jueves, 22 de septiembre de 2011

Europa Soberana presenta "El arsenal del hereje" ―grandes personalidades defienden la eugenesia-parte 2



• KARL PEARSON (1857-1936), matemático, historiador y filósofo inglés, además de discípulo de Galton. Conocido por fundar la bioestadística.

Karl Pearson.

La estirpe mentalmente mejor de la nación no está reproduciéndose al mismo ritmo que antiguamente —los menos capaces y los menos enérgicos son los más fértiles… Los caracteres psíquicos que son la columna vertebral de un Estado el la moderna lucha de las naciones, no son tanto manufacturados por el hogar, la escuela y la universidad; se reproducen en el hueso, y durante los últimos cuarenta años las clases intelectuales de la nación, enervadas por la riqueza o por el amor al placer, o siguiendo un estándar de vida erróneo, han dejado de dar en su debida proporción los hombres necesitados para continuar el creciente trabajo del Imperio.

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El derecho a la vida no conlleva el derecho de que cada hombre reproduzca su especie… Mientras aflojamos el rigor de la selección natural, y más y más débiles e inaptos sobreviven, debemos ir incrementando los requisitos mentales y físicos de la paternidad.

("Darwinism. Medical progress and parentage", 1912).

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El jardín de la Humanidad está muy lleno de malas hierbas, y el cuidado [nurture] nunca las transformará en flores; el eugenista hace un llamado a los soberanos de la Humanidad para velar porque haya espacio en el jardín, libre de malas hierbas, para individuos y razas de un mejor crecimiento para desarrollar con el máximo florecimiento de su especie.

("Life and letters of Francis Galton", Volumen III).


THEODORE ROOSEVELT (1858-1919), vigésimo Presidente de los Estados Unidos, descendiente de la aristocracia holandesa, vaquero, hombre de una vitalidad extraordinaria, padre de seis hijos, prohibió la inmigración procedente de China, Japón y Filipinas por considerarla de calidad inferior a la del norte de Europa y recibió el Premio Nóbel de la Paz en 1906 por su mediación en la Guerra Ruso-Japonesa. Durante la Guerra Hispano-Americana (1898), en la que España perdió Cuba y Filipinas, Roosevelt llegó a lamentarse de que los individuos "anti-militaristas y amantes de la paz a cualquier precio" dejasen descendencia, mientras que los jóvenes soldados, espléndidos especímenes genéticos, a menudo caían en combate sin haber dejado ni un hijo. Durante esa guerra, se enroló en una famosa unidad de caballería, los Rough Riders. Tiempo después de ser Presidente, fue víctima de un atentado en el cual recibió un disparo que le rompió una costilla y le dejó una bala alojada en el pecho. Herido, insistió en terminar su discurso de una hora antes de recibir atención médica.

Theodore Roosevelt como coronel de caballería.

No es asunto de la sociedad el permitir a los degenerados reproducir su clase… Cualquier grupo de agricultores que permitieran que sus mejores reservas no se reprodujeran, y dejaran que todo el aumento viniera de la peor reserva, serían tratados como merecedores de internarlos en un asilo… Algún día comprenderemos que el deber principal, el deber ineludible de los buenos ciudadanos del tipo correcto es el de dejar su sangre detrás de él en el mundo; y no es asunto nuestro el permitir la perpetuación de los ciudadanos del tipo defectuoso. El gran problema de la civilización es asegurar un aumento relativo de los valiosos comparado con los elementos menos valiosos o nocivos de la población... El problema no se puede resolver si no damos una consideración total a la inmensa influencia de la herencia.

(Hablando con Charles B. Davenport, 3 de Enero de 1913, Charles B. Davenport Papers, Department of Genetics, Cold Spring Harbor, New York).

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Me gustaría muchísimo que se impidiera por completo reproducirse a la gente defectuosa; y cuando la mala naturaleza de esta gente es lo bastante flagrante, se debería hacer eso. Los criminales deberían ser esterilizados y a los débiles mentales se les debería prohibir dejar descendientes detrás de ellos… El énfasis se debería poner en conseguir gente deseable para reproducirse.

("Twisted Eugenics" en "The Works of Theodore Roosevelt", National Edition, XII, p. 201).


 WILLIAM D. MCKIM (1855-1935), médico, cirujano y organista americano, fue probablemente uno de los eugenistas que fue más lejos, proponiendo ("Heredity and human progress") que "la herencia es la causa de la ruina humana" y no sólo esterilizar a los inaptos, sino también matar a los defectuosos hereditarios que estuviesen institucionalizados (internados) como retrasados, epilépticos, alcohólicos incurables, criminales incorregibles, y en general "los muy débiles y muy viciosos". Su proposición era conocida como "asesinato eugenésico", algo así como una eutanasia, una "muerte suave e indolora" para defectuosos, en sus propias palabras.


• JOHN H. KELLOGG (1852-1943), médico americano y hermano del magnate y criador de caballos árabes William K. Kellogg, quien también apoyó la eugenesia.

Nosotros [los seres humanos modernos y civilizados] promocionamos la degeneración racial por nuestra negligencia, a través de la creación de una nueve especie humana horriblemente degradada, monstruos físicos y morales que están corrompiendo la sangre de la raza y amenazando con su misma extinción.

(Official Proceedings of the First National Conference on Race Betterment, San Francisco, 1914, p.245).

John Harvey Kellogg.


 GEORGE S. HALL (1844-1924), psicólogo y pedagogo americano, especializado en la infancia, la adolescencia y la juventud. Influenciado por las teorías darwinistas que llegaban desde Inglaterra, G. S. Hall profundizó en las diferencias biológicas y psicológicas entre hombres y mujeres, así como en el tema de la eugenesia racial. Fue el primer presidente de la American Psychological Association, así como de la Clark University. Denunció los esfuerzos de las sociedades modernas por "salvar a enfermos moribundos, defectuosos y criminales, puesto que ayudarles a sobrevivir interfiere en el proceso de la selección natural".

