sábado, 24 de diciembre de 2011

EL ORGULLO ANTISEMITA






Quien quiera que ha lidiado con los judíos sabe que la desconfianza hacia los no-judíos ha tomado completamente sus almas. Considero que los antisemitas son personas inofensivas.
Rudolf Steiner.

Siempre me he preguntado por qué no existe el Día del Orgullo Antisemita, si existen días del orgullo de tantas cosas, algunas realmente deplorables como “el orgullo gay”. Para este servidor resulta mil veces más respetable un antisemita que un homosexual[1].

Algo que he aprendido a lo largo de mi vida es que el antisemitismo (entendiéndolo en su origen clásico de “anti-judío”) es socialmente aceptado, al menos en Hispanoamérica. Las manifestaciones anti-judías, los cuestionamientos a su riqueza y su usura, el rechazo público hacia las masacres cometidas por Israel (en especial recientemente, tras el genocidio de Gaza) y los estereotipos (¿o arquetipos?) asociados a los judíos son de uso común entre gran parte de la población latinoamericana, y probablemente algo similar ocurra en el mundo islámico y algunas zonas de Europa. Sin duda no es así en Estados Unidos. Siempre me ha llamado la atención como el antisemitismo es natural en el ser humano y por lo general es aceptado, tolerado o incluso en muchos casos compartido, por la gente común y las masas populares. Bueno, siempre y cuando no se le arrimen símbolos “nazis”.

Y es aquí donde el adoctrinamiento y el lavado cerebral del Sistema judeomasónico han logrado calar. Si los musulmanes o los izquierdistas tachan a Israel de estado asesino y de perpetrar un etnocidio contra los palestinos, la gente ordinaria no lo verá como inusual, hasta puede que simpaticen con su tesis y les den la razón. En el momento en que, quien lo hace es un Nacionalsocialista, ahí es donde los nazis son “apologistas del Holocausto”, “partidarios de la matanza de gente inocente”, “grupos de odio”, etc. Se puede ser abiertamente antijudío siempre y cuando este antijudaísmo no esté acompañado de esvásticas o Sieg Heils. Siempre y cuando no se alabe a Hitler como un gran hombre, aunque sea permitido alabar a otros muchos genios antisemitas.

Y es que los hay tantos. Si hablamos de personas que denunciaron a los judíos como enemigos de la humanidad y abogaron por hacer consciencia sobre el daño que los judíos hacen, sus mentiras, su usura y su deshonor, tendríamos que mencionar a tantos grandes hombres y mujeres; escritores y poetas de la talla de William Shakespeare, Francisco de Quevedo, Honoré de Balzac, Miguel de Cervantes, H.P. Lovecraft, Hermann Hesse, Gottfried Benn, Robert E. Howard, Ezra Pound, Julio Verne, Edgar Allan Poe, Jorge Luis Borges.

Filósofos y místicos como Friedrich Nietzsche, Arthur Schopenhauer, Carl Gustav Jung, Martin Heidegger, Julius Evola, René Guénon, Helena P. Blavatsky, Rudolf Steiner Dietrich Eckart, Rudolf von Sebottendorf.

¿Otras figuras? Mahoma, Richard Wagner, Wolfang Amadeus Mozart, Ludwig van Beethoven, Walt Disney, Mahoma, Martín Lutero, Napoleón Bonaparte, Benjamín Franklin, Henry Ford, Charles Lindberg, el Zar Nicolas II Romanov, el emperador Julio César, Heinrich Harrer (amigo personal y tutor del Dalai Lama) e incluso según algunos el mismísimo Jesús (quien no sería judío sino esenio según algunas teorías gnósticas) que no dudaba en llamar a los judíos “raza de serpientes”.

Adolf Hitler y sus colaboradores no eran más antisemitas que muchos de los arriba mencionados ¿por qué entonces se ve a Hitler como la personificación del Mal? ¿Qué hizo él diferente? ¿O que hicieron en general los Nazis como para ser tan satanizados?

Talvez don Miguel Serrano nos de la respuesta. Ante la pregunta: "¿Cómo describiría la dimensión mística del Führer?", Serrano contesta que "Tal y como lo hizo el profesor Jung, quien comparó a Hitler con Mahoma. También como Savitri Devi, quien lo declaró un avatara. Krishna fue un avatara; hay quienes afirman que también lo fue Buda. Es decir, como la encarnación de una divinidad que viene a abrir o cerrar una época en la historia de la humanidad." [2]

Quizás por eso la Gran Conspiración Judeomasónica le teme tanto a Adolf Hitler, este tenía en su propia naturaleza una fuerza cósmica, divina, mística, mucho más evolucionada y hubiera sido capaz de conmover los cimientos del mundo entero y moldearlo a un nuevo nivel.

