martes, 6 de diciembre de 2011

EL PELIGRO DE LA IZQUIERDA INDIGENISTA ACECHA A AMÉRICA DEL SUR




 “Contemplamos una patria tahuantinsuyana que comprenda Perú, Bolivia, Ecuador, el norte de Chile y el noroeste argentino...”
Ollante Humala, presidente de Perú, cuando era candidato.

El indígena narcotraficante, Evo Morales, ha sido nombrado formalmente como presidente de Bolivia. La ceremonia se realizó en una antigua ciudad indígena, Tiwanaku, en medio de una ceremonia animista, totémica, repleta de simbolismos indígenas primitivos y chamanísticos. Se le entregó al futuro mandatario boliviano el poder político en medio de supersticiones fetichistas, donde dos chamanes le hacen una limpia, y se le entrega un tótem indio con dos cabezas de cóndor.
Ante esta burlesca ceremonia, insólita para conmemorar la proclamación de un jefe de Estado de un país moderno, se presentaron diversos representantes y jefes de Estado, desde uno de los lacayos del dictador cubano, Fidel Castro, y su discípulo Hugo Chávez, hasta la monarquía española, como representantes del España. La misma España gobernada por el socialista Zapatero, quien le vende armas a Chávez y le perdona la deuda a Bolivia en un acto de solidaridad con sus camaradas socialistas gobernantes.
Pero otro peligro acecha Sudamérica. Una quizás más radical. Se trata del militar indígena Ollanta Humala. Candidato a la presidencia de Perú, que encabeza las preferencias de voto según las encuestas. Líder del Movimiento Nacionalista Peruano, ó Movimiento Etnocacerista, de marcado lenguaje marxista, socialista, racista y subversivo.
La meta principal de Humala y su partido indígena es la creación de un Estado Indígena en el territorio del Imperio Inca, arrebatándole tierras a Ecuador, Chile y Argentina, y con la casi totalidad del territorio de Bolivia y Perú. “Dentro del posible gobierno etnonacionalista serían inminentes -señala la revista- un enfrentamiento con Chile, así como con Ecuador, si es que no gobierna en el país norteño la Confederación Nacional Indígena”. “Caso contrario -agrega-, el escenario más deseable, junto a una Bolivia de Evo Morales, sería el de la formación de un eje tahuantinsuyano (en alusión al Tahuantinsuyo, ó Imperio Inca) entre los tres países, realizándose un sueño bolivariano de base incaica”.
El propio Humala a manifestado que, de haber un gobierno de Evo Morales en Bolivia y de la Confederación Nacional Indígena en Ecuador –lo primero ya ocurrió lo segundo puede pasar- se lograría la creación de dicha Estado indígena de forma más pacífica.
Sin embargo, ha amenazado en desconocer los tratados limítrofes con Ecuador y Chile, y provocar una guerra con dichos países:
Los Humala, tienen la certeza que el tratado de límites entre Perú y Chile es inejecutable y por ello debe ser impugnado, al tiempo que se prepotencia a las fuerzas armadas para hacer frente a una posible guerra con Chile.
De igual forma, declaran que el Perú ha sufrido por acción de Chile, "la amputación de 37 mil kilómetros cuadrados de su mar territorial sureño, a la altura de Ilo, Marcona y Tacna".
En cuanto al Tratado de Itamaratí, que establece la paz y los límites con el Ecuador, expresan que fue firmado por el presidente Fujimori, "de nacionalidad japonesa", y el canciller Fernando De Trazegnies, "de nacionalidad belga".
Entonces, deducen que dos extranjeros habrían decidido por 25 millones de peruanos. Paralelamente, rechazan la entrega a Ecuador, de un kilómetro cuadrado del territorio peruano denominado Tiwinza.
Además de esto, los Humala tienen una vieja tradición marxista. Su padre Isaak Humala fue uno de los dirigentes del Partido Comunista Peruano que daría nacimiento eventualmente al Sendero Luminoso. Fundaron el Instituto de Estudios Etnogeopolíticos, de marcada vocación indigenista y marxista. El Movimiento Nacionalista Peruano publica la revista “Ollante” de marcada influencia mariateguista. [1] El Movimiento Etnocacerista toma su nombre del mariscal Andrés Avelino Cáceres, líder de la guerrilla indígena que combatió a los ocupantes chilenos durante la Guerra del Pacífico. Tienen una marcada tendencia racista y eurofóbica, al culpar a los blancos de todos los males y sufrimientos de los indígenas. El propio Isaak Humala se ufana de sus ancestros curacas (los jefes administrativos del Imperio Inca), y rinden un culto casi religioso a sus ancestros.