G. S. Hall


• VIRGINIA WOOLF (1882-1941), escritora y editora inglesa, famosa por sus novelas. No me parece ningún ejemplo a seguir, siendo una verdadera loca, una feministoide histérica, habiéndose casado con un judío y finalmente suicidado, y viéndose ya en la foto que tiene pinta de estar mal de la olla; pero es notable el fragmento que rescato de su diario, porque es probablemente el fragmento más radical que veremos aquí.

En el camino de sirga nos encontramos & tuvimos que pasar una larga línea de imbéciles. El primero era un joven muy alto, sólo lo bastante raro como para mirarlo dos veces, pero no más; el segundo se revolvió y miró para un lado; & entonces uno se daba cuenta de que cada miembro de esa larga línea era una inefectiva y miserable criatura inquieta, sin frente, o sin barbilla, & con una sonrisa imbécil, o con una salvaje mirada sospechosa. Era perfectamente horrible. Ciertamente se les debería matar a todos.

("Diary", Sábado, 9 de Enero de 1915).

Virginia Woolf. 


 MADISON GRANT (1965-1967), abogado, eugenista y conservacionista americano. Anti-comunista furibundo, además de conocido nordicista, Grant jugó un importante papel en las famosas políticas americanas de principios del Siglo XX, que buscaban impedir el mestizaje racial, así como la inmigración, a Estados Unidos, de personas genéticamente defectuosas, dando prioridad a la inmigración procedente de Inglaterra, Escocia, los países escandinavos, Holanda y el Norte de Alemania, considerada una inmigración más "beneficiosa". Grant advirtió muy seriamente sobre el peligro que supondría un mestizaje de la Raza Blanca, ya que ello supondría inevitablemente una "tercermundización" de los Estados Unidos (tal y como se está empezando a ver hoy en día en ciertos barrios, o en el Sur, más expuesto a la perniciosa y destructiva inmigración mejicana). En 1906, como secretario de la New York Zoological Society, influyó para exhibir a Ota Benga —un pigmeo del Congo— junto a los monos en el Zoo del Bronx. Grant, que intentaba hacer de Estados Unidos una sociedad nórdica, escribió "The passing of the great race", libro que fue reeditado en Alemania durante el III Reich y del que se supone Hitler dijo, en una carta a Grant, "el libro es mi Biblia". Grant luchó ideológicamente contra el antropólogo judío Franz Boas (a quien se negó a estrechar la mano), quien era partidario de la teoría de la "antropología cultural" (los rasgos se adquieren mediante la educación y el entorno), mientras que Grant lo era de la "antropología hereditaria" (los rasgos son heredados y responden a la genética, no a la educación ni al entorno). En respuesta a esta perniciosa corriente, progresivamente bolchevizada, Grant fundó en 1918, junto con Davenport, la Galton Society.


Un sistema rígido de selección para eliminar a los débiles o inaptos —es decir, a los fracasados sociales— permitiría solucionar toda la cuestión en cien años y nos permitiría además librarnos de los indeseables que atestan nuestras cárceles, hospitales y manicomios. El individuo mismo puede ser nutrido, educado y protegido por la comunidad durante toda su vida, pero el Estado, mediante la esterilización, debe cuidar de que su línea termine con él, o de lo contrario caerá sobre las generaciones futuras la maldición de una carga cada vez mayor de equivocado sentimentalismo. Es ésta una solución práctica, compasiva e inevitable para el problema en su conjunto, que se puede aplicar a un círculo cada vez mayor de descartes sociales, comenzando siempre con el criminal, el enfermo y el loco, y extendiéndose gradualmente a tipos que podemos llamar débiles más que defectuosos y quizás en última instancia, a los tipos raciales sin valor.

("The passing of the great race", 1916).

Busto de bronce de Madison Grant.


• ARTURO REDONDO Y CARRANCEJA (1855-1923), catedrático español de Medicina en universidades como Granada, Zaragoza, Valladolid y Madrid. En 1918, pronunció ante su Facultad un discurso titulado "De la degeneración y de la regeneración de nuestra raza". Calculaba que los degenerados formaban aproximadamente el 60% de la población, y que era necesario atajar la multiplicación de tipos inferiores a fin de "reconstituir la raza sin tener que pasar por los mortíferos procedimientos de que se vale la selección natural".

Cuanto he manifestado sobre herencia, que no me cansaré de repetir es la verdadera causa de la espantosa pérdida de niños, me dispensa de entrar en más pormenores y más consideraciones sobre mortalidad infantil. Búsquense como se quiera sus orígenes, en su fondo se ocultan dos solos, verdaderos; el de las condiciones de los progenitores y del momento de la concepción, y el de las en que se desenvuelve la gestación hasta su término. La mortalidad infantil no es más que el hecho inexorable de la selección natural, que niega la vida al degenerado, porque sólo vive el viable. A mala semilla, mala cosecha, sean cuales fueren los exquisitos cuidados del cultivo.

("Redondo y Carranceja", p. 70).


• MARIE STOPES (1880-1958), paleobotánica escocesa, conocida junto con Margaret Sanger por su papel en algunos ámbitos de "liberación femenina" y control de natalidad con el objetivo de tratar lo que llamaba "malas hierbas invadiendo el jardín humano". Como en tantas otras figuras de este periodo, veo su defecto en una consideración clasista y no genética —es decir, muchos de estos hombres y mujeres a menudo eran incapaces de asumir que un obrero o un campesino podía tener mejor genética que un capitalista. Tras su muerte, gran parte de su fortuna fue para la Eugenics Society.

[Es necesaria una] esterilización de aquellos totalmente inaptos para desempeñar el papel de la paternidad se convierta en una posibilidad inmediata, y desde luego obligatoria.

("Radiant motherhood", 1920).

Marie Stopes.