También es plausible, al menos en América Latina, ser sin grandes problemas un racista, homófono, xenófobo y anti-negro (con todo lo que esto implica, como el rechazo a sus horribles expresiones culturales como el asqueroso Reguetón) aunque es posible que existan mayores condenas o una oposición más frontal a estas posturas. No así en el caso del anti-judaísmo, realmente muy pocas personas estarán predispuestas a discutir con alguien en defensa de un judío, como quizás lo harían más probablemente por un negro o un gay dependiendo del caso. El racismo es natural en el ser humano. Es producto de una reacción primigenia e intuitiva que se activa de forma espontánea y muchas personas son capaces de perdonarnos ese racismo, siempre y cuando no le adornemos de parafernalia nazi. Se puede odiar a los negros, condenar la homosexualidad como una abominación, estar en contra de la inmigración de pueblos subdesarrollados y denunciar a los judíos como el enemigo de la Humanidad siempre y cuando no sea uno nazi. En el momento en que dicho discurso se acompañe de hitlerismo o nacionalsocialismo todos los recursos del sistema se dirigirán contra uno para aniquilarlo como anticuerpos contra un agente extraño (y lo es, pues el Nacionalsocialista es un cuerpo extraño en el universo material del Demiurgo). Capitalistas y comunistas, musulmanes y sionistas, católicos y protestantes, todos dejarán de lado sus diferencias y se unirán contra el enemigo común.

Aún así es factible que, como ario, se tenga una vida plena a nivel moral, intelectual y espiritual siempre y cuando se mantenga el cuidado de no mostrar su visión Nacionalsocialista. Nadie vería sospechosas las posturas filosóficas antijudías en un odinista, un teósofo o un nietzscheano, por ejemplo, si se expresan con adecuada precaución. Esto no es cobardía, conforme las fuerzas del Demirugo se ciñan más y más contra los pocos simpatizantes que quedan, y se ensañen hasta exterminarlos, la única forma de su supervivencia se dará mediante una adecuada clandestinidad. Ya ha sucedido en el pasado; cátaros, maniqueos, bogomilos, templarios, alquimistas y, claro está, hitleristas, todos han sido violentamente reprimidos hasta su exterminio por los acólitos del Demiurgo.

Sin embargo debe entenderse el contexto para evitar malas interpretaciones. Ser antisemita no implica estar en contra de los judíos como individuos o estar a favor de la violencia contra personas por ser judías. Eso NO es ser antisemita y nunca lo ha sido. En mi caso veo mi antisemitismo como lo que indica la palabra: anti-semitismo. Estar en contra de la cosmovisión, la filosofía y las creaciones de origen semítico. Estar opuesto a la imposición de la visión semítica materialista de la vida. Ser anti-semítico, es decir, estar en contra de aquello que es de origen semítico a nivel religioso, político, económico, científico, simbólico y artístico, no es un crimen, es simplemente una preferencia, que merece ser respetada como cualquier otra. De la misma forma en que uno puede ser anti-negro y sentir desagrado por el reguae, el reguetón, el jazz y el ska sin por ello estar a favor de la violencia física o de cualquier forma de agresión contra un individuo de raza negra.

Recuerdo hace algunos años haber visto la película Barbarian Queen en donde una hermosa, valiente y fuerte reina vikinga, el arquetipo de la mujer germana, era torturada y violada por un judío llamado Zohar [3], arquetipo del judío encorvado, narigón, feo, debilucho y cobarde (es decir diametralmente opuesto a la guapa rubia que interpretaba a la reina aria) y sentí una verdadera repulsión e indignación por aquel crimen y pensé que eso, de hecho, ha sucedido históricamente. El personaje de Zohar (usando su característico “kipá” judío mientras abusaba de la indefensa reina bárbara que, de estar desencadenada lo hubiera podido destrozar con un dedo) estaba al servicio del Imperio Romano en su periodo de decadencia. Es probable que los mismos productores de la película supieran que esta imagen tan indignante para el inconsciente del ario iba a producir una reacción más visceral. Similares efectos podemos ver a través de diferentes producciones fílmicas más recientes como El Señor de los Anillos o la película 300.

