sábado, 1 de octubre de 2011

EL ORIGEN DE LOS NEGROS



Publicado por primera vez en Templo de los Dioses

Sujeto de debate por parte de diferentes teóricos ha sido el origen de la raza negra. Diferentes eruditos y estudiosos del tema han postulado teorías muy distintas sobre este tema. Este artículo examina los postulados de Helena Blavatsky (teosofía), Rudolf Steiner (antroposofía) y Jorg Lanz von Liebenfels (ariosofía).

Ahora que se suceden los violentos motines en Londres, tan similares a los acontecidos en el pasado en Francia o a la guerra entre blancos (de origen árabe) y negros en Sudán y entre blancos (de origen europeo) y negros en Sudáfrica, así como otros muchos conflictos raciales a lo largo de la historia, conviene recordar por qué, por más que se desee, lo cierto es que hay razas que están destinadas a estar separadas y que, quiérase o no, el mestizaje multicultural eventualmente deriva en violencia extrema, conflicto étnico y guerra racial.

Helena Petronila Blavatsky, aristócrata, mística, exploradora y filósofa ucraniana de origen alemán, fundadora de la Sociedad Teosófica, escribe en su libro La Doctrina Secreta:

La Humanidad está obviamente dividida entre hombres divinos y criaturas humanas inferiores. Las diferencias intelectuales entre los Arios y otras naciones civilizadas y tales salvajes como los isleños de los mares del sur es inexplicable de otra manera. Nada de cultura, ni de generaciones entrenadas para la civilización, puede surgir de tales especímenes humanos como los bosquimanos, los veddas de Ceilán y algunas tribus africanas al mismo nivel que los Arios, los semitas y los turanios. La “chispa divina” está perdida en ellos y son ellos las únicas razas inferiores del globo que ahora, felizmente –debido al sabio ajuste de la naturaleza que trabaja en esa dirección– rápidamente mueren. En verdad la humanidad es de la “misma sangre” pero no de la misma esencia. (The Secret Doctrine, Vol. 2, p 421).

Lo que podríamos interpretar de las palabras de Blavatsky es que existen ciertas razas humanas que contienen una mónada, es decir, un Espíritu eterno (que proviene del Absoluto Inmanifiesto o Dios de Luz según la Gnosis clásica) entre ellas la raza semidivina de los Arios, así como los semitas (árabes, asirios, babilonios, etc.) y los turanios (mongoles, japoneses, húngaros, finlandeses, turcos), y otras razas de criaturas tan inferiores que carecen de esta “chispa divina”, es decir, de la esencia espiritual que los hace humanos y les dota de existencia trascendente e inmortal. Estos seres serían los bosquimanos, los veddas de Sri Lanka y otras tribus africanas que, en efecto, se encuentran entre los pueblos más primitivos y retrasados de la Tierra.

De tales criaturas semi-animales, los últimos remanentes conocidos para la etnología son los tazmanos, los australianos y una tribu de la montaña en China, de los cuales los hombres y las mujeres están enteramente cubiertos de pelo. Fueron los últimos descendientes en línea directa de los póstumos lemurianos. Son, sin embargo, considerables en número los mestizos lemuro-atlantes producidos por cruces con tal linaje semihumano, como los hombres salvajes de Borneo, los Veddas de Ceilán (…) y la mayoría de los remanentes australianos, bosquimanos, negritos, e isleños andamaneses, etc. (The Secret Doctrine, Vol. 2, p 195-6).

Aquí Blavatsky postula que algunos de estos pueblos que son bestiales y poco más avanzados que animales (como los salvajes de Borneo, los aborígenes de Australia y Tazmania, los bosquimanos, los pigmeos –que también son llamados negritos– y los nativos de la Isla de Andaman en las costas de India y Burma) son en realidad descendientes de la mezcla entre los atlantes y los lemurianos o bien vestigios puros de los simiescos habitantes de Lemuria. Resulta curiosa la mención de una tribu salvaje de las montañas de China cubierta de cabello que parece recordar el mito del Yeti, del Chuchuna o del Alma, que según algunos estudiosos de la criptozoología, serían los últimos sobrevivientes del Hombre de Neandertal.