PÍO BAROJA (1872-1956), escritor español de la Generación del 98.

Unos días más tarde Andrés se presentaba en casa de su tío. Gradualmente llevó la conversación a tratar de cuestiones matrimoniales, y después dijo:
 —Tengo un caso de conciencia.
—¡Hombre!
—Sí. Figúrese usted que un señor a quien visito, todavía joven, pero hombre artrítico, nervioso, tiene una novia, antigua amiga suya, débil y algo histérica. Y este señor me pregunta: ¿Usted cree que me puedo casar? Y yo no sé qué contestarle.
—Yo le diría que no —contestó Iturrioz—. Ahora, que él hiciera después lo que quisiera.
—Pero hay que darle una razón.
—¡Qué más razón! Él es casi un enfermo, ella también, él vacila..., basta; que no se case.
—No, eso no basta.
—Para mí sí; yo pienso en el hijo; yo no creo como Calderón, que el delito mayor del hombre sea el haber nacido. Esto me parece una tontería poética. El delito mayor del hombre es hacer nacer.
—¿Siempre? ¿Sin excepción?
—No. Para mí el criterio es éste: Se tienen hijos sanos a quienes se les da un hogar, protección, educación, cuidados... podemos otorgar la absolución a los padres; se tienen hijos enfermos, tuberculosos, sifilíticos, neurasténicos, consideremos criminales a los padres.
—¿Pero eso se puede saber con anterioridad?
—Sí, yo creo que sí.
—No lo veo tan fácil.
—Fácil no es; pero sólo el peligro, sólo la posibilidad de engendrar una prole enfermiza, debía bastar al hombre para no tenerla. El perpetuar el dolor en el mundo me parece un crimen.
—¿Pero puede saber nadie cómo será su descendencia? Ahí tengo yo un amigo enfermo, estropeado, que ha tenido hace poco una niña sana, fortísima.
—Eso es muy posible. Es frecuente que un hombre robusto tenga hijos raquíticos y al contrario; pero no importa. La única garantía de la prole es la robustez de los padres.
—Me choca en un antiintelectualista como usted esa actitud tan de intelectual —dijo Andrés.
—A mí también me choca en un intelectual como tú esa actitud de hombre de mundo. Yo te confieso, para mí nada tan repugnante como esa bestia prolífica, que entre
vapores de alcohol va engendrando hijos que hay que llevar al cementerio o que si no van a engrosar los ejércitos del presidio y de la prostitución. Yo tengo verdadero odio a esa gente sin conciencia, que llena de carne enferma y podrida la tierra. Recuerdo una criada de mi casa; se casó con un idiota borracho, que no podía sostenerse a sí mismo porque no sabía trabajar. Ella y él eran cómplices de chiquillos enfermizos y tristes, que vivían entre harapos, y aquel idiota venía a pedirme dinero creyendo que era un mérito ser padre de su abundante y repulsiva prole. La mujer, sin dientes, con el vientre constantemente abultado, tenía una indiferencia animal para los embarazos, los partos y las muertes de los niños. ¿Se ha muerto uno? Pues se hace otro, decía cínicamente. No, no debe ser lícito engendrar seres que vivan en el dolor.
—Yo creo lo mismo.
—La fecundidad no puede ser un ideal social. No se necesita cantidad, sino calidad. Que los patriotas y los revolucionarios canten al bruto prolífico, para mí siempre será un animal odioso.
—Todo eso está bien —murmuró Andrés—; pero no resuelve mi problema. ¿Qué le digo yo a ese hombre? —Yo le diría: Cásese usted si quiere, pero no tenga usted hijos. Esterilice usted su matrimonio.
—Es decir, que nuestra moral acaba por ser inmoral. Si Tolstoi le oyera, le diría: Es usted un canalla de la facultad.
—¡Bah! Tolstoi es un apóstol y los apóstoles dicen las verdades suyas, que generalmente son tonterías para los demás. Yo a ese amigo tuyo le hablaría claramente; le diría: ¿Es usted un hombre egoísta, un poco cruel, fuerte, sano, resistente para el dolor propio e incomprensivo para los padecimientos ajenos? ¿Sí? Pues cásese usted, tenga usted hijos, será usted un buen padre de familia... Pero si es usted un hombre impresionable, nervioso, que siente demasiado el dolor, entonces no se case usted, y si se casa no tenga hijos.
Andrés salió de la azotea aturdido. Por la tarde escribió a Iturrioz una carta diciéndole que el artrítico que se casaba era él.

("El árbol de la ciencia", capítulo I, El derecho a la prole).

Pío Baroja.


JOSÉ ORTEGA Y GASSET (1883-1955), filósofo y escritor español.

Si España quiere resucitar, es preciso que se apodere de ella un formidable apetito de todas las perfecciones. La gran desdicha de la historia española ha sido la carencia de miorías egregias y el imperio imperturbado de las masas. Por lo mismo, de hoy en adelante, un imperativo debiera gobernar los espíritus y orientar las voluntades: el imperativo de selección.

Porque no existe otro medio de purificación y mejoramiento étnicos que ese eterno instrumento de una voluntad operando selectivamente. Usando de ella como de un cincel, hay que ponerse a forjar un nuevo tipo de hombre español. 

No basta con mejoras políticas: es preciso una labor mucho más profunda que produzca el afinamiento de la raza

("España invertebrada").

 Ortega y Gasset.


• JOHN C. ELDRIDGE (1873-1954), militar y político australiano. Le debemos al niño, al ser posible, que tenga buenos padres.

Pienso que en el futuro, se prestará mucha más atención a la ciencia de la eugenesia que en los tiempos presentes. Buscaremos impedir que las personas que están sufriendo de alguna enfermedad susceptible de ser transmitida a su progenie propaguen su especie.

(A ESS, 14 de Noviembre de 1921. NSWPP, Segunda Serie, 84, Sesión 1921, 1713).


