jueves, 3 de noviembre de 2011

Esclavitud vs. Occidente. Veredicto: no culpable


Tras la revolución rusa y ante los estrepitosos fracasos cosechados por el marxismo en sus intentos revolucionarios en Europa occidental, sus principales teóricos como Antonio Gramsci o los judeomarxistas de la Escuela de Frankfurt, empezaron a pensar que se imponía un cambio de estrategia.
Según Gramsci, en lugar de intentar tomar el poder por la fuerza para posteriormente iniciar una revolución cultural desde arriba, en Occidente se imponía la estrategia contraria: se debía cambiar primero la cultura y a continuación el poder caería en manos del marxismo como fruta madura, educando al pueblo que terminaría aceptando e incluso anhelando la revolución.

Para llevar a cabo un lavado de cerebro es bien conocido que antes de crear la nueva personalidad del individuo habrá que destruir primero todo lo que es y todo en lo que cree. La psicología de masas no es muy distinta, antes de inculcar en las masas nuevas creencias y valores uno debe tomarse la laboriosa tarea de destruir todo cuanto constituye una seña de identidad de dicha cultura, todas sus creencias y principios. En este caso había que destruir la civilización occidental.

Y de esta forma se emprendió una tarea ingente que comenzó con la toma de las instituciones en el mundo del arte, el cine, el teatro, la prensa, la televisión... La estrategia propuesta por Gramsci se ha demostrado correcta, los ataques a cualquier principio en el que sustentar la civilización occidental han sido llevado a cabo con éxito, libertad sexual, destrucción de la familia, religión, el valor del esfuerzo frente a la gratificación inmediata, la excelencia, etc. Pero esto no era suficiente, aún había que conseguir que odiáramos todo cuanto durante siglos habíamos sido, en definitiva, que nos odiáramos a nosotros mismos y a todo lo que representábamos en el mundo.

Es mi intención recalcar y denunciar en este artículo cómo con medias verdades o con abiertas mentiras, a los hijos de Occidente se nos está induciendo a odiarnos y a despreciar los frutos de una cultura como la nuestra, que una vez fue considerada por propios y extraños como la más desarrollada y la que más aportaciones había hecho a la humanidad.

Intentemos desintoxicarnos un poco y sobre todo intentemos desintoxicar a nuestros hijos, porque con patrañas como la que desenmascara el magnífico articulo de
Thomas Sowell, que les dejo a continuación, son con las que están educándoles en las escuelas. Si no luchamos por la verdad, si no luchamos por nuestra cultura, terminará desapareciendo pisoteada por una generación de occidentales criados para odiarse a si mismos (algo que ya está ocurriendo).

"Hace muchos años, me llevé una sorpresa cuando recibir una carta de una vieja amiga en la que me decía que le habían dicho que yo me negaba a recibir visitas en el campus procedentes de África.

Por aquel entonces yo estaba tan atareado que accedí a ver a un único visitante del campus de Stanford; y da la casualidad de que era africano. Acertó a presentarse en un momento en que me estaba tomando un descanso.

En fin: a mi amiga le dije que aquél que tal le dijo igual pudiera haberle dicho que yo me niego a hacer paracaidismo con negros; y, ciertamente, me niego a tirarme en paracaídas con negros... y con blancos y con asiáticos y con cualquier hijo de vecino.

No soy el único que ha sido víctima de confusiones de este tipo. De hecho, confusiones de este tipo están provocando distorsiones mefíticas y de hondo calado en nuestro país, los Estados Unidos de América.

Volvamos de nuevo la vista a la cuestión de la esclavitud. La de la esclavitud es una historia muy dolorosa, no sólo por el trato dispensado los esclavos, sino por lo que su propia existencia dice de la especie humana: porque esclavos y esclavistas, no lo olvidemos, ha habido de todos los colores, credos y lugares.