Es verdad que 300 se aleja mucho de la realidad histórica pero ¿importa eso realmente? Cualquiera con mediana cultura sabe que Xerxes no era negro, de hecho era un iranio tan blanco como los espartanos, y que los persas no eran como los monstruos grotescos que aparecen en la película, pero dicha película debe verse como algo simbólico, como una representación artística (no basada en la realidad histórica) de la lucha entre el espíritu ario encarnado racial y estéticamente por los espartanos numéricamente inferiores contra la horrible marea multicultural mundialista y universalista, el mestizaje y la negritud, esta última representada por el aspecto de negro afeminado de Xerxes que, sin duda, no se apega a la realidad. Pero criticar a 300 por su desapego histórico aún cuando es una producción que muy inusualmente en esta época presenta a los negroides como malos y a un ejército homogéneamente blanco como bueno y heroico sería tanto como criticar a El Señor de los Anillos porque los elfos y los orcos no existen. Aún al más fanático y purista defensor de la realidad histórica le debe calar el argumento de que la película es meramente simbólica ¡pero que simbología! Joyas como esas no abundan.

Sin embargo similares simbolismos antisemíticos (aunque difícilmente reconocidos como tales) pueden apreciarse en la especie ferengi en Star Trek. Presentados como usureros, misóginos, mentirosos, traidores, engañosos, manipuladores y lascivos, pero además su aspecto físico recuerda al arquetipo judaico al igual que el de Zohar; narigones, encorvados, orejones, patizambos. Puede que todo esto sea mera coincidencia, pero lo que no es coincidencia es que casi todos los actores que interpretan personajes ferengi son judíos en la vida real. Sea porque por los requerimientos físicos del papel (en cuanto a baja estatura, encorvadura, etc.) recaigan de forma natural y espontánea en personas judías, ó porque la psique del personaje siempre es mejor interpretada por judíos (y por ende, actores de esta etnia pasan las audiciones más fácilmente) o incluso porque está planeado así voluntariamente con un pequeño guiño antisemita, ciertamente que vemos como el mensaje arquetípico del Inconsciente Colectivo se manifiesta inevitablemente.

Sin embargo, la consciencia sobre las características físicas y psicológicas tan poco halagadoras de los judíos siempre han estado presentes y probablemente siempre lo estarán. Después de todo, aún en la historieta colombiana de Condorito había un personaje judío codicioso y avaro llamado don Jacoibo, que fue reemplazado por don Máximo Tacaño (aunque no hubo gran variante ni en aspecto ni en conducta, salvo el nombre).

El predecesor del Fausto moderno es el medieval Teófilo. En casi todos los casos el poema que narra la vida de Teófilo plantea las mismas premisas. El homónimo sacerdote católico decepcionado con la vida acude ante un hechicero y nigromante judío cabalista, servidor del Diablo, que sirve de intermediario con su amo, permitiendo así que Teófilo venda su alma al Diablo hasta que la intervención del obispo y la Virgen le ayuda a recuperar su alma antes de que fuera demasiado tarde. Quizás la más hermosa expresión de este relato lo presenta la mística monja y excelente poetisa Roswitha de Gandersheim conocida como el Ruiseñor de Gandersheim. Esta monja alemana homologa al judío como servidor del Diablo y emisario del Mal en la Tierra. Esto no es antojadizo, sino que es una forma de expresión mística de una realidad oculta y esotérica precristiana; el judío como acólito y servidor del Demiurgo, del dios del mal y la materia, como lo denunciara el patriarca gnóstico Marción siglos antes y como lo repetiría Martín Lutero también siglos después:

"A vuestro lado también hay muchos judíos viviendo en el país, haciendo mucho daño... deberíais saber que los judíos blasfeman y violan día a día el nombre de Nuestro Salvador... por esta razón, señores y hombres con autoridad, no deberíais tolerarlos, sino expulsarlos. Ellos son nuestros enemigos públicos e incesamente blasfeman de Nuestro Señor Jesucristo, llaman una prostituta a Nuestra Virgen María y un bastardo a su Hijo Sagrado y a nosotros nos dan el epíteto de imbéciles y engendros. Si pudieran asesinarnos, lo harían alegremente y de hecho muchos de ellos matan a cristianos, especialmente aquellos que profesan como cirujanos y doctores. (…)Por lo tanto, combátelos severamente porque no hacen sino blasfemar extremadamente al Señor, tratan de robar nuestras vidas, nuestra salud, nuestro honor y pertenencias... Por esta razón no puedo tener paciencia ni tener una conversación con estos blasfemos y delirantes violadores del Salvador.