• EDWIN G. CONKLIN (1863-1952), biólogo, zoólogo y profesor americano, jefe del Departamento de Biología de la Universidad de Princeton. La cita que he sacado tiene mucho que aportar en la lucha contra el pernicioso individualismo que asola nuestro tiempo, y que subyace, junto con el egocentrismo, en el fondo de la mayor parte de personas que se oponen a la eugenesia y a los regímenes políticos fuertes y autoritarios.

La libertad del individuo es a la sociedad lo que la libertad de la célula es al ser humano. Es esta gran libertad de la sociedad, antes que la libertad del individuo, la que la democracia ofrece al mundo: sociedades libres, Estados libres, naciones libres, antes que individuos absolutamente libres. En todos los organismos y en todas las organizaciones sociales, la libertad de las unidades menores ha de ser limitada para que la unidad mayor pueda lograr una nueva y mayor libertad, y en la evolución social, la libertad de los individuos debe irse fundiendo con la mayor libertad de la sociedad.

("The direction of human evolution", 1921).

Edwin G. Conklin en la portada del "Time Magazine", 3 de Julio de 1939. 


MARGARET SANGER (1879-1966), enfermera americana y precursora de algunas corrientes feministoides que no me hacen mucha gracia. Famosa por abogar por el "control de natalidad" y por la polémica que se desató hasta nuestros días, por abrir una de sus clínicas en Brooklyn, una zona de Nueva York habitada por judíos, negros e italianos, con la intención de cortar su natalidad. Por ello, la Policía le cerró la clínica, y Sanger fue encarcelada por 30 días. Amiga de Stoddard, fue también novia de Havelock Ellis y H. G. Wells, ambos pro-eugenistas. Sanger señaló que una de las razones de la alta natalidad de los peores elementos humanos era que el "control sexual" disminuye cuanto más se desciende en la escala evolutiva, poniendo el ejemplo de los aborígenes australianos que, según ella, eran la raza humana más baja, estaban a un paso del chimpancé y la única razón por la que no "obtenían satisfacción sexual en las calles" era por la represión policial. En mi opinión, el problema de Sanger era que veía mal la alta natalidad en general y las familias numerosas, cuando precisamente lo que necesita el mundo civilizado es una natalidad desbordante, mientras que el Tercer Mundo debe rebajar su natalidad enormemente, con el objetivo de favorecer una colonización espontánea y constructiva de zonas que hoy son tercermundistas exclusivamente porque están habitadas por razas ineptas.

Margaret Sanger y sus dos hijos.

El desequilibrio entre el índice de natalidad del "no apto" y el "apto", reconocidamente la mayor amenaza presente para la civilización, nunca se puede rectificar inaugurando una competición de cunas entre estas dos clases. En este tema, el ejemplo de las clases inferiores, la fertilidad de los débiles mentales, de los deficientes mentales, de las clases necesitadas, no se debería sostener para la emulación… Al contrario, el problema más urgente hoy es cómo limitar y desalentar la sobrefertilidad de los mental y físicamente defectuosos.

("The Eugenic Value of Birth Control Propaganda", Birth Control Review, Octubre de 1921, p.5).

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Nuestro fracaso en segregar a los idiotas que están aumentando y multiplicándose... demuestra nuestro sentimentalismo temerario y extravagante... [Los filántropos] animan a las secciones más sanas y más normales del mundo a llevar sobre los hombros la carga de la fecundidad irreflexiva e indiscriminada de los otros; lo que trae consigo, y pienso que el lector debe estar de acuerdo, un peso muerto de gasto humano. En vez de disminuir e intentar eliminar las elementos que son los más perjudiciales para el futuro de la raza y del mundo, tiende a convertirlos en una cantidad dominante amenazante... Estamos pagando para, e incluso nos rendimos a, los dictados de una clase de seres humanos cada vez mayor, que engendra sin cesar, seres humanos que nunca deberían haber nacido.

("The Pivot of civilization", 1922. Capítulo The Cruelty of Charity, p. 116, 122 y 189. Swarthmore College Library edition).

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La degeneración ya ha comenzado. La eugenesia demuestra que dos tercios de nuestra masculinidad en edad militar son demasiado débiles como para cargar con un fusil; que los débiles mentales, los sifilíticos, los irresponsables y los defectuosos se multiplican sin trabas… que el círculo vicioso de los defectos mentales y físicos, delincuencia y mendicidad es alentado, por el ciego e irreflexivo sentimentalismo de nuestra época, a poblar los asilos, los hospitales y las cárceles. El eugenista ve todas estas cosas y las señala con un coraje totalmente admirable.

("The Pivot of Civilization", 1922, p. 175).

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El primer paso sería controlar la producción de retrasados, defectuosos mentales, epilépticos… El segundo paso sería hacer un inventario del grupo secundario, como analfabetos, indigentes, inempleables, criminales, prostitutas, drogadictos; clasificarlos en departamentos especiales bajo protección médica del Gobierno, y segregarlos…

(Plan for peace, "Birth control review", Abril de 1932).


 LOTHROP STODDARD (1883-1950), científico político, periodista, historiador y antropólogo americano. Lothrop fue amigo de, al menos, dos presidentes americanos, e influyó mucho junto con su colega Madison Grant a la hora de sentar las bases de la política migratoria y de definir la necesidad de una "white supremacy". Anti-Comunista. Escribió libros racistas clave como "The rising tide of color against white supremacy" ("La creciente marea de color contra la supremacía blanca") o "The revolt against civilization: the menace of the under man" ("La revuelta contra la civilización: la amenaza del infra-hombre"), o "A gallery of Jewish types" ("Una galería de tipos judíos"). Bajo un punto de vista neutral, dio testimonio de una estancia suya de unos meses en el III Reich, en su libro "Into the darkness", en el cual, sin embargo, se nota su admiración por el Pueblo Alemán y las políticas eugenésicas que entonces se llevaban al cabo en Alemania. Hasta el final, sostuvo que el mayor peligro para la civilización no lo constituían ni los "rojos" ni los "alemanes", sino las razas oscuras.

