su "selección" en un criterio económico, social, cultural y productivo. Así, no hubiesen vacilado en esterilizar a un vagabundo, quizás incluso si tal vagabundo no era un "indigente genético", sino un trabajador que tuvo mala suerte y acabó en la calle. En suma, no intentaban aplicar un criterio biológico para la creación de un hombre superior, sino un criterio social para la creación de un ciudadano productivo. Y la producción en masa de borregos ejemplares o simples empollones sin sangre es algo que, de nuevo, no me inspira simpatía, porque el objetivo de una verdadera biopolítica debería ser la producción de especímenes humanos libres y perfectos física, mental y espiritualmente. Aun teniendo en cuenta estos asuntos desagradables, es indudable que gracias a las lujosas condiciones de las que disfrutaban las clases acomodadas, a un gusto por la literatura clásica y a la ausencia de trabas políticamente correctas, la ciencia y la filosofía avanzaron, de la mano de individuos muy preparados y creativos, que tenían todo el tiempo del mundo para ocuparse de sus investigaciones.

El factor más alarmante que encontraron los primeros eugenistas es que, en el mundo moderno, inteligencia y fertilidad son inversamente proporcionales el uno al otro. Es decir, que las personas inteligentes tienen pocos hijos, no tienen o directamente ni se emparejan, lo cual es una calamidad —y que, por el contrario, los estúpidos y los débiles mentales tienden a procrear prolíficamente, lo cual duplica la calamidad. Esta tendencia, ya observable en el Siglo XIX, sigue hasta nuestros días, magnificada como nunca.

Año 1914, justo antes de desencadenarse la catástrofe de la I Guerra Mundial. El Imperio Británico es la potencia mundial indiscutida, seguida por Estados Unidos y Alemania. Click para agrandar.


• Sir CHARLES R. DARWIN (1809-1882), naturalista inglés, explorador, científico riguroso y minucioso, y además buen escritor y hombre de familia, famoso por postular la teoría de la evolución y de la selección natural. Me hace mucha gracia el "caso Darwin". Hoy en día, mucha gente lo cita y lo menciona como si el único objetivo de Darwin hubiese sido hacer tambalear a la Iglesia, intentando convertirlo así en "progresista", cuando Darwin el único arquetipo que encarna es el del científico sin prejuicios. Los progresistas que ensucian el nombre de Darwin deberían saber que tanto Darwin como la selección natural son anti-ellos. Darwin, como la Naturaleza, es anti-progresista, y preconiza la selección y la supervivencia de los más dotados ("la belleza es el resultado de una selección sexual" es una frase que en gran medida nos ofrece la quintaesencia de su mentalidad). Su libro "El origen de las especies" tiene un revelador subtítulo, muy políticamente incorrecto y muy poco conocido: "La preservación de las razas más aptas en la lucha por la vida". A Darwin, como a todo buen científico, se la traían al pairo los dilemas morales entorno a tabúes políticamente correctos y entorno al "arte de quedar bien". Darwin aplaudió las ideas "fascistas", "nazis", "antisemitas" y "racistas" de su primo Galton en cuanto las leyó, mientras que Galton también fue influido decisivamente por Darwin. Podemos concluir, por tanto, que los actuales progresistas-socio-demócratas políticamente correctos que intentan meter a Darwin en su mismo saco, realmente no se han enterado de nada y, lo que es más ridículo, no han leído a Darwin en su vida.


Entre los salvajes, los cuerpos o las mentes enfermas son rápidamente eliminados, los hombres civilizados, en cambio, construyen asilos para los imbéciles, los discapacitados y los enfermos y nuestros médicos ponen lo mejor de su talento en conservar la vida de todos y cada uno hasta último momento, permitiendo así que se propague la estirpe de los miembros más débiles de nuestras sociedades civilizadas. Nadie que haya trabajado en la reproducción de animales domésticos, dudará de que esto es sumamente perjudicial para la raza humana. Es sorprendente lo pronto que una necesidad de cuidados, o de cuidados mal dirigidos, lleva a la degeneración de una raza doméstica; pero exceptuando el caso del mismo ser humano, nadie es tan ignorante como para permitir que sus peores animales se reproduzcan. 

La ayuda que nos sentimos compelidos a brindar a los necesitados es principalmente un resultado incidental del instinto de la simpatía [5], que fue adquirido originariamente como parte de los instintos sociales, pero subsiguientemente vuelto, de la manera previamente indicada, más tierno y más ampliamente difundido. 