"Los judíos son pequeños diablos condenados al infierno (E: 32, p: 276) tal vez los cristianos delicados y blandos de corazón creerán que soy demasiado drástico y riguroso contra los pobres, afligidos judíos, y crean que los ridiculizo y los trato con mucho sarcasmo. Por mis palabras, soy demasiado débil para ser capaz de ridiculizar tan satánicos engendros. Estaría contento de poder hacerlo, pero ellos son mucho más adeptos de la burla que yo y poseen un Dios que es un maestro en este arte, o sea el mismísimo diablo (E. 32, p. 286). Aunque no hubiera otra evidencia que el Antiguo Testamento yo mantendría, y ninguna persona podría cambiar mi opinión, de que los judíos tal como son hoy, son una verdadera mezcla de todos los malévolos y depravados bribones que hay en este mundo, que se han dispersado en todos los países, al igual que los tártaros, gitanos y gente así, para afligir a todas las diferentes naciones con su usura, escupir sobre los demás y traicionar, envenenar, embaucar y raptar niños, abreviando, para practicar toda clase de injurias y actos deshonestos.

Judaísmo, cristianismo, Islam, capitalismo, comunismo, freudianismo, darwinismo y la relatividad einsteniana, sionismo, todas son creaciones del judío que, de una u otra forma, han sido impuestas al ser humano y colaboran en la destrucción del espíritu ario.

Por consiguiente debe entenderse que yo, como persona, puedo estar opuesto a:

El judeomarxismo comunista y todas sus horrendas ramificaciones como el marxismo-leninismo, el estalinismo, el trotskismo y el maoísmo por ser ideologías materialistas, contrarias a la libertad, a la espiritualidad y, sobre todo, al sentido común. Ideologías asesinas cuya aplicación ha dejado tras de si una estela de sangre incalculable y que han sido autoras de muchas de las más horripilantes atrocidades del siglo XX y XXI.

Al capitalismo sionista controlado por la Banca Judía Mundial por su magnificación global de la usura judaica y la explotación desenfrenada y desvergonzada de los más vulnerables.

A la semitización de las religiones impuestas a los pueblos indoeuropeos cuyo espíritu ario se ve atrapado por las ramificaciones demiúrgicas de cultos al servicio de las Tinieblas, la materia, y al culto al Demiurgo.

Al sionismo en todas sus encarnaciones de dominio global y defensa de los intereses oscuros y siniestros de un pueblo particular y chovinista.

A las ciencias materialistas ateas de inspiración judía que promulgan el darwinismo, el freudianismo y la relatividad einsteniana los cuales universalizan los propios complejos judíos manifiestos en el autoconcepto de animal-hombre (mediante el darwinismo), de perversión sexual incestuosa y antinatura (mediante el freudianismo) y la matematización lineal cabalística (mediante la física einsteniana) forzando a la humanidad en general, y especialmente a la Arianidad, a creer que dichos conceptos blasfemos no son exclusivamente judíos, sino universales.

Al estado pirata de Israel que despojó de sus tierras autóctonas a un pueblo pacífico y empobrecido perpetrando toda clase de brutales atrocidades contra dicho pueblo indefenso incluyendo asesinatos, violaciones, humillaciones, hacinamiento, hambrunas y masacres masivas de hombres, mujeres, niños y ancianos.

Si todo lo anterior forma parte del “semitismo”, es decir, de la cosmovisión semítica o judaica de la vida. De su contrainiciación materialista atea lunar y tenebrosa, opuesta a la visión iniciática espiritual divina solar y luminosa del Ario. Si todo esto forma parte de la Gran Conspiración por judaizar al mundo e imponer la concepción judía de la vida a toda la especie humana… si esto es así…

Es por todo esto que yo con orgullo declaro: soy antisemita.



[1] Como le dijo Alessandra Mussolinni al travesti Vladimir Luxuria “mejor ser fascista que maricón”. 
[2] Revista AÑO CERO, marzo de 2003
[3] Nombre de uno de los libros de la Cábala.

1 comentario:

  1. Yo soy el único ario de Costa Rica,y me parece la estupidez mas grande que alguien a creado,y lo se muy bien,porque fui creado en el seno de la familia

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