Lothrop Stoddard.

El brillo de la civilización nos ha cegado hasta tal punto en cuanto a la comprensión de verdades interiores de las cosas, que durante mucho tiempo hemos creído que, mientras una civilización progresaba, la calidad de la estirpe humana encargada de construirla progresaba también. En otras palabras, hemos estado imaginando que veíamos una raza que mejoraba, cuando lo que realmente veíamos era una raza expresándose bajo condiciones que mejoraban. ¡Una peligrosa ilusión, ésta!

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", Capítulo I, The burden of civilization).

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La rapidez con la que las estirpes de débiles mentales se extienden, y el daño que hacen, está vívidamente ilustrada por numerosos estudios científicos que han sido compilados. Tanto en Europa como en América, estos estudios cuentan la misma historia: individuos débiles mentales segregándose en "clanes", extendiéndose como tumores cancerosos, perturbando la vida social e infectando la sangre de comunidades enteras, y prosperando bajo insensatos esfuerzos para "mejorar su condición", por caridad y otras formas de "servicio social".

Un caso típico es el de la "Familia Juke" [significa "Malo" en griego, obviamente un pseudónimo], que fue investigada por primera vez en 1877 y re-investigada en 1915. Citando el estudio original: 

A partir de un vagabundo vago apodado «Juke», nacido en 1720 en una zona rural de Nueva York y cuyos dos hijos se casaron con cinco hermanas degeneradas, se rastrearon seis generaciones de 1.200 individuos que padecían todo grado de desocupación, vicio, lascivia, pobreza, enfermedad, idiotez, locura y delincuencia. Del total de siete generaciones, 300 murieron durante la infancia; 310 eran indigentes profesionales, mantenidos en casas de limosnas por un total de 2.300 años; 440 estaban físicamente deshechos por su propia «enfermiza maldad»; más de la mitad de las mujeres cayeron en la prostitución; 130 eran criminales convictos; 60 eran ladrones; 7 eran asesinos; sólo 20 aprendieron un oficio, 10 de estos en una prisión del Estado, y todas estas cosas juntas tuvieron un coste estatal de más de 250.000 $ [consideremos la época de la que estamos hablando].

Para el año 1915, el clan había alcanzado su novena generación, y habían engrandecido su maligno historial. Para entonces se trataba de 2.820 individuos, de los cuales la mitad estaban vivos. Entorno al año 1880, los Jukes habían dejado su hogar original y se habían dispersado por todo el país, pero el cambio de entorno no logró ningún cambio material en sus naturalezas, pues aun mostraban "la misma debilidad mental, indolencia, licenciosidad y deshonestidad, incluso cuando no estaban obstaculizados por la fama de su mal nombre y a pesar del hecho de estar rodeados por mejores condiciones sociales". El coste estatal ahora había ascendido a 500.000 $. Como observa el investigador, todo este mal hubiese podido ser evitado impidiendo la reproducción de los primeros Jukes.

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", 1922, Capítulo III, The nemesis of the inferior).

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El problema de la mejora de la raza consiste en dos fases: la multiplicación de los individuos superiores y la eliminación de los inferiores —en otras palabras, lo exactamente opuesto a lo que está teniendo lugar hoy en día. Estas dos fases de mejora de la raza requieren métodos totalmente diferentes. La multiplicación de los superiores es un proceso de construcción racial; la eliminación de los inferiores es un proceso de limpieza racial… La degeneración sólo puede ser eliminada eliminando a los degenerados… La eugenesia es severa para con las estirpes malas, pero hacia el individuo es siempre amable. Cuando la eugenesia dice "los degenerados deben ser eliminados", no se refiere a los degenerados existentes, sino a su potencial progenie.

("The revolt against civilization: the menace of the under-man", 1922, Capítulo VIII, Neo-Aristocracy).


• Sir JULIAN S. HUXLEY (1887-1975), biólogo, escritor y zoólogo inglés, primer director general de la UNESCO y presidente de la London Zoological Society. Era hermano del célebre escritor Aldous Huxley ("Un mundo feliz"), medio hermano de otro biólogo, Andrew Huxley (Premio Nóbel), hijo del escritor Leonard Huxley y nieto de T. H. Huxley, conocido colega de Darwin.

Sir Julian Huxley.

En el presente, el 20% de la población de Gran Bretaña da a luz al 25% de la siguiente generación; y la media de este 20% no es ni físicamente ni mentalmente tan bueno como el otro 80%. Nos enfrentamos así a un proceso de efectos retrógrados —disgenesia en lugar de eugenesia… Tenemos que dejar de fingir que la mediocridad cómoda sea nuestro ideal… Se nos dice que esto infringe los sagrados derechos del individuo y prejuicia la idea de la libertad personal.

(Noviembre de 1926, Conferencia Norman Lockyer en la British Science Guild).

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Una vez que se comprendan en su totalidad las implicaciones de la biología evolutiva, la eugenesia llegará inevitablemente a ser parte de la religión del futuro, o de cualquier complejo de sentimientos que en el futuro tomará el lugar de la religión organizada. No sólo es una sana válvula de escape para el altruismo humano, sino que de todas las válvulas de escape para altruismo, es la más comprensible y la de mayor alcance.

(1941, p.22, citado por Roger Pearson en "The concept of heredity").


• LILLIE E. GOODISON (1860-1947), enfermera australiana y co-fundadora, en 1926, del Family Planning, institución que tenía por objetivo prevenir las enfermedades venéreas y aumentar la educación y concienciación sexual.

Un hombre debería elegir a su mujer. Una esposa elegida por el hombre es más probable que sea una mejor mujer racialmente hablando que una que otros le hayan forzado a elegir…

(Goodison, "What women think on the King’s problem", hablando de la polémica del rey Edward VIII, "Telegraph", 8 de Diciembre de 1936, 8).