Sir Charles Darwin.


 F. W. NIETZSCHE (1844-1900) apenas necesita introducción. Uno de los filósofos más leídos de todos los tiempos, y demostrador de "cómo se filosofa a martillazos", son muchos los imbéciles nihilistas, izquierdistas o individualistas que se lo han intentado apropiar, cuando una lectura de Nietzsche revela, sin ningún tipo de duda, una mentalidad pre-nazi, racista, antisemita, anti-demócrata, anti-anarquista y anti-comunista.

El profeta: Friedrich Wilhelm Nietzsche, sabio clarividente con una intuición fuera de lo normal.

Un hombre que llevaba en brazos a un niño recién nacido se acercó a un santo y le dijo: "¿Qué haré con este niño? Es raquítico, nació antes de tiempo y no tiene fuerza ni para morirse." ― "Mátale" dijo el santo con voz terrible,"mátale y tenlo en brazos tres días y tres noches para que te acuerdes; así no volverás a engendrar un hijo hasta que no llegue para ti el instante de engendrar". Al oír esto el hombre se marchó disgustado, y muchos censuraron al santo por haber aconsejado una crueldad, puesto que había aconsejado matar al niño. "¿No es más cruel dejarle vivir?" contestó el santo.

("La Gaya Ciencia", Libro Primero, 73, Santa crueldad).

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Que los enfermos no pongan enfermos a los sanos —y esto es lo que significaría tal reblandecimiento— debería ser el supremo punto de vista en la Tierra: —mas para ello se necesita, antes que nada, que los sanos permanezcan separados de los enfermos, para que no se confundan con éstos.

("La genealogía de la moral", Tratado Tercero, 14).

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El primer principio de nuestro amor a los hombres es que los débiles y los fracasados han de perecer, y que además se les ha de ayudar a que perezcan.

¿Qué es lo que hace más daño que cualquier tipo de vicio? La compasión traducida en actos hacia los fracasados y los débiles: es decir, el cristianismo. 

("El Anticristo", 2).

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Moral para médicosEl enfermo es un parásito de la sociedad. Es indecoroso seguir viviendo cuando se llega a cierto estado. Seguir vegetando, dependiendo cobardemente de médicos y medicinas, una vez perdido el sentido de la vida, el derecho a vivir, debiera ser algo que produjese un hondo desprecio a la sociedad. Los médicos, a su vez, deberían ser los intermediarios de ese desprecio: dejar a un lado las recetas y experimentar cada día una nueva dosis de asco ante sus pacientes… Hay que crear en el médico una nueva responsabilidad ante todos aquellos en que el interés supremo de la vida ascendente exija que se aplaste, y que se elimine sin contemplaciones la vida degenerante; por ejemplo, en lo relativo al derecho a engendrar, a nacer, a vivir Hay que morir con orgullo cuando ya no es posible vivir con orgullo.

("El ocaso de los ídolos", 7, 36).


• Sir FRANCIS GALTON (1822-1911), primo de Darwin, antropólogo, geógrafo, explorador, inventor, meteorólogo, estadístico y psicólogo inglés. Galton, impresionado por las teorías de selección natural y supervivencia de los más aptos observadas por su primo, fue quien acuñó la palabra "Eugenesia" ("buen nacimiento", o "nacimiento de los buenos") entorno al año 1884. Galton preconizaba impedir la reproducción de tarados, débiles mentales y dementes —llamando a estas medidas "eugenesia negativa", limitar el crecimiento de los peores—, y conceder certificados y fondos económicos a hombres y mujeres jóvenes que fueran "idóneos para la civilización" para que pudiesen casarse jóvenes y procrear una descendencia abundante —"eugenesia positiva", favorecer a los mejores. Galton, representante de una clase anglosajona dirigente que se mantendría sana hasta 1939, escribió que los negros eran inferiores a los blancos e incapaces de civilización alguna, mientras que los judíos sólo podían aspirar al "parasitismo" sobre otras naciones más dotadas y más capaces que ellos. Tenía la intención de que la eugenesia ("ser bien nacido") se convirtiese en una religión, que acabase sustituyendo al cristianismo —al cual acusaba por la caída del Imperio Romano, por haber dañado gravemente a la Civilización Occidental predicando la compasión y la caridad para con los inútiles, y que "los débiles heredarán la Tierra". Llevó al cabo un exhaustivo, riguroso y científico estudio de genealogías enteras de personajes ilustres, elaborando minuciosas estadísticas y encontrando —sin sorpresa— que, generalmente, el genio está en los genes y, por tanto, viene de familia. Bajo su patronazgo, se fundó en 1908 la British Eugenics Society, que no tardaría en estrechar lazos con grupos similares en Estados Unidos.