Si la historia de la esclavitud debe enseñarnos algo, es que no podemos poner en manos de unos seres humanos un poder ilimitado sobre otros seres humanos, con independencia del color o el credo de unos u otros. La historia del antiguo despotismo y el moderno totalitarismo traslada prácticamente el mismo mensaje tinto en sangre.

Pero no es eso lo que se enseña en nuestras escuelas y colegios, lo que nos muestran el cine y la televisión. No. El mensaje que se lanza una y otra vez es que los blancos esclavizaron a los negros.

Y sí, es cierto. Pero como lo es aquello que dice al principio de que no practico paracaidismo con negros. Y sus implicaciones son igual de falsas.

En fin: los europeos esclavizaron a africanos de la misma manera que los norteafricanos esclavizaron a europeos: a más europeos que esclavos africanos hubo en Estados Unidos y las Trece Colonias.

El trato que se dispensaba a los esclavos blancos condenados a galeras era aún peor que el dispensado a los negros en las plantaciones de algodón. Pero no hay películas ni series de televisión que hablen de ello; películas o series como Raíces. Por supuesto, tampoco se habla de ello en nuestras escuelas y universidades.

El trato inhumano con que unos seres humanos tratan a otros seres humanos no es una novedad ni, mucho menos, algo extraordinario. No hay por qué ocultarlo; entre otras cosas, porque podemos extraer algunas lecciones. Pero tampoco hay por qué distorsionarlo y presentar unos pecados de toda la especie humana como propios o exclusivos de una sociedad o raza determinada.

Si la sociedad estadounidense y la civilización occidental se diferencian en algo de las demás sociedad y civilizaciones es, precisamente, en que en un momento dado se volvieron contra la esclavitud; y lo hicieron en un momento en que las sociedades no occidentales seguían practicándola y se resistían a las presiones occidentales encaminadas a ponerle fin.

Sólo el hecho de que Occidente fuera predominante hizo posible la erradicación de la esclavitud en numerosas sociedades no occidentales en la época del imperialismo occidental. Sin embargo, hay estadounidenses que se van a África a pedir perdón por la esclavitud; ¡a África, donde la esclavitud no está, ni mucho menos, erradicada!

No es sólo la historia de la esclavitud lo que es objeto de distorsión torticera. Quienes hurgan en la historia de la minería para socavar los cimientos de la sociedad estadounidense o de la civilización occidental tienen muy poco interés en la Marcha de la Muerte de Bataan o en las atrocidades perpetradas por imperios como el otomano. Este tipo de gente no busca la verdad, sino oportunidades para denigrar a sus propias sociedades, o agravios con los que hacer caja a expensas de gente que ni siquiera había nacido cuando se cometieron esos pecados del pasado por los que claman.

Un antiguo proverbio dice: 'A cada día, su propio mal'. Al parecer, no les basta, a tantos de nuestros educadores, intelectuales, medios de comunicación. Están empeñados en emponzoñar el presente con el veneno del pasado."

Thomas Sowell


Espero que les haya gustado, confío en que haya ayudado a despertar alguna conciencia dormida y por último decir a todo aquel que pueda estar sospechando que el señor Thomas Sowell sólo es otro maldito supremacista blanco, que el autor no sólo no es un supremacista blanco sino que es un afroamericano orgulloso de serlo. Vaya desde aquí mi más profundo reconocimiento por su claridad de ideas, por su prosa envidiable y sobre todo por su honradez intelectual que le empuja a decir la verdad aunque sea políticamente incorrecta y aunque le suponga la enemistad de una buena parte de la comunidad negra internacional.

A modo de repaso, y antes de que algún progre me mande un comentario desafortunado, que en todo caso no pensaba publicar, (aunque les parezca mentira siempre hay algún ingenuo que se cree que después de tener la práctica totalidad de los medios de comunicación y el sistema educativo para difundir su basura, aún pueden venir aquí a soltarla ¡¡Lo llevan claro!!). Pues bien, como iba diciendo, para víctimas de la progresía del pensamiento único les dejo unos datos históricos que creo que serán de su interés.

