domingo, 11 de diciembre de 2011

El Movimiento Costa Rica Libre y el Fascismo Costarricense




Lo más parecido que los nacionalistas costarricenses hemos gozado como movimiento fascista ó nacionalsocialista, es el insigne y emblemático luchador de la libertad costarricense, el genial y admirable Movimiento Costa Rica Libre. Lo más parecido en Costa Rica a la Falange Española (y el posterior CEDADE), el Frente Nacional de Gran Bretaña y Francia, y la Falange Nacional de Chile.
 Cuando Costa Rica se adhiere al Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA) para frenar la Revolución Cubana, un país sin ejército, tuvo que crear a un grupo paramilitar, que en este caso fue el Movimiento Costa Rica Libre ó MCRL, la primer ONG del país.
Nace alrededor de 1961 fundada por Edgar Cardona, Rodolfo Robles, Hernán Robles, Bernal Urbina, los Pozuelo, los Uribe (vinculados a la cadena Más X Menos) y los Fedespiel (de la Universal).
Por cierto que Edgar Cardona fue protagonista del fallido golpe de Estado contra el socialdemócrata vendido a los intereses yankis de José Figueres Ferrer. Se conoció este heroico esfuerzo por nacionalizar el gobierno costarricense como “el cardonazo”.

El Movimiento Costa Rica Libre, miembro de la Liga Mundial Anticomunista (a la cual pertenecen diversas organizaciones nacionalsocialistas), asistió al grupo anticastrista con sede en Florida, llamado Alfa-66, y al guatemalteco Escuadrón de La Mano Blanca. Su fiero combate a los sandinistas y los comunistas cubanos, le ayudó a formar en 1983 la Asociación Democrática Huetar Norte, una organización militar que brindaba todo tipo de apoyo a los Contra nicaragüenses. Y su similar, la Asociación Democrática Chorotega Norte, que valientemente defendía el territorio nacional combatiendo a los invasores sandinistas en la frontera norte y el Río San Juan, y fue responsable de crear campamentos de entrenamiento para contrarrevolucionarios cubanos. A estas organizaciones se le sumó Patria y Libertad, el grupo responsable de haber dinamitado la torre que transfería energía eléctrica de Costa Rica a Nicaragua (1985).
 Es importante destacar que el comunismo costarricense había cometido una cantidad espantosa de crímenes y atrocidades durante la Guerra Civil del 48, siendo el vasallo más sumiso y vendido a los intereses soviéticos de aquella época en toda la región, y asolando a la población con asesinatos, torturas y muertes sangrientas. Además de ser el gobierno de facto de la Costa Rica bajo la dictadura de Calderón. Los periodistas extranjeros reportaban como el presidente y fundador del Partido Comunista Costarricense luego Vanguardia Popular, Manuel Mora, daba las órdenes y era presidente virtual, con armamento pesado de Rusia y México, y con una censura bolchevista de la prensa nacional (para más referencias de los crímenes y atrocidades cometidas por los comunistas ver mi artículo “La Escalofriante Historia del Comunismo en Costa Rica”).
Para peores, incluso llegó al poder el aún considerado único presidente izquierdista del país, Rodrigo Carazo, quien dio luz verde a los sandinistas para operar dentro del país, permitiendo la consolidación de la asesina dictadura sandinista. No obstante, el MCRL era casi como el ejército costarricense, pues tenía personal, hombres y mujeres, ferozmente entrenados en montañismo, manejo de armas, artes marciales, y todas las técnicas necesarias para combatir un revolución marxista. Tenía gran cantidad de campos de entrenamiento, una excelente coyuntura paramilitar, un buen armamento y dominio del mismo. Eran casi me atrevo a decir, la élite militar de Costa Rica.