Sir Francis Galton.

Me propongo mostrar en este libro que las habilidades naturales del hombre se derivan de la herencia, bajo exactamente las mismas limitaciones en que lo son las características físicas de todo el mundo orgánico. Consecuentemente, como es fácil a pesar de estas limitaciones lograr mediante la cuidadosa selección una raza permanente de perros o caballos dotada de especiales facultades para correr o hacer cualquier otra cosa, de la misma forma sería bastante factible producir una raza de hombres altamente dotada mediante matrimonios sensatos durante varias generaciones consecutivas.

("Hereditary genius", 1).

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Lo que hace la Naturaleza ciega, lenta y despiadadamente, el hombre lo puede hacer prudente, rápida y amablemente. Puesto que tiene el poder de hacerlo, trabajar en esa dirección se convierte en su deber.

(1905).

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El ideal de mejorar la especie humana es una aspiración tan noble que muy bien pudiera ser elevada a la categoría de obligación religiosa.

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Por herencia se transmiten tanto la longevidad como las muertes prematuras. Si consideramos una clase de peculiaridades más recóndita en su origen, encontraremos que la ley de la herencia sigue siendo válida. Una susceptibilidad morbosa a las enfermedades contagiosas o a los venenosos efectos del opio o del calomel, y la aversión al sabor de la carne, todo ello vemos que es heredado. Y lo mismo sucede con el ansia por la bebida o por el juego, la pasión sexual desmedida y la proclividad a la indigencia, a los crímenes violentos y a los fraudes. Hay ciertos tipos marcados de carácter asociados a marcados tipos de rasgos y de temperamento. Sostenemos axiomáticamente que estos últimos son heredados, siendo demasiado notorio el caso y demasiado consistente con las analogías que nos aportan los animales como para hacer necesarios más argumentos.

("Hereditary Talent and Character").

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Me tomo la eugenesia muy en serio, pensando que sus principios deberían de convertirse en uno de los motivos dominantes de una nación civilizada, tal y como si fuesen uno de sus dogmas religiosos.

("Memoirs").

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[La eugenesia] tiene realmente fuertes aspiraciones a convertirse en un principio religioso ortodoxo del futuro, pues la eugenesia coopera con los trabajos de la Naturaleza asegurando que la Humanidad estará representada por las razas más aptas.

("Eugenics, its definition, scopes and aims").


• JACK LONDON (1876-1903), famoso escritor americano ("Colmillo Blanco" y otras docenas de libros) de tendencia socialista, pero sumamente racista, patriota, apologista de la civilización anglosajona y nietzscheano. Durante un tiempo, operó una granja de ganado, donde se convenció de que los ganaderos llevaban realmente practicando la eugenesia desde tiempos memoriales.


Yo creo que el mundo humano futuro pertenece a la eugenesia.

(Cartas, 376).

Jack London. 


 H. G. WELLS (1866-1946) fue un escritor y filósofo inglés, particularmente notable por sus prolíficas novelas de ciencia ficción. Miembro de la Sociedad Fabiana, seguía una línea pseudo-izquierdista.

H. G. Wells.

El sistema ético de estos hombres de la Nueva República, el sistema ético que dominará al Estado mundial, se formará primariamente para favorecer la procreación de cuanto sea bueno, eficiente y bello en la Humanidad —cuerpos hermosos y fuertes, mentes claras y poderosas, y un creciente depósito de conocimiento— y limitar la procreación de tipos básicos y serviles, de almas cobardes y poseídas por el miedo, de todo lo que es mezquino y feo y bestial en las almas, los cuerpos o los hábitos de los hombres.

(1902, "Anticipations of the reaction of mechanical and scientific progress upon human life and thought", Capítulo Final).

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Yo creo que si se agrupase a todo el mundo civilizado para votar sobre este asunto, la proposición de que es deseable que el mejor tipo de personas deberían casarse entre ellos y tener muchos hijos, y que las personas de tipo inferior deberían abstenerse de la multiplicación, sería aprobada por una mayoría abrumadora. Tal vez estén en desacuerdo con los métodos de Platón, pero sin duda estarían de acuerdo con sus principios… El señor Galton ha sugerido que las "familias nobles" deberían recolectar los "buenos especímenes de la Humanidad" entorno a ellos, empleando estos buenos especímenes en ocupaciones ínfimas de una naturaleza ligera y cómoda, que les dejará libre una suficiente porción de su energía para la multiplicación de su tipo superior.

