viernes, 11 de noviembre de 2011

Respuesta a Karl Gottman: La Gnosis no es semítica.




Tras leer el artículo de Karl Gottman; Sobre la materia de la Gnosis, me he quedado sorprendido por los múltiples errores en que incurre el autor. Equivocaciones que cualquier persona con un mínimo de conocimiento histórico evitaría. Espero sinceramente que dicha declaraciones totalmente malinformadas que hace Gottman sean en efecto producto de la ignorancia y del desconocimiento de la materia tocada por el autor. Espero que todo sea un inocente error de Gottman que incautamente se haya creído la propaganda sionista pseudohistórica que parece él defender. ¿Desconoce Gottman que existió una Gnosis precristiana de origen pagano y europeo surgida entre griegos, egipcios y persas que nada tenía que ver con Palestina? ¿Considero realmente Gottman que es verdad el cuento sionista de que Palestina fue una tierra mayoritariamente judía cuando en realidad fue siempre un vergel de pueblos diversos, algunos de raigambre europea? Resulta muy preocupante lo que afirma Gottman si no es producto de su poca información al respecto.

Asegura Gottman, por ejemplo, que el gnosticismo es tan semítico como el cristianismo, cometiendo entonces los gnósticos el mismo error que los cristianos al basarse en una espiritualidad de influencia judaica salvo que esta coloca al dios judío de malvado y el cristianismo de bueno. Pero Gottman pareciera desconocer que existió un gnosticismo precristiano griego, persa y egipcio que podemos ver representado en diferentes filosofías y movimientos religiosos de estos pueblos, incluyendo, por supuesto, al pitagorismo, al platonismo y, especialmente, al neoplatonismo.

Así hay quienes creyéndose con grandes dotes espirituales acude a los Evangelios gnósticos prohibidos (o no aceptados por el Concilio de Nicea), redactados por otros judíos heréticos ya sea del judaísmo tradicional o del cristianismo primitivo. O simplemente toman el mito gnóstico de referencia combatida en el ámbito religioso. La pretendida oposición es entonces falsa oposición, un engaño refinado.

Para Gottman el gnosticismo es una creación judía. Pero, si bien es cierto el movimiento del gnosticismo cristiano en el Medio Oriente estuvo vinculado a figuras judías, no quiere decir esto que no exista un gnosticismo pagano mucho más antiguo y que no tiene ninguna influencia judía, un gnosticismo totalmente ario y precristiano del cual el gnosticismo del Medio Oriente es simplemente heredero.

Ahora bien, dice Gottman:

La Gnosis, a principio de la Era Cristiana, se había extendido a través de Judea, Siria y Egipto; conformando un heterodoxo conjunto de grupos, sectas o escuelas, que pudieron o no haber tenido ascendencia cristiana en sus enseñanzas; es más el gnosticismo se encuentra conformado por elementos multiculturales o peor aún multirraciales: budistas, indostanos, chinos, persas y caldeos, así como neoplatónicos, judíos y egipcios. Todos estos componentes tomaron cuerpo de doctrina en Palestina y Siria, durante el período que va entre un siglo antes de Cristo y tres siglos posteriores al inicio de la era cristiana. Y sus precursores han salido del mundo judío: por ejemplo Simón el Mago, Cerinto, Menandro y Dositeo de Cerinthé.

Y luego:

Hasta hace poco se creyó que el mandeísmo, esta milenaria secta gnóstica que aún sobrevive, nació en la Mesopotamia inferior (sur de Irak e y la provincia Iraní de Khuzestán) con ello se ha pretendido atribuir un origen ario de la gnosis solo para hacerla más atractiva a los ario-racistas emergentes.

Con el descubrimiento y la traducción de fuentes mandeas originales, el panorama se modificó sustancialmente. En 1953, Lady Ethel Stefana Drower publicó Haran Gawaita, un texto que narra el éxodo de los mandeos de Palestina a la Mesopotamia. Desde entonces, ella y los demás estudiosos principales del mandeísmo, Rudolf Macuch y Kurt Rudolph, llegaron a la conclusión de que los orígenes del mandeísmo son pre-cristianos y están en Palestina. Aunque la cuestión siguió siendo contenciosa, pronto otros eruditos les siguieron, entre ellos Hans-Martin Schenke, Giles Quispel y Walter Schmitals. Finalmente, con documentos disponibles a partir del descubrimiento del Mar Muerto, Otto Huth hiló más fino, sustanciando la teoría de que tanto los primeros gnósticos mandeos como el mismo (San) Juan el Bautista fueron judíos esenios.

Pareciera que Gottman se cree el mito sionista inventado por los judíos de que Palestina era un país judío homogéneo y de que ellos eran la mayoría de la población del lugar. Lo cierto es que en la realidad Palestina era una región habitada por muy diversos pueblos, incluyendo algunos arios como colonias de griegos y romanos, donde los judíos eran una minoría. Ergo, no todo lo que viniera de Palestina y mucho menos de Siria sería automáticamente judío. Joaquín Bochaca argumenta que de hecho Galilea de donde provenía Jesús era una colonia de galos en Palestina[1] y Paulo E.F. López Meza también menciona como los esenios (los antecesores de los mandeístas) no eran judíos, al contrario, eran antijudíos y por eso se les odiaba tanto por el Sanedrín, así como que Jesús era esenio, no judío[2].