 ALFRED GROTJAHN (1869-1931), científico, socialdemócrata y eugenista alemán, conocido por sus propuestas de "higiene social".

Necesitamos no sólo eugenesia, sino aristogenesia. [6]


 OLIVER W. HOLMES, Junior (1841-1935), veterano de la Guerra de Secesión y jurista americano que influyó fuertemente en el estilo del derecho americano, además de servir en la Corte Suprema durante 30 años. En su correspondencia provada, Holmes expresaba sus visiones eugenésicas de una manera bastante más brutal y extremista que en sus intervenciones públicas.

Hemos visto más de una vez que el bienestar público puede llamar a los mejores ciudadanos para que entreguen sus vidas. Sería extraño que no pudiese llamar a aquellos que ya drenan la fortaleza del Estado, para llevar al cabo estos sacrificios menores [esterilización]… Es mejor para todo el mundo si en vez de esperar a ejecutar por crímenes a los hijos degenerados, o dejarles morir de hambre por su imbecilidad, la sociedad puede prevenir aquellos que son manifiestamente inaptos de continuar su especie. El principio que sustenta la vacunación obligatoria es lo bastante amplio como para cubrir el corte de las trompas de falopio… Tres generaciones de imbéciles ya bastan [se refiere a una de las involucradas en el caso "Buck vs. Bell", una retrasada cuya abuela ya fue retrasada, y a la que se proponían esterilizar para cortar su linaje retrasado].

("Buck vs. Bell", sentencia de un caso que instituyó la esterilización de los defectuosos en la Corte Suprema de los Estados Unidos, 1927).

Oliver Wendell Holmes. 


• D. H. LAWRENCE (1885-1930), célebre escritor inglés, polémico en su día por dar descripciones eróticas bastante explícitas, y por describir la ardua vida de los mineros del Norte de Inglaterra, gentes duras y fuertes, sometidos a una rígida selección natural, y cuyos hijos jugaban en las calles en Invierno sin bufanda, riéndose de los blandos niños burgueses, que iban abrigados hasta el cuello. En la cita que viene a continuación, se le ve muy extremista en asuntos de eugenesia negativa.

Si por mí fuese, construiría una cámara de gas tan grande como el Crystal Palace, con una banda de música militar tocando suavemente, y un cinematógrafo funcionando brillantemente; entonces iría a los callejones y las calles principales, y los traería a todos, todos los enfermos, los paralíticos y los lisiados; yo les conduciría amablemente, y me sonreirían cansados y agradecidos, y la banda burbujearía suavemente el "Coro de la Aleluya".

(Citado por J. Carey en "The Intellectuals and the Masses: Pride and Prejudice Among the Literary Intelligentsia, 1880-1939", p.12).

D. H. Lawrence. 


• JEAN DEVANNY (1894-1962), novelista neozelandesa y socialista residente en Australia y obviamente influida por las teorías de Margaret Sanger y por el extraño feminismo australiano, que propugnaba el tener muchos hijos y criarlos según una mentalidad eugenésica.

La esterilización es la extensión lógica del control de natalidad, para incluir aquellos linajes cuya debilidad mental o degeneración excluyen el uso de métodos normales. El control de natalidad entre los tipos superiores debe ser compensado con un control de natalidad obligatorio para los descontrolados, los bestiales, los simples.

("Eugenic reform and the unfit").

Jean Devanny.


 EUGENE PITTARD (1867-1962), laureado catedrático de Antropología suizo de la Universidad de Ginebra.

Ante la ola de seres tarados que, poco a poco, pero de manera continua (las estadísticas lo demuestran), invaden las posiciones ocupadas por los seres sanos, cuantos se preocupan por el porvenir de la raza (higienistas, economistas, hombres de ciencia) se preguntan ansiosamente hacia qué abismo corre la humanidad. La degeneración gradual de la raza no deja de ser un hecho… La eugenesia es la aplicación de las leyes biológicas al perfeccionamiento de la especie humana. ¿Es posible que alguien crea que no hay necesidad de tal mejora? (…) 

Por una mala interpretación de lo que debiera ser selección eficiente, la sociedad hace esfuerzos considerables de todo orden para conservar los tipos inferiores. Nunca han sido tan numerosos como hoy los auxilios sentimentales y económicos que se prestan a las enfermedades físicas y sociales. Los propios estados se esfuerzan —aumentando así las cargas contributivas— en hacer vivir y triunfar (gracias a su activa reproducción) a los degenerados físicos y psíquicos de toda especie, los criminales; todos aquellos que una buena selección debe eliminar.

(Prólogo al libro "What is Eugenics?", de Leonard Darwin, edición de 1930).

Eugene Pittard. 


• HARRY H. LAUGHLIN daba diferentes prioridades a la emigración europea. Primero estaban las de los pueblos germánicos: "teutones" (alemanes del Norte), anglosajones, escandinavos y holandeses. En lo más bajo, se encontraban los chinos. Hitler se inspiró en sus leyes eugenésicas para elaborar la "higiene racial" de su Reich. Laughlin preconizaba la necesidad de esterilizar a un 10% de toda la sociedad americana, los considerados de calidad biológica más inferior. Llegó a ser presidente de la Pioneer Fund, un grupo establecido en 1937 para financiar los proyectos de investigación en asuntos de raza, genética y eugenesia.

Harry H. Laughlin.

La suma total de la libertad humana y la felicidad humana serán, a largo plazo, grandemente promocionadas por procesos eugenésicos que llaman a una eliminación de variedades degeneradas e impedidas de los linajes raciales, y el aumento de los números de los ciudadanos altamente dotados por la Naturaleza con espléndidas cualidades mentales, físicas y morales. El Estado, pues, debe ejercer su indudable derecho y deber de controlar la reproducción humana siguiendo las líneas de la mejora de la raza, y haciéndolo se justifica la toma de medidas que hagan alcanzar el fin deseado, dentro de los márgenes de la Carta de Derechos y los principios humanos.