El primer movimiento antiesclavista nació en Gran Bretaña en 1787, con una reunión de doce personas "profundamente religiosas", en una época en que el Imperio Británico lideraba el comercio de esclavos. Liderados por cristianos y financiados por empresarios conservadores, empezaron un debate que nunca antes había existido, pero décadas más tarde lograron que el parlamento prohibiera primero el tráfico de esclavos, más tarde la esclavitud y, finalmente, que un Imperio Británico en su apogeo impusiera esas prohibiciones al resto del mundo.

Sin embargo, aunque poco a poco los demás países occidentales fueron prohibiendo la esclavitud, fuera de Occidente la abolición se impuso a sangre y fuego, aprovechando la enorme superioridad tecnológica y militar de la que disponían. El imperialismo, especialmente el imperialismo británico, fue la herramienta que sirvió para destruir el comercio de esclavos y reducir la prevalencia del esclavismo en todo el mundo.

Barcos británicos entraban en aguas de Brasil para hundir barcos de esclavistas y se amenazó al imperio otomano con hacer lo mismo con los suyos si no aceptaban la prohibición. Años después, los norteamericanos erradicarían la esclavitud de Filipinas, los holandeses de Indonesia, los rusos de Asia Central y los franceses en sus colonias africanas y caribeñas.

Y es que, fuera de Occidente, no había nadie que entendiera muy bien esa manía que tenían contra el esclavismo. En el imperio otomano afirmaban que era una institución crucial para la vida y los hábitos de todos sus habitantes. Los maoríes lo veían como algo sin importancia, una más de sus costumbres. En Zanzíbar, su gobernante se negó a prohibir el esclavismo por miedo a perder la lealtad de sus súbditos. Si en Brasil, el último país occidental en abolir la esclavitud, hubo grandes demostraciones de alegría en las calles el día de la emancipación, en muchas zonas del imperio otomano hubo una revolución cuando el sultán prohibió el tráfico, que no la posesión, de esclavos.

Generalmente los multiculturalistas afirman que se debe tratar a todas las culturas por igual, porque carecemos de un marco objetivo que nos permita evaluarlas, aunque en la práctica eso les sirve de excusa para denigrar a la civilización occidental y exaltar a todas las demás. Una de las herramientas a las que más recurren es a la historia de la esclavitud o, más exactamente, a la escasa "memoria histórica" de la gente, que sólo recuerda la de Estados Unidos porque es la que aparece en las películas. Sin embargo, si algo hay que muestre la enorme superioridad de la cultura occidental sobre las demás es precisamente la historia del fin de la esclavitud, una imposición de Occidente al resto del mundo.

Estos datos son un extracto del articulo "
El Occidente acabó con la esclavitud"

¿Por qué no enseñan esto en nuestras escuelas? ¿Por qué no enseñan que fue precisamente Occidente el que, incluso haciendo uso de la fuerza, terminó con la esclavitud? ¿Por qué no sale en los documentales de televisión? ¿Por qué no se hacen series de televisión del tipo Kunta Kinte en que el protagonista sea un europeo esclavizado en un reino musulmán? Ah, sí, se me olvidaba no lo hacen porque entonces no tendrían cómo enseñar a nuestros hijos a odiar a la civilización a la que pertenecen.

Ahora que usted ha accedido a una pequeña parte de la información que sistemáticamente esta sociedad del pensamiento único le niega en la dictadura de lo políticamente correcto, le animo a releer estas noticias que posiblemente viera en su día y saque sus nuevas conclusiones.

Primer pacto PSOE-PP: una Memoria Histórica para los negros esclavizados

"La Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados votará el próximo miércoles dos iniciativas de PSOE y PP para reparar moralmente las injusticias producidas a la comunidad negra a causa de la esclavitud."

Socialistas piden compensación por esclavitud


"Socialistas, socialdemócratas y laboristas de África occidental exigieron a los países que recibieron esclavos procedentes de este continente el pago de compensaciones por 400 años de explotación."