Otra postrua de Gottman que resulta extraña es que aduzca en Gnosis vs Nacionalsocialismo Gottman asegura que escoger el nombre de “Lucifer” para definir al dios de la sabiduría de los arios resulta contraproducente ya que es el demonio de los cristianos y puede, no solo alienar a los camaradas cristianos, sino justificar mucha de la represión del sistema porque “sataniza” el NS. Resulta algo contradictorio en su posición:

Nunca debemos perder de vista cual es la visión generalizada de los profanos en un contexto cultural cristiano, respecto a Lucifer como entidad maligna. Si bien entendemos el intento de Rahn por desligarlo de la visión negativa y demoníaca asociándolo a la Luz, no podemos sino rechazar su intento por sus efectos prácticos en un contexto general de prejuicio reinante. Existiendo tantos nombres para llamar a la Deidad suprema.. ¿Por qué elegir el más conflictivo? No veo en ello un intento de revelar conocimiento, sino de ocultarlo a través del prejuicio que tienen los cristianos; con esto se logra espantar y alejar a los hombres, no acercarlos para elevarlos. No es que nosotros nos sumemos a este prejuicio cristiano reinante, sino que observamos a quienes se pretende “liberar” si poseen este prejuicio y por ello “escapan”. Para ser más claro presentaré un ejemplo de la vida real. Una vez conocí un gran hombre, luchador antijudaico y antimasónico, un nacionalista simpatizante del NS y a su vez devoto cristiano. Sabemos que este hombre es una fuerza positiva de lucha contra el enemigo, aunque por su cristianismo se encontraba aún alejado de las verdades esenciales del Conocimiento Primordial. Si este hombre y camarada, potencial perfectible, se encuentra con que sus hermanos NS practican un esoterismo “luciferino”, solo por el nombre se alejará. En cambio, pude constatar que NS cristianos pueden ser Iniciados en un verdadero esoterismo ario si este utiliza a Odín, Wotan u otros nombres que no sean el “opuesto” de Jesucristo (según lo que se les ha enseñado de niños). Esto es debido al prejuicio de la gente común, y aunque nosotros no lo tengamos, debemos siempre tener en cuenta la visión general de aquellos hombres que pretendemos elevar a las alturas de nuestra más preciada sabiduría ariosófica datahista (que nada tiene que ver con Lucifer, pues este es solo un nombre). 

El hombre pensante se debe preguntar ¿Por qué llamar Lucifer al dios de los arios?. Desde un principio todo nacionalsocialista suele elegir a Jesús, Wotan, Odín, Thor o ninguno de estos.

En principio debemos recordarle a Gottman que para cualquier cristiano conservador Wotan, Odín y Thor y cualquier dios que no sea el suyo es un demonio tan malvado como Lucifer. Pero además que resulta contradictorio que busque complacer a los cristianos, aún a los NS, modificando la imagen del movimiento según la perspectiva cristiana para evitar “mala fama”. El NS no puede estar más satanizado ya por la sociedad mundial de todas formas. En cuanto al nombre Lucifer, tal parece que nuevamente Gottman desconoce que este era el nombre de un dios pagano romano que existía desde tiempos precristianos y que fue luego asociado con el diablo tras el ingreso del cristianismo a Europa. Se le puede cambiar el nombre a un perro y llamarlo gato, pero seguirá siendo perro y viceversa. Podemos disfrazar el nombre de nuestro dios Lucifer con otro, pero seguirá siendo Lucifer.

Sabemos que Gottman rechaza el principio gnóstico de dualismo materia-espíritu y que promueve la integración, así como aboga por excluir cualquier doctrina con influencia (a su criterio) judía y extranjera para basarse en una espiritualidad exclusivamente aria que se haya desarrollado independientemente como el paganismo europeo. Eso no se puede discutir pues es muy su asunto y se respeta. Lo que si resulta algo arrogante o, de nuevo falto de conocimiento, es que Gottman considere que única y exclusivamente su grupo, la DATAH es capaz de representar el camino genuino de desarrollo espiritual. ¿Desconoce Gottman que existen iniciativas similares de nacionalismo blanco exclusivamente pagano y odinista como el wotanismo de David Lane y el odalismo de Varg Vikerness?

Que Gottman rechace el gnosticismo y busque una tradición espiritual totalmente pagana europea es perfectamente válido y respetable, pero que establezca su orden como la ÚNICA con validez raya en un narcisismo fanático.

Finalmente, lo importante de lo establecido en este artículo no es sembrar discordia dentro del movimiento, pero si generar un espacio de discusión que permita además instruir a las personas sobre el tema en cuestión. Se puede criticar a Serrano, a Moyano y a Gottman como a cualquier otro pero es importante que se haga con bases históricas objetivas de partida.



[2] A los sacerdotes de los mandeístas se les llamaba Nasoreanos o Nazarenos, de ahí que Jesús era llamado el Nazareno, ya que la ciudad de Nazareth se creó siglos después de muerto Jesús.

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