("Eugenical sterilization in the United States", 1922, p. 319).

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La eugenesia práctica es la aplicación de las demostradas leyes de la herencia humana, inmigración, selección de pareja y fertilidad diferencial para que el hombre dirija su propia evolución.

("Organized eugenics" American Eugenics Society,, 1934, p. IV).


• ELSWORTH HUNTINGTON (1876-1947), antropogeógrafo americano, discípulo de William M. Davis, profesor en la Universidad de Yale, explorador y miembro de la Galton Society junto con Madison Grant, Lothrop Stoddard, Henry Fairfield Osborn.

La esterilización hace por la Naturaleza lo que la Naturaleza sola haría de un modo cruel. La religión, la filantropía y la medicina modernas no permiten que los tipos débiles de personas mueran de hambre, pestilencia y enfermedad del antiguo modo desalmado. Por tanto, junto con grandes beneficios, estas agencias traen graves peligros, contra los cuales la esterilización parece ser la mejor protección.

(1935).


• MISAEL BAÑUELOS (1887-1954), médico español, ginecólogo que escribió "Psicología de la feminidad", nordicista que llamó la atención sobre cierta influencia asiática y africana en la Península Ibérica, y profesor en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid. Influenciado por los eugenistas y nordicistas americanos y alemanes, así como por los autores que habían escrito sobre el asunto de la Raza (Gobineau, De Lapouge, Chamberlain, Grant, Günther, Rosenberg, etc.), pensaba que la salvación de Occidente era cuidar la Raza, que sólo los gobiernos nacionalistas estaban en condiciones de llevar al cabo esta tarea y que, de entre ellos, el Gobierno de la Alemania nazi "es el único que ha comprendido, en toda su trascendencia, el valor de la sangre y de la raza". En la España de preguerra, Bañuelos fue de los hombres que admiró a Hitler más incondicionalmente.

Misael Bañuelos.

Forzoso es que toda concepción política progresiva tienda a mejorar la suerte y el número del hombre superior, frente a los inferiores y degenerados.

("Temas de crítica diaria", 1935, pp. 115-116).

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Al emparentar, la familia debe tener siempre en cuenta el valor de un nuevo pariente perteneciente a un grupo racial de selección superior que sea bello ejemplar de su raza y además bien dotado intelectualmente y moralmente. Eso vale más miles de pesetas de lo que habitualmente conceden las familias cuando de emparentar se trata.

Es preciso que la humanidad europea y americana adquiera un sentido aristocrático de la vida, dando a la aristocracia un valor biológico, que significa valor anatómico-fisiológico de la persona, y valor psicológico, en las dos grandes esferas de la espiritualidad del hombre: la inteligencia y la conducta. Cuando esto se logre en la vieja Europa, nuevos y más felices tiempos habrán venido para ella.

("Antropología de los españoles", pp. 133-134).


• La AMERICAN GENETICS ASSOCIATION nació de la ABA (American Breeders Association, o Asociación Americana de Reproducción), que fue fundada en 1903. Este comité, que fue activo en la investigación eugenésica, en la promulgación de ciertas leyes y en regulación de la inmigración americana responsable de dejar entrar en el país a grandes cantidades de individuos de ascendencia germánica [7], contó entre sus filas a hombres tan prominentes como Charles Davenport, David S. Jordan, Alexander Graham Bell, Edward L. Thorndike, Henry H. Goddard, Walter E. Fernald, y los fundadores de la Immigration Restriction League (Liga de Restricción de la Inmigración) Robert DeCourcy Ward y Prescott F. Hall.

El tiempo está maduro para un fuerte movimiento público para cortar la marea de la amenaza de degeneración racial… América tiene que protegerse a sí misma contra la inmigración indiscriminada, criminales degenerados y… el suicidio racial.

(Carta enviada a ciudadanos prominentes solicitando apoyo y militancia. La carta también advertía sobre la "completa destrucción de la raza blanca" en el caso de que ésta no siguiese una política de preservación).


 JON ALFRED MJØEN (1860-1939), científico noruego y director del Laboratorio Biológico de Vindern (Oslo).

Hay que diferenciar entre el derecho a la vida y el derecho a dar vida.


• Dr. ALEXIS CARREL (1873-1944), cirujano, eugenista y biólogo francés con firmes creencias religiosas, amén de un verdadero superdotado, célebre por haber inventado el "corazón artificial" y nuevos métodos de sutura de vasos sanguíneos, entre otras cosas. Siguiendo el camino trazado por el clasicismo greco-romano, volvió a integrar el espíritu en la materia, predicó la necesidad de establecer "clases biológicas" sobre las cenizas pisoteadas de las modernas "clases socio-económicas", y defendió la idea de biocracia frente a democracia. Según él, la civilización sólo podía defenderse si las naciones occidentales volvían sus esfuerzos a la mejora del hombre y no del mundo, colocándose bajo el poder de una "élite iluminada" intelectual, científica, militar y mística.

El francés Alexis Carrel, médico, cirujano, filósofo, científico laureado con el Premio Nóbel de Medicina, benefactor de la humanidad, gigante del genio humano, hombre de gran cultura, creencias místicas y profundas convicciones religiosas, que cayó en desgracia después de 1945 por haber apoyado al fascismo y al nazismo.

Como nuestros hermanos inferiores, los cetáceos de los mares polares, o los antropoides que vagan en los bosques tropicales, nosotros formamos parte de la Naturaleza. Estamos sometidos a las mismas leyes que el resto del mundo terrestre. Y en tanto que formamos parte de la Naturaleza debemos, como señalaba Epicteto, vivir conforme a sus órdenes.