El Movimiento combatía a las terribles brigadas comunistas que aterrorizaban tanto a la población humilde, como a la clase burguesa. Y tenía entre sus miembros desde empresarios multimillonarios hasta personas de clase trabajadora, como la mayoría de las organizaciones fascistas del mundo que eran capaces de aglutinar a gente de todas las clases sociales inoculando la lucha de clases que predicaba el socialismo.
 Durante la presidencia de Óscar Arias Sánchez seis integrantes del Movimiento ocuparon altos puestos de gobierno.
 Uno de los secretos a voces que se manejaba de la organización derechista más poderosa de Costa Rica, el MCRL, es que, sin ser Nacionalsocialista, era nacionalista blanco de forma disimulada. En el MCRL no habían negros ni judíos, la totalidad de sus integrantes eran blancos eurocostarricenses.
 El comunismo estuvo siempre de lado de los negros. El primer negro en aparecer en una papeleta electoral en Costa Rica fue Harold Nichols, del Partido Comunista Costarricense en 1936, una especie de “Martin Luther King” tico. Lo cual escandalizó a nuestro héroe nacional, ese brillante científico costarricense y uno de los más grandes científicos del mundo, quien era abiertamente racista, el Dr. Clodomiro Picado, quien escribió:
“¡NUESTRA SANGRE SE ENNEGRECE!, y de seguir así, del crisol no saldrá un grano de oro sino un pedazo de carbón. Puede que aún sea tiempo de rescatar nuestro patrimonio sanguíneo europeo que es lo que posiblemente nos ha salvado hasta ahora de caer en sistemas de africana catadura, ya sea en lo político o, ya en aficiones que remedan el arte o la distinción, en tristes formas ridículas.”
 Publicado en el Diario de Costa Rica en 1939. La filosofía de uno de los más grandiosos costarricenses de la historia es virtualmente idéntica a la filosofía de nosotros los nacionalistas arios.
 Así, el MCRL (que conoció su máximo esplendor bajo el mando del ya fallecido Bernal Urbina, su presidente más ilustre), defendió a Costa Rica de los corruptos sindicalistas filomarxistas que hoy aterrorizan el país. Nos defendió de caer bajos las filosas garras del comunismo bolchevique tico. De ser invadidos y conquistados por el maligno Imperio Soviético. Defendió nuestra nación, evitando que todos los acusados de burgueses fueran despojados de sus propiedades, de ejecuciones masivas, de la colectivización de las tierras, de le esclavitud de un sistema marxista, de la pesadilla orwelliana, de la erradicación de las más elementales libertades individuales, del adiós a los valores familiares tradicionales, de la transformación de los costarricenses en robots y hombres-hormiga al mando del comité de cerdos comunistas.

No obstante, y como todos los movimientos nacionalistas y fascistas genuinos y gloriosos, nuestro bastión del nacionalismo conservador se vio plagado por la decadencia que cubrió al falangismo español y chileno, al franquismo, al pinochetismo, al Frente Nacional británico y las otras muchas organizaciones fascistas y neofascistas que vieron truncados sus grandiosos sueños de ver a un mundo libre de la amenaza monstruosa del comunismo internacional.
 Nuestro Movimiento Costa Rica Libre degeneró y decayó de forma vertiginosa hasta quedar reducido a una inactiva organización que asemejaba más un club social que una tropa paramilitar. Fue después de la caída de la URSS en 1991 que el proceso de corrosión interna que había imperado por los precedentes cinco ó seis años, llegó a su cenit. Tras esto, poco a poco se fue debilitando más y más hasta convertirse en la sombra de lo que alguna vez fue.
 La estocada final sobrevino con la muerte de su presidente Bernal Urbina, tras la cual, el MCRL fue al anonimato, ya no tenía ningún protagonismo en los medios, ni contaba con ningún espacio importante en política. Ya no realizaba prácticas militares ni entrenamiento de ningún tipo. No participaba en ningún tipo de activismo político. No defendía a nadie y no combatía en ninguna forma al socialismo organizado. La mayoría de las personas consideran que el MCRL está extinto. En realidad no es así pero es como si lo estuviera, como si fuera un cadáver momificado.
 Los izquierdistas, viéndose libres del temor que les representaba de forma efectiva el poderoso Movimiento, sacaron pecho y se organizaron. Carazo funda la Comisión Nacional de Enlace y su hijo Rodrigo Alberto se une al Partido Acción Ciudadana y es hoy diputado. El PAC se convirtió en uno de los partidos más grandes del país (hoy de segundo en las encuestas), tiene excelentes relaciones que los sindicatos filomarxistas como la ANEP, y con el grupo “Iniciativa Socialdemócrata” de Juan Manuel Villasuso. El PAC y su candidato Ottón Solís representan la “izquierda progresista” ó “suave” a pesar de sus vínculos con los terroristas sindicales y su apoyo a los bloqueos y vandalismos de estos. Mientras que el yerno de Manuel Mora, José Merino, se organiza su ultracomunista partido Frente Amplio (rama del MAIZ). La Izquierda Unida, conformada por Vanguardia Popular y la extrema izquierda costarricense del PRT y MCT se alista. Y el Movimiento Cívico Nacional, convergencia de sindicatos marxistas liderados por el homosexual Albino Vargas, piensan legalizarse como partido político. Se han realizado actividades conjuntas entre el PAC, Vanguardia Popular, Frente Amplio, el trostkista Partido Revolucionario de los Trabajadores y el marxista-leninista Nueva Izquierda...
Es ahora cuando más requerimos de que reviva el MCRL ó que al menos se forje otro movimiento derechista, nacionalista y fascista que nos defienda de la Amenaza Roja, la terrible sombra de los  socialistas arriba mencionados que se cierne estrechando sus garras afiladas y relamiéndose sus feroces fauces.
A pesar de esto, el grandioso legado de nuestro propio grupo nacionalista, conservador, derechista, e incluso racialista, anticomunista, paramilitar y fascista, el insigne legado del otrora poderoso defensor del pueblo de Costa Rica, el genial Movimiento Costa Rica Libre, perdurará por muchas generaciones.