(1903, "Mankind in the making", Capítulo II).


• LUTHER BURBANK (1849-1926) botánico, horticultor y agricultor americano que patentó cientos de variedades de plantas alimenticias como la patata, el melocotón, la ciruela, la nectarina, la nuez, las fresas y un largo etc., y que por su conocimiento de las técnicas de producción de variedades, también apoyó la eugenesia, no sólo en el ámbito botánico, sino también en el humano, para "impedir que los criminales y los débiles se reproduzcan".

Sería, al ser posible, absolutamente mejor, prohibir en cada Estado de la Unión el matrimonio de los física, mental y moralmente inaptos… ¿Qué diremos de dos personas de declarada discapacidad física a los que se les permitiese contraer matrimonio y criar hijos? Es un crimen contra el Estado y contra cada individuo del Estado.

("Training the human plant", 1907).

Luther Burbank. 


 GEORGE BERNARD SHAW (1856-1950), escritor irlandés, Premio Nóbel de literatura en 1925, partidario de ese "otro socialismo", más fascista y más nazi, que le llevó a defender el concepto nietzscheano del superhombre en su obra "Man and Superman". Bernard Shaw apeló literalmente a los químicos para que inventasen un gas que matase de forma rápida y sin dolor, para disponer de los deshechos de la sociedad occidental. Estaba convencido de que lo único que podía salvar a la civilización era una religión eugenésica y un sistema político socialista.

George Bernard Shaw.

Una parte de la política eugenésica nos aterrizaría finalmente en el uso extensivo de la cámara letal. Muchas personas deberían ver puesto un final a su existencia simplemente porque el cuidarlos gasta el tiempo de otras personas.

(Discurso a la Eugenics Education Society, citado en el "Daily Telegraph", 4 de Marzo de 1910).

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Siendo cobardes, vencemos a la selección natural bajo el disfraz de la filantropía.

("Man and Superman", edición de 1965, p. 159).


• DAVID S. JORDAN (1851-1931), naturalista, educador, taxónomo, zoólogo e ictiólogo americano, presidente de las universidades de Indiana y de Stanford y de la London Zoological Society, profesor de Zoología y notorio pacifista que intentó evitar el desencadenamiento de la I Guerra Mundial y que definió la Eugenesia como "el arte y la ciencia de ser bien nacido". Fue este hombre el que, precisamente durante la I Guerra Mundial, inventó la palabra "disgenésico", refiriéndose al "efecto disgenésico" de la guerra, donde moría la flor y nata del país, los mejores hombres jóvenes, sin dejar descendencia.

Sin duda la pobreza y el crimen son malas bazas en el entorno temprano de uno. Sin duda estos elementos causan la ruina de miles que, por herencia, eran buen material de civilización. Pero de nuevo, la pobreza, la suciedad y el crimen son los productos, en general, de aquellos que no son buen material. No es la fuerza de los fuertes, sino la debilidad de los débiles, la que engendra explotación y tiranía. Las chabolas son, a la vez, síntoma, efecto y causa de mal. Cualquier vicio se encuadra también en esta relación tripartita.

("The heredity of Richard Roe: A discussion of the principles of eugenics", Boston, American Unitarian Association, 1911, p. 35).


• LEONARD DARWIN (1850-1943), el hijo menor de Charles Darwin, además de militar, político, economista y eugenista. Fue presidente de la Royal Geographical Society y dirigió la British Eugenics Society.

Leonard Darwin.

Como agencia buscando progreso, la selección consciente debe sustituir las fuerzas ciegas de la selección natural; y los hombres deben utilizar todo el conocimiento adquirido estudiando el proceso de la evolución en el pasado para promocionar el progreso moral y físico en el futuro. La primera nación en tomar este cabo este trabajo en sus manos, seguramente no sólo ganará en todos los asuntos de competición internacional, sino que se le dará un lugar de honor en la Historia del mundo.

(Discurso presidencial, Primer Congreso Eugenésico, 1912).