Al parecer los centenares de miles de occidentales esclavizados durante siglos, que vivieron y murieron en condiciones infinítamente más lamentables que las sufridas por los negros de las plantaciones de América, han sido totalmente olvidados por el PPSOE, a pesar de que muchos de estos esclavos fueron compatriotas nuestros.

Las esclavas occidentales eran especialmente
apreciadas en el mundo árabe.

Desde la España musulmana, los árabes realizaban periódicas incursiones o aceifas para saquear y arrasar los reinos ibéricos cristianos de la península, consiguiendo botín y esclavos. Por ejemplo, en una incursión realizada contra la ciudad de Lisboa en el año 1189, Yaqub al-Mansur, califa de los Almohades, se apoderó de 3.000 cautivos entre mujeres y niños, mientras que su gobernador en Córdoba, en un ataque posterior contra la ciudad de Silves en 1191, se apoderó de otros 3.000 esclavos cristianos.

Los árabes esclavizaron a un número sustancial de europeos. Según Rober Davies entre 1.000.000 y 1.250.000 europeos fueron capturados por los corsarios berberiscos, vasallos del Imperio Otomano y vendidos como esclavos entre los siglos XVI y XIX. Estos esclavos eran capturados principalmente de las poblaciones costeras de Italia, España, Portugal, Francia y en menor medida de lugares más lejanos como Inglaterra, los Países Bajos, Irlanda y excepcionalmente en lugares tan apartados como Islandia y Norteamérica. El impacto de los ataques berberiscos y otomanos fue devastador: Francia, Inglaterra y España perdieron miles de barcos, y muchas poblaciones costeras fueron casi abandonadas por sus habitantes. Las incursiones de los piratas otomanos desanimaron el asentamiento en la costa hasta el siglo XIX.

La guerras de los turcos otomanos en Europa, así como los ataques de los mongoles y tártaros en Europa también llevaron a muchos esclavos europeos al mundo musulmán.

Tampoco estaría de más recordar a nuestros políticos y a la víctimas de la Logse que, a pesar de los esfuerzos realizados por el mundo occidental para erradicar la esclavitud en el mundo, ésta perduró durante buena parte del siglo XX y no precisamente en los países occidentales, por mucho que se empeñen en demonizarnos.

Desde aproximadamente el siglo VII hasta la década de 1960 el comercio árabe de esclavos continuó bajo una forma u otra. El sultán de Marruecos Ismael ibn Sharif “El Sanguinario” (1672-1727) tenía una guardia personal de 150.000 esclavos negros, llamada la Guardia Negra, con la que mantenía la sumisión de su reino. Relatos y referencias históricos mencionan con frecuencia la presencia de esclavos entre las propiedades de la nobleza de Arabia, Yemen y otros países árabes hasta la década de 1920. En 1953, los jeques de Qatar que acudieron a la coronación de la reina Isabel II del Reino Unido tenían esclavos entre sus servidores, y seguían teniéndolos en una nueva visita 1958.

Hacia la década de 1950 la población de esclavos de Arabia Saudí se estimaba en unas 450.000 personas, aproximadamente el 20 % de la población. Se estima que hasta 200.000 mujeres y niños negros de Sudán fueron esclavizados durante la Segunda Guerra Civil Sudanesa. La esclavitud en Mauritania fue oficialmente abolida por leyes sucesivas en 1905, 1961 y 1981, pero no fue criminalizada hasta agosto de 2007. Se estima que hasta 600.000 mauritanos negros (un 20% de la población del país) se encuentran actualmente trabajando en situación de esclavitud debido a deudas que no pueden afrontar.

El comercio árabe de esclavos en el Océano Índico, el Mar Rojo y el Mar Mediterráneo es muy anterior a la llegada significativa de los europeos al continente africano. Los descendientes de los esclavos africanos llevados a Oriente Medio por el comercio de esclavos todavía viven allí en la actualidad y son conscientes de sus orígenes africanos.

¿Qué se apuestan a que esto no se lo enseñarán a su hijo en clase cuando estudien la esclavitud?






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