miércoles, 2 de noviembre de 2011

El mundial de futbol: Un mundial con cada vez menos selecciones nacionales


Un jugador de una selección de futbol Europea de raza no Europea puede ser un invitado, pero jamás un representante de la nación para la que juega.
 Vamos, antes de entrar en el tema que interesa, a obviar el hecho incuestionable de que este mundial de futbol de Sudáfrica, como todos los mundiales, no es otra cosa que una feria de mentiras políticamente correctas, un escaparate en donde el principal objetivo de los organizadores, llámense FIFA, medios de comunicación, organismos mundiales de poder , es el de vender y difundir sus Slogans y su propaganda antirracista ,(ahora si) ya con la mirada hipnotizada y perdida de millones de seres babeantes que con toda seguridad engullirán las mentiras de la propaganda, aderezadas con el néctar de la pasión deportiva.
El lema de estos mundiales desde hace un tiempo es, no al racismo, y eso constituye lo más importante por encima de todo. Los mundiales son un culto a la mescolanza, el multiculturalismo, a la fanfarria decadente y la estupidizacion colectiva apelando en este caso al deporte.
Sin embargo una de las cosas más asqueantes de estos certámenes deportivos es que se sigan usando los emblemas de las naciones que participan: los escudos, las banderas, los himnos y las consignas propias de cada nación. Lo cierto es que salvo unas cuantas honrosas excepciones, como son por ejemplo. España, Italia, Eslovaquia, Grecia, Argentina y otras que no asistieron; tienen el orgullo de que sus jugadores son casi entera y racialmente representantes de dichas naciones. Cuando juega España uno ve los tipos ibéricos cabales de la nación Española. Lo mismo sucede con los italianos y con los países que aun no han caído en el ridículo de llenar su equipo nacional con individuos de otras razas. Alemania por ejemplo, hasta hace un tiempo era la gran atracción por ser una maquinaria disciplinada y eficaz en su accionar, pero también porque sus jugadores eran todos entera y racialmente germánicos, este era el verdadero encanto de la selección de Alemania. Ahora Alemania no es otra cosa que un equipo más que solo posee el  60% de jugadores alemanes.                                    
El primer caso de selección Europea que pervirtió su nacionalismo fue Francia, y gracias a eso no hoy es más que un despojo y el  hazmerreír del mundo. Francia lleno enteramente su selección de negros y solo gracias a que la camiseta dice “Francia” el espectador puede darse cuenta de que se refiere al país “Galo”. Ese es el destino de las selecciones “nacionales” de Europa, que pronto estarán llenas hasta el tope de negros y extranjeros, ante la mirada bobalicona y perdida de sus seguidores. Ante esto lo que convendría es eliminar para siempre los símbolos nacionales, así mismo que todos los jugadores canten un solo himno, porten una sola bandera, un solo escudo en el que campe el signo de dólares, de esta manera los próximos mundiales tendrán una lectura correcta: campeonatos mundiales de futbol globalizado, compuesto de equipos comerciales pero de ninguna manera selecciones nacionales.
Esta es la mala noticia con respecto a los representativos nacionales de Europa de cara a las próximas contiendas.
Lo bueno es que para el enemigo globalizador y destructor de identidades las cosas no siempre resultan tan fáciles. Este mundial en Sudáfrica se planeo para que la negritud del mundo se impusiera a los convidados de las naciones blancas. Tenemos con Sudáfrica entonces un mundial lleno de adecuaciones curriculares y de facilidades ortopédicas, primero para los equipos africanos y luego a los tradicionales equipos mixtos. Según esto todos los pronósticos y todos los intereses, los equipos de naciones blancas deberían quedar rezagados ante los emergentes equipos africanos.
Pero la sangre es un elemento que no conoce de política y menos de política correcta. Y así hemos visto como han quedado en el camino prácticamente todos los conjuntos, africanos, mixtos o conformados por las razas no blancas. ¿Supremacía?, ¿capacidad de conjunto?, ¿sagacidad y fuerza?, ¿tradición?  La verdad no se puede esconder por mucho que les duela a los apóstoles del antirracismo y la política correcta, a los quintacolumnistas, o sea la prensa deportiva, a los organizadores y a todos los miopes que no se dan cuenta que un mundial es, antes que competencia, un asunto meramente político. Tampoco pueden aludir los defensores de la igualdad que las naciones africanas no tuvieron buena fortuna porque estaban mal alimentados, pobres, esclavizados, sumidos en el abandono, etc, cualquiera de las mismas cantaletas de siempre cuando se trata de asumir falta de capacidad. En este mundial no existió un espantoso sistema racista represivo, ni enfermedades endemicas, ni hambruna, todo lo contrario. Se procuro, por parte del sistema asesino que nos gobierna, que esas naciones africanas  tuviesen todo a favor: publicidad, interés, entrenadores blancos, jugadores fogueados en el fútbol europeo. ¿Entonces?
 Sociedad Costa Rica de la Lanza Hiperbórea NS

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