Movimiento Costa Rica Libre (II)


Deseo vertir mi opinión sobre el artículo. El Movimiento Costa Rica Libre y el Fascismo Costarricense  Yo milite en el MCRL durante bastantes años y conozco realidades de la organización que son ignoradas por muchos camaradas de otras naciones. Me disgusta mucho que la historia la cuenten quienes no estuvieron alli para vivirla y que creen que por haber visto los toros desde la barrera eso les convierte en matadores.

 


Leí inicialmente con mucho interés y luego terminándolo por pura inercia, un artículo sobre el MCRL. De estilo romántico y corte medieval, el artículo parece producto de una tertulia a merced de un buen té y unas galletitas de mantequilla, más que la historia contada por un soldado.

Toda la historia y todo tipo de historia puede ser contada a través de muchos ojos. Hay quienes la conocen desde afuera, quienes la oyen contar, y quienes la viven en carne y hueso. A mi juicio, el artículo anterior fue escrito por uno de los segundos y yo, uno de los terceros, quiero exponer mi caso.

En efecto, el Movimiento Costa Rica Libre fue fundado por patriotas nacionalistas, fascistas y no fascistas, unidos en el anti-comunismo y decididos a mantener la libertad y la independencia de poderes extranjeros, cualesquiera esos fueren. La amistad de los ideales no habría de ser confundida por una inter-dependencia o una dominación en cualquier sentido.

Muchos gloriosos momentos se vivieron en el MCRL, incluyendo algunos verdaderamente fuertes y arriesgados como el llevado a cabo por mi cuñado, quien con su acción se convirtió en el primer costarricense en dar fuego a una sinagoga ortodoxa para protestar por la indignante infiltración que en medios económicos, gubernamentales y comunicativos realizaba el Gobierno Sionista de Ocupación en Costa Rica.

El MCRL cimentó una fama muy bien habida por contar con fogosos y valientes miembros capaces de enfrentar cualquier peligro y por integrar ciudadanos de raza blanca que vivían como camaradas, indiferentemente de su posición social o económica, quienes daban gran importancia al estudio y el progreso de todos los miembros de la organización y que siempre se encontraban en la mejor disposición de ayudar a todos los demás ciudadanos del país, indiferentemente de raza o religión. El MCRL fundó así un orgullo racial con conciencia social.

El Movimiento fue sufriendo transformaciones y ganando el respeto de todo el pueblo de Costa Rica y ganando el odio del Gobierno Sionista de Ocupación y de sus secuaces políticos, quienes llegaron a temer la pasión, decisión y coraje de los camaradas nacionalistas, quienes en muchas ocasiones no dudaron de hacer evidente su poderío militar y organizativo, convirtiéndose finalmente en un grupo de presión con enorme poder de convocatoria y un incisivo poder de "persuasión". Varios gobiernos pro-marxistas que iniciaron inclinados la izquierda contaron la decidida asistencia del MCRL para corregir sus rumbos y orientarse hacia el centro, como debían haberlo hecho desde un inicio.

La alarma en corrillos sionistas por el poder del MCRL llegó a tal extremo que la infiltración del Movimiento se volvió prioridad y con el tiempo lo lograron enteramente, seduciendo a sus líderes a través de la ambición política, el dinero y el poder aparente.

