domingo, 11 de diciembre de 2011

EN COSTA RICA, UN RABINO REALIZA UNA MUY GRAVE AGRESION A TODOS LOS MATRIMONIOS MIXTOS DEL MUNDO



5 de abril del 2010  
En nuestro sitio, que defiende el derecho de los matrimonios mixtos y de sus hijos a no ser discriminados, recibimos numerosos emails desde muchos países, de matrimonios mixtos con integrantes judíos, con relatos en los cuales expresan su dolor e indignación porque pese a querer integrarse al judaísmo encuentran en sectores de las comunidades judías discriminaciones y rechazos que se hacen cada vez mas irracionales y agresivos en la medida en que en el mundo se fortalecen políticamente los sectores de los Rabinos ortodoxos.

En este texto se expone una historia actual, que alarma, indigna, y también entristece, porque desnuda aspectos muy oscuros de la condición humana escondidos en algunos líderes espirituales, por eso es de interés para todos los matrimonios mixtos interreligiosos del mundo, tengan o no integrantes judíos, y para toda persona que aunque no integre un matrimonio mixto desea un mundo mejor.

Una mujer de Costa Rica, judía creyente, abogada, culta, inteligente, relata cómo tuvo como abuela que defender tenazmente el derecho a ser judío de su nieto recién nacido, y el derecho del matrimonio mixto de su hija judía, y su esposo no judío, de querer que al hijo de ellos se le realice la circuncisión ritual, a la cual se oponía firmemente el Gran Rabino de la comunidad judía de Costa Rica, violando la ley judía del vientre, la cual establece el reconocimiento como judío de todo hijo de madre judía.

Casos como este demuestran que la irracionalidad no tiene límites, en aquellos Rabinos ortodoxos que para rechazar a los matrimonios mixtos están dispuestos a todo tipo de abusos, incluso no aceptar en el pueblo judío al hijo no solo de padre, tampoco al de madre judía, como castigo por haber constituido un matrimonio mixto.   Contando con la impunidad que da el silencio de muchos judíos y periódicos judíos, cuando tendrían que denunciar y poner límites a las actitudes de los Rabinos que, excediéndose en sus atribuciones, violan los conceptos éticos judíos más elementales. Solo la existencia de este sitio, hace posible que estos casos sean conocidos en todas las comunidades judías, y no judías, del mundo, lo cual posibilita y motiva a la reflexión, la autocritica, y la corrección, único camino que permite la evolución de los pueblos.

El relato que se expone sobre la conducta del Rabino, y de quienes le apoyaron en lugar de inducirlo a que modifique su actitud, implica una actitud irresponsable y falta de ética en dirigentes comunitarios. Para los millones de matrimonios mixtos del mundo y sus hijos, significa  una peligrosa ofensa y agresión.  ¿Qué pasaría si este “ejemplo” lo imitan  no solo todos los Rabinos, también los dirigentes religiosos: musulmanes, cristianos, protestantes, etc.?, y no aceptarían en su religión, en su pueblo, a quienes son hijos de matrimonios mixtos,  serian parias en el mundo, solo por ser hijos de una historia de amor entre dos personas de distintos orígenes religiosos. Esto no ocurrirá, pero es importante para la construcción de un mundo mejor denunciar públicamente, y penalizar, cada conducta que atenta contra los derechos humanos. ---------------------------- 
Nota:
En este sitio, con frecuencia criticamos a todos los sectores religiosos ortodoxos judíos, sobre todo por  fomentar el oponerse a reconocer como judíos/as a los hijos/as de hombre judío, en el caso de este relato que exponemos, la autora dice que recibió apoyo en integrantes del  grupo ortodoxo de Jabad Lubavich de Costa Rica. Si  procedieron de esa forma, pese a que en el mundo los Jabad Lubavich se oponen enérgicamente a los matrimonios mixtos, y a reconocer como judíos/as a los hijos/as de hombre judío, la dirección de este sitio se siente en la obligación moral  de felicitar y reconocer como justa y valiente la conducta de Jabad Lubavich de Costa Rica, en este caso, al facilitar la concreción de una circuncisión a la que se oponía otro Rabino ortodoxo.

En otra circunstancia también defendimos públicamente a los integrantes de Jabad Lubavich, cuando en Argentina, por rechazar una donación económica de un matrimonio mixto a un hogar de niños necesitados de Jabad, se acuso a los integrantes de Jabad de obtener dinero en forma no honesta, lo cual no es verdad, me consta que son personas que se ganan su vida trabajando como cualquier otro ciudadano, así lo dijimos y publicamos cuando analizamos ese caso, aunque también apoyamos las otras acusaciones que se les hacía. Queremos mantener y fomentar una conducta ética y racional en la polémica sobre el tema de las discriminaciones a los matrimonios mixtos, en el cual los contenidos irracionales, en todas las religiones, no solo en la judía, suelen impedir el dialogo y la reflexión.
A continuación se expone el mencionado email, cuya autora, la Dra. Jeannette Grynspan Flikier, nos solicitó que publiquemos. El texto motiva a una reflexión profunda, que aportará a enriquecer al judaísmo.
Lic. Naum Kliksberg
Coordinador General
Centro Mundial de Matrimonios Mixtos Interreligiosos
www.matrimoniosmixtos.info 
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Sinat Jinam…  Un acto de vergüenza en la