Continúa la mística ucraniana:

La historia esotérica enseña que los ídolos y su culto murió con la Cuarta Raza hasta que los sobrevivientes de las razas híbridas posteriores (chinos, negros africanos y co.) gradualmente trajeron el culto de nuevo. (The Secret Doctrine, Vol. 2, p 723).

Desconozco si Blavatsky al mencionar a los chinos se refiere a esta raza primitiva de hombre-bestia montañosos (yetis o almas) o a los chinos han, la etnia mayoritaria de China. Ya Blavatsky había ubicado a los turanios al lado de las razas con alma y plenamente humanas junto a arios y semitas, y el término turanio incluiría a mongoles, japoneses y tibetanos.

Las Mónadas de los especímenes más bajo de la Humanidad (los “apenas con cerebro” salvajes de las islas de los mares del Sur, los africanos, los australianos) no tiene karma para trabajar cuando nacen como hombres, como sus congéneres más favorecidos en inteligencia sí tienen. (The Secret Doctrine, Vol. 2, p 168).

Pues bien, al menos desde la perspectiva de la teósofa Blavatsky, se postula la teoría de que los negros africanos, al igual que los aborígenes australianos, polinesios, los veddas de Sri Lanka, los pigmeos, los nativos de Borneo y (probablemente) los yetis son todos descendientes de los hombres-animales de Lemuria y, en algunos casos, de la mezcla de estos con atlantes. Estos pueblos son, al menos para ella, poco más que animales y se encuentran en un estado tan degenerado y primitivo que incluso carecen de alma (o mónada).

Rudolf Steiner, pedagogo alemán y por muchos años secretario general de la rama alemana de la Sociedad Teosófica, posteriormente miembro fundador de la Sociedad Thule y de la Antroposofía, explica el origen de la raza negra de acuerdo a conceptos más espirituales:

Por un lado encontramos a la raza negra, que es la más terrenal. Se mueve hacia el Occidente y se extinguirá. Tenemos también la raza amarilla, que está en el medio entre la tierra y el cosmos. Si se mueve hacia al Oriente se vuelve marrón (los indígenas americanos), se apega demasiado al cosmos, y se extinguirá. La raza blanca es el futuro, la raza que es espiritual y creativa.

Para empezar, Steiner postula en su libro El humano universal que la influencia de fuerzas demoniacas vinculadas a Arihmán (designación zoroástrica del Demiurgo) llevó a la perpetuación de razas humanas poco evolucionadas que debieron haberse extinguido normalmente (The Universal Human: The Evolution of Individuality, p. 75.). Steiner plantea que en África existe una fuerza energética o geomántica asociada con la energía primaria-maternal que reciben los infantes en sus primeros años de vida, razón por la cual los africanos son por naturaleza infantiles (The Mission Of The Folk Souls, p. 75.). Explica además Steiner que la raza negra y la raza roja se han degenerado a raíz de un desequilibrio destructivo en sus egos, razón por la cual las considera razas anormales (The Being Of Man And His Future Evolution, pp. 118-119.)

Los negros son decadentes y se han separado completamente del mundo espiritual” Rudolf Steiner.

Lanz von Liebenfels, monje cistercense e inventor austriaco dedicó extensas investigaciones sobre el tema, llamando a su disciplina “teozoología”. Siendo cristiano (en principio) postuló una explicación bíblica-gnóstica del origen de las razas inferiores como resultado de la unión sexual entre Eva y un demonio, aunque con el tiempo haría más “científica” su teoría. Uno de sus primeros trabajos sobre el tema fue el artículo titulado “El Hombre-Animal Bíblico” donde Liebenfels logra asociar los recientes descubrimientos de homínidos primitivos como el Hombre de Neandertal y el Hombre de Java en zonas del Lejano y Medio Oriente, teorizando que pudieron haber sobrevivido hasta tiempos históricos. Examinando ciertas prohibiciones en el Antiguo Testamento que, por ejemplo, prohibían no solo las relaciones sexuales con animales sino además, la procreación (algo que hubiera sido imposible con cualquier especie animal salvo un homínido) Liebenfels teoriza que la población negra sería resultado de esta mezcla.