Ingresé en mi adolescencia al MCRL, buscando calzar de alguna manera las botas de precursores como mi cuñado y durante varios años forjé buena parte de mi carácter en la organización. Del entrenamiento brutal y despiadado, aunado a una camaradería muy particular, crecí sin darme cuenta de algunas cosas que definitivamente no estaban nada bien y que tomaron tiempo para lograr hacer conciencia sobre ellas. Cuando se es muy joven y se es parte de un grupo, toma mucho tiempo antes que la razón de la verdad prevalezca sobre la amistad y las emociones.

Hubo épocas en que el más valeroso o salvaje guerrero se convertía en rey dadas sus hazañas y luego, con el tiempo, se disipó tal energía y sagacidad dejando el gobierno a herederos cobardes, incapaces de enfrentar a nadie a no ser por la retórica. Muy buenos para hablar, pero inútiles para la acción e intencionalmente desconocedores de todo orgullo, hidalguía y rastros de heroísmo. Esta fue precisamente la historia de la Junta Directiva del Movimiento: inició con poderosos guías y terminó en manos de peleles pro-sionistas, desinteresados por completo en el entrenamiento estratégico y acción militar, sino antes bien completamente dedicados a hacerse una carrera política personal, escudados en la fama de la organización.

Para quienes acariciamos desde niños la pasión y el deseo de una Costa Rica nacionalsocialista y por ello militamos en el MCRL, se volvió extraño y luego preocupante la inclusión de personalidades abiertamente pro-sionistas, como Don Juan Antonio Sanchez Alonso, sub-director del periódico La Nación, y quien conseguía la publicación semanal gratuita de las posiciones del Movimiento a cambio de evitar cualquier expresión contraria a los intereses políticos y económicos de la comunidad judía y el Gobierno Sionista de Ocupación en Palestina (léase "Israel").

Con aún mayor indignación vimos la dependencia económica y política del Movimiento de gobiernos extranjeros como el taiwanés y el estadounidense, así como el coqueteo descarado de nuestro presidente Bernal Urbina Pinto con los asesores militares del Gobierno Sionista de Ocupación en Palestina, lo que llevó a la incorporación de oficiales policiales entrenados en Palestina Ocupada a la estructura de mando y Junta Directiva de la organización. Muy pronto nos encontramos aprendiendo las metodologías de combate anti-terror y anti-guerrillas utilizadas por las IDF contra la heroica resistencia palestina. En vez de artes de lucha probadas como el Karate y el Jui-Juitsu, pasamos a incorporar las técnicas de Krav Maga. En vez de un G3 alemán terminamos especializándonos con SAR-Galil manufacturados por IMI.

No dudo de la efectividad de todas las técnicas de combate que en el MCRL aprendí, indiferentemente de donde se originaran, porque un Galil y Krav Maga igualmente sirven para matar patriotas palestinos que para librar al mundo de la escoria sionista, pero la judaización del Movimiento solo logró traicionar los ideales de quienes fundaron la organización para librar a Costa Rica de los peligros del sionismo y el comunismo.

Antes que pudiéramos darnos cuenta, pasamos de una organización nacionalsocialista a una organización pseudo-nacionalista y finalmente nos degradamos hasta llegar a una plataforma política que protegía los intereses económicos de los ricos y los sionistas. Los jerarcas encabezados por Urbina Pinto llevaron a cabo una "alianza estratégica" en la cual los idealistas (y también torpemente ingenuos) seguimos militando en el MCRL con la esperanza de reencausar la organización hacia el nacionalsocialismo nuevamente, pero ellos, secretamente, habían decidido que era mejor ser rico y apreciado en los círculos del Jet-Set nacional y bancario. Nosotros, los soldados, frecuentamos el barro, las piedras, los precipicios, los combates callejeros a puño limpio, las junglas y los polígonos de tiro. Ellos, nuestros dirigentes, en clubes de élite, negociando el poder para ellos mismos y disfrutando de masajes en saunas dados por atractivos trasvestidos.

El Costa Rica Libre no logró fundamentar una base social que le permitiera sobrevivir allende el comunismo. Una vez caído el muro, los trozos del mismo nos cayeron encima y nos sepultaron. "Muerto el perro, acabada la rabia", reza el dicho popular. No habría habido mejor epitafio para un movimiento que se había convertido en un verdadero "estancamiento". Murió el comunismo y murió el MCRL, organización que falló en desarrollar una visión verdaderamente nacionalista y que perezosamente se había limitado a ser anticomunista.