[1] Juan Carlos Mariátegui fue líder de la izquierda peruana y padre ideológico de Sendero Luminoso.

Los Humala han estado involucrados en dos insurgencias; un levantamiento militar realizado por Ollanta, Mosiés y Antauro Humala en el 2000, bajo el gobierno de Alberto Fujimori, con el apoyo de 50 reservistas, tomaron un propiedad de una compañía minera y recorrieron los Andes, en rebeldía acusando a Fujimori de pretender realizar un fraude electoral y la toma de poder por militares corruptos –cosa que efectivamente sucedió después. –Derrocado Fujimori, el entonces presidente interino, Valentín Paniagua, le dio amnistía a los Humala.
El 1 de enero del 2005, Antauro Humala y 150 partidarios etnocarcistas realizaron otro cruento alzamiento tomando una estación de policía y matando a cinco policías. El 1 de enero es el aniversario número 45 del comienzo de actividades de Sendero Luminoso y del primer alzamiento del indigenista e izquierdista Ejército Zapatista de Liberación Nacional de México, una fecha sagrada para los etnocaceristas que se consideran hermanos del zapatismo indigenista mexicano y de Sendero Luminoso.
El apoyo público que dio el dictador venezolano Hugo Chávez a Ollanta Humala generó un conflicto diplomático entre Venezuela y Perú. Por supuesto que el impopular gobierno de Ricardo Toledo, del Partido Perú Posible, ha producido una crisis política, donde Humala y el etnocacerismo (primo del chavismo), están de primeros en las encuestas. Le sigue la candidata demócrata cristiana Lourdes Flores. En Perú, el fujimorismo continúa vivo a pesar de los cargos de corrupción y lesa humanidad que pesan sobre Fujimori. Su partido, Alianza por el Futuro, sigue siendo una fuerza electoral importante.

En estos tiempos de Kali-Yuga, los esclavos de la Atlántida, es decir, los aborígenes de América, retoman gradualmente el poder sobre las tierras que fueron colonizadas y civilizadas por valerosos guerreros arios. La religión de los esclavos, el socialismo, históricamente a sido la que más ha calado en los indígenas. De allí el indigenismo siempre ha sido izquierdista. Hoy, la religión de los indigenas, comienza a obtener el poder en América.
De llegar Ollanta Humala al poder, que es lo más probable, aliado con Evo Morales en Bolivia, Hugo Chávez en Venezuela, Fidel Castro en Cuba y el resto del engranaje de izquierda latinoamericana, un peligro espantoso se cierne sobre nuestra América. Sobre las tierras de la Hiperbórea invertida, del Vientre de la Tierra, de Sudamérica. La conformación de un nuevo reino indígena donde todos los europeos sufrirán de las peores vejaciones y marginaciones imaginables. Serán despojados de sus tierras, de sus casas, de sus hijas. El cristianismo será arrasado y reemplazado por cultos animistas primitivos. Las iglesias serán profanadas, al igual que las mujeres blancas, como pasó tras la revuelta de los esclavos negros en Haití contra los blancos franceses.
 Sólo nos queda orar por los pueblos sudamericanos.

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