Posteriormente en su libro Teozoología o el estudio de los Hombres-simios de Sodoma y el Divino Electrón, Liebenfels postularía que la Raza Aria desciende de una raza interestelar venida de las estrellas que se reproduce por medio de impulsos eléctricos y sería origen del Teozoa (o ser divino) mientras que la mezcla por medio de la reproducción normal entre estos humanos y los simios produciría al Antropozoa o animal-hombre.

Tomaron animales hembras muy bellos pero descendientes de otros que no tenían ni alma ni inteligencia. Engendraron monstruos, demonios malvados”. Jörg Lanz von Liebenfelds.

En el caso de Liebenfels tenemos una postura similar a la Blavatsky; los negros son el resultado de la mezcla entre los Arios de origen divino-estelar y razas de simios u homínidos inferiores. Es probable que la reproducción eléctrica mencionada por Liebenfels sea en realidad la energía Vril propia de los ancestros extraterrestres de los arios (provenientes de Sirius o Aldebarán) y que fue heredada a los hiperbóreos. Misma energía Vril que se activa a través del Tercer Ojo, que es simbolizado por el Ojo de Shiva y de Odín, y que es la Gema de la Corona de Lucifer que resguardaban los cátaros medievales.

Liebenfels era discípulo del genial ocultista austriaco Guido von List, estudioso de las Runas y fundador de la Ariosofía, promotor del arminismo y del wotanismo (ambas resurrecciones del paganismo germánico en diferentes facetas). 

Blavatsky, Steiner, von Lizt y von Liebenfels fueron verdaderos iluminados. Personas de una gran sabiduría, de una enorme y admirable calidad intelectual, moral y espiritual. Fundadores de escuelas místicas y esotéricas de gran importancia que han hecho un impacto muy positivo en la sociedad humana y que continúan hoy aún su gran labor (antroposofía, teosofía, wotanismo, ariosofía). Grandes conocedores del cosmos, del ser humano y de su espíritu, de la naturaleza del universo y de las razas humanas, incansables investigadores de la historia oculta y de los conocimientos esotéricos arcanos, así como verdaderos defensores de la supremacía cultural, intelectual, ética, social, económica, civilizacional y espiritual de los Arios. Nos aclaran algunas dudas.

Aunque difieren en algunos puntos podemos deducir que; desde la perspectiva espiritual y metafísica la creación de las razas negras responde a los planes de lo que Steiner denomina “potencias arimánicas” esto es, del Demiurgo. Los negros son directa creación de este demonio o arconte cósmico. Todos coinciden en que son una raza primitiva, degenerado y poco evolucionada. Tanto Blavatsky como von Liebenfels coinciden en que se trata de una mezcla híbrida horrible entre simios y humanos, poco más que animales, simples bestias. Blavatsky y Steiner además coinciden en que ellos son sobrevivientes de los elementos más degenerados de las ya desaparecidas civilizaciones de la Atlántida y Lemuria.

Un animal-hombre, un ser primitivo recuerdo de una pesadilla genética de antaño, un ser no totalmente humano homologable al Yeti, sin alma, incapaz de evolucionar espiritualmente, la razón de la caída de los antiguos hombres-dioses hiperbóreos al cometer el crimen de mezclarse con simios, un hombre-simio similar al neandertal y al hombre de Java, un poco más que un mono parlante, el resultado de un maléfico experimento, de una siniestra hibridación de origen demoniaco.


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