("La incógnita del hombre", o "El hombre, ese desconocido", 1935).

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Primeramente tener hijos, e hijos de buena calidad, gracias a la puesta en práctica de los principios de la eugenesia. A continuación criar estos hijos de manera que sus potencialidades hereditarias se desarrollen de manera óptima. Por último enseñar a nuestros hijos las cualidades morales e intelectuales indispensables para el éxito en la vida social, pues el futuro de la raza, su felicidad o desgracia, depende del valor de la familia y del de la comunidad. 

("La incógnita del hombre").

* * * * * * * *

Es necesario hacer una elección. La inutilidad de nuestros esfuerzos para mejorar los individuos de mala calidad es evidente. Vale más acrecentar aquellos que son de buena calidad. Las masas se aprovechan siempre de las ideas y de las invenciones de la élite y de las instituciones creadas por ésta. Es preciso abandonar la peligrosa idea de restringir a los fuertes, acrecentar a los débiles y hacer populares a los mediocres… La eugenesia voluntaria conducirla no solamente a la producción de individuos más fuertes, sino también a la de familias en las que la resistencia, la inteligencia y el coraje fueran hereditarias. Estas familias constituirían una aristocracia, de donde saldrían probablemente hombres de élite. Y el establecimiento por la eugenesia, de una aristocracia biológica hereditaria sería una etapa importante hacia la solución de los problemas actuales.

* * * * * * * *

La ciencia del hombre engendra necesariamente una "antropotecnia". Y esa antropotecnia hará para el hombre lo que la tecnología ha hecho para los aviones. Puede ser que construya, un día, individuos tan superiores a nosotros mismos como los aparatos modernos lo son al biplano en el cual los hermanos Wright volaron por primera vez.

* * * * * * * *

El Gobierno alemán ha tomado medidas enérgicas contra la propagación de los defectuosos, los enfermos mentales y los criminales. La solución ideal sería la supresión de cada uno de estos individuos tan pronto como se haya demostrado peligroso.

(Introducción a la edición alemana de "La incógnita del hombre").

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Los hombres no pueden seguir adelante el curso actual de la civilización moderna. Porque están degenerando. Se han dejado fascinar por la belleza de las ciencias de la materia inerte. No han comprendido que sus cuerpos y su consciencia están sujetos a leyes naturales, más obscuras, pero tan inexorables como las leyes del mundo sideral. Tampoco han comprendido que no pueden transgredir esas leyes sin ser castigados.

("La incógnita del hombre", Prefacio).

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La longevidad sólo es de desear si aumenta la duración de la juventud, pero no la de la vejez. Alargar el periodo senil sería una calamidad. Un anciano que no puede valerse a sí mismo es un estorbo para su familia y para la comunidad. Si todos los hombres llegasen a los cien años, los miembros jóvenes de la población no podrían soportar una carga tan pesada. Antes de intentar prolongar la vida debemos descubrir los métodos de conservar las actividades mentales y orgánicas hasta el día antes de morir. Es preciso no aumentar el número de los enfermos, de los paralíticos, de los débiles y de los dementes. Además, no sería prudente dar a todo el mundo una larga existencia. Es bien conocido el peligro de aumentar la cantidad de seres humanos sin tener en cuenta su calidad. ¿Por qué habrían de añadirse todavía más años a la vida de personas que son desgraciadas, egoístas, estúpidas e inútiles?

("La incógnita del hombre, Capítulo V, 5).

* * * * * * * *

La civilización moderna, con la ayuda de la higiene, el confort, la buena comida, la vida fácil, los hospitales, los médicos y las enfermeras, ha permitido vivir a muchos individuos de calidad mediocre. Estos seres enclenques y sus descendientes contribuyen en gran medida a la debilitación de las razas blancas. Quizá deberíamos renunciar a esta forma artificial de salud y perseguir exclusivamente la salud natural, que proviene de la excelencia de las funciones de adaptación y de la resistencia innata a la enfermedad.

("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 7).

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La ley de la lucha por la vida debe ser obedecida por encima de todas las leyes. La degeneración y del alma es el precio que pagan los individuos y las razas que han olvidado la existencia de esa ley.

("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 13).

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Aparentemente no existe adaptación posible a la agitación incesante, a la dispersión intelectual, al alcoholismo, a los excesos sexuales precoces, al ruido, al aire contaminado y a los alimentos adulterados. Si esto es así, debemos modificar nuestro género de vida y nuestro medio ambiente, aun a costa de una revolución destructora. Después de todo, el propósito de la civilización no es el progreso de la ciencia y de las máquinas, sino el progreso del hombre.

("La incógnita del hombre", Capítulo VI, 13).

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Sería preciso hacer una selección entre la multitud de seres humanos. Ya hemos dicho que la selección natural hace tiempo que no desempeña su papel. Que muchos individuos inferiores han sido conservados gracias a los esfuerzos de la Higiene y de la Medicina. Pero no podemos prevenir la reproducción de los débiles cuando no son ni locos ni criminales. Ni destruir los niños enfermizos o defectuosos como hacemos con los cachorros encanijados de una camada de perros. El único modo de obviar el desastroso predominio de los débiles es desarrollar a los fuertes. Nuestros esfuerzos para volver normales a los inservibles son evidentemente inútiles. Deberíamos, pues, volver nuestra atención hacia el fomento del óptimo desarrollo de los aptos. Porque el rebaño siempre se aprovecha de las ideas y de las invenciones de la élite. En lugar de nivelar las desigualdades orgánicas y mentales, deberíamos aumentarlas y construir grandes hombres. Debemos separar aquellos niños dotados de grandes potencialidades y desarrollarlos lo más completamente posible. Y dar de este modo a la nación una aristocracia no-hereditaria. Estos niños pueden encontrarse en todas las clases sociales, aunque los hombres distinguidos aparecen con mayor frecuencia en las familias inteligentes que en las otras. (…)

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