Y la camaradería fundamentada en el estudio, el trabajo y el pensamiento se transformó con el tiempo y la nueva visión "estratégica" judaica en el reclutamiento de individuos de muy baja escolaridad que buscaban utilizar al MCRL como un trampolín para conseguir trabajo. Así vimos desfilar a negros, chinos, mulatos, e indígenas que tras el entrenamiento básico pasaban a ser vigilantes de la Librería Universal y el Cortijo San Jorge y nunca más los volvíamos a ver.

Para finales de los 1980, la única fuerza de combate real se constituía de no más de 100 individuos verdaderamente comprometidos y exquisitamente entrenados. Mi unidad, la Unidad de Boinas Azules # 7 constituía la columna vertebral de la capacidad de ataque y respuesta de nuestra organización, asistida de las UBAs regulares 5 y 9. Las demás UBAs. lideradas por ineptos, no existían en la práctica.

La celebración de la vigésimo primera (21) reunión anual de la Liga Anticomunista Mundial vió la luz de un MCRL despojado de todo orgullo y poder, dirigido por un dinosaurio político tan rechoncho como flatulentas sus intenciones. En ese picnic asistido por lazarillos del gobierno taiwanés traídos de todo el mundo se le dio el puntillazo final al anticomunismo al proponer Bernal Urbina un nuevo nombre para la WACL, un nombre tan afeminado que solo podría haber servido para una ONG izquierdista: Liga Mundial por la Libertad y la Democracia.

Y como de traidores solo se puede esperar lo peor, quienes aún preservábamos el orgullo anti-comunista, vimos a nuestro mondo y lirondo líder formar una organización con nuestros ENEMIGOS, los comunistas. Así es, en la página 10 de la sección A del periódico La Nación vimos, para nuestro escarnio, humillación e indignación, la fotografía de Bernal Urbina Pinto sonriente al lado de los terroristas Isaac Felipe Azofeifa y Rodrigo Gutiérrez, ambos líderes de terrorismo comunista pro-soviético. Durante años nos entrenamos para matarlos y nuestro líder se alió con ellos para conseguir la diputación que la Unidad Socialcristiana le había negado por considerarlo "extremista".

En 1992 renuncié a la organización. No se necesita usar más de una neurona para saber el porqué.

Y el MCRL quedó en el papel. Se quedó con un dirigente pro-chino que pasaba la vida asistiendo a todos los picnics organizados por sus amos del gobierno taiwanés y con una Junta Directiva formada por pro-sionistas, algunos de ellos ancianos decrépitos y los otros unos individuos de bajísima escolaridad, usualmente vigilantes de las empresas de los primeros, para quienes ser un mero relleno era suficientemente bueno.

Bernal Urbina Pinto ya murió y no es costumbre hablar mal de los muertos, pero la verdad es la verdad, aunque le duela a sus amigos y seguidores. La descripción fantasiosa hecha en el artículo anterior desfigura la verdad e irrespeta los sacrificios de muchos que nos precedieron en el MCRL y combatieron las lacras que nuestros dirigentes últimos más bien entronizaron.
 

En respuesta al camarada autor de  Movimiento Costa Rica Libre (II) le aclaro que yo, el autor del primer artículo, soy hijo de dos militantes del MCRL miembros por años de la Junta Directiva del mismo. Mi padre fue Fiscal y mi madre fue Vocal y secretaria administrativa del local del susodicho movimiento. Cuando tuve edad para pertenecer ya el MCRL estaba en decadencia, y en efecto nunca fui integrante del mismo. Pero a nivel político, intelectual y físico he librado mis batallas en el moderno movimiento NS tico, y mi agrupación, la Resistencia Ideológica Nacionalsocialista de Costa Rica, hermanada con otras agrupaciones como el Movimiento Fascista, la Hermandad Antroposófica de Thule Costa Rica y similares, es abanderada de los ideales que nos unen, y lo invito a adherirse a nuestra causa. Por todo lo demás, estoy de acuerdo en lo expuesto en su artículo.

 

1 comentario:

  1. Me intesaría, saber más sobre el MCRL, conocer las vivencias de las personas normales que estuvieron dentro de este movimiento.
    Me interesaría mucho.. SAludos

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