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Los efectos de la reforma eugenésica, de tener éxito ésta, bajarían los impuestos, subirían los sueldos, facilitarían la competición comercial e incrementarían la seguridad del país en tiempos de guerra. En las cosas inmateriales, se sentirían además grandes beneficios; pues una disminución en el número de locos, débiles mentales, criminales y los gandules anualmente traídos al mundo, significaría la eliminación de un terrible lastre de miseria inmerecida; mientras que un aumento en la creación de hombres y mujeres de carácter y habilidad no sólo añadiría más a la reputación de nuestro país, sino que también añadirían más a su felicidad en muchos sentidos.


 CHARLES B. DAVENPORT. Biólogo americano, genetista y profesor en la Universidad de Harvard y luego de Chicago. Anti-comunista. En 1902 se encontró con Galton y Pearson con la intención de establecer un laboratorio de investigación eugenésica en EEUU. En 1904 logró persuadir al Carnegie Institute para que donase 10 millones de dólares para establecer una "estación de evolución experimental" en Cold Spring Harbor, Long Island, Nueva York. En 1918 fundó, junto con Grant, la Galton Society. Davenport estaba preocupado sobre el influjo, a América, de elementos del Sur y Este de Europa, a los que consideraba inferiores a los del Norte y, especialmente, a los primeros colonos ingleses, padres fundadores y revolucionarios, que en el mundo de la eugenesia americana eran considerados la mejor estirpe de que disponía el país. Por haber tratado de forma estadística y rigurosa la degeneración producida por la mezcla de razas (por ejemplo, en su libro "Race mixing in Jamaica", 1929), se le considera hoy en día simplemente un representante del "racismo científico", como si este hombre no hubiese sido, ante nada, un científico, y además muy respetado en su época. En palabras de James Watson el genio de la genética moderna y polémico Premio Nóbel, Davenport "quería evitar que las familias aptas tuviesen hijos no-aptos".


El programa general del eugenista está claro —es mejorar la raza induciendo a los jóvenes a seleccionar más razonablemente a sus parejas matrimoniales; enamorarse inteligentemente. También incluye el control, por parte del Estado, de la propagación de los mentalmente incompetentes. No implica la destrucción de los inaptos ni antes ni después del nacimiento.

("Heredity in relation to Eugenics", 1911).


Charles Davenport.


 ALEXANDER GRAHAM BELL (1827-1922) famoso inventor, logopeda y científico escocés, célebre y aclamado padre del teléfono, pionero de las tecnologías de telecomunicación, co-fundador de la National Geographic Association y responsable también de importantes avances en la Aeronáutica. Entusiasta de la eugenesia, estuvo en el comité del primer Congreso Internacional Eugenésico en 1911, y sería presidente del segundo en 1921.

Es preciso instaurar la esterilización obligatoria para las personas que son una variedad defectuosa de la raza humana.

Alexander Graham Bell. 


 WINSTON CHURCHILL. A esta marioneta del sionismo, alcohólica, genocida y enfermiza germanófoba, no la deberíamos tener por una gran personalidad, desde luego. Pero, puesto que hay gente que le respeta, que fue anti-nazi y que le dieron un Premio Nóbel, resulta interesante constatar sus ideas. Siendo ministro de gabinete, hizo circular un panfleto eugenésico titulado "Los débiles mentales. Un peligro social". En 1910, escribió al Primer Ministro Herbert Asquith para defender una moción sobre la esterilización  de los inferiores genéticamente. En 1912 aceptó ser vice-presidente del Primer Congreso Internacional Eugenésico en Londres. Posteriormente, la cagó estrepitosamente en la I Guerra Mundial, elogió tanto a Hitler como a Mussolini y luego, colocándose bajo el paraguas masónico, convirtió al Reino Unido en un bastión anti-europeo. Su vida posterior, empapada en ginebra, dista mucho de tener el esplendor que algunos pretenden atribuirle.

Churchill cuando aun no bebía litros y litros de ginebra al día.

El crecimiento antinatural y progresivamente rápido de las clases de débiles mentales y enfermizos, combinado como está con una restricción de todas las estirpes prósperas, enérgicas y superiores, constituye un peligro nacional y de raza que no puede ser exagerado… Creo que la fuente de la que se alimentan todos los arrollos de la locura, debería ser cortada y sellada antes de que pase un año. Esta simple operación quirúrgica [la esterilización] permitirá a estos individuos vivir en el mundo sin causar demasiada inconveniencia a otros.

("The feeble-minded: A social danger", folleto pro-Eugenesia que hizo circular en 1912, siendo ministro de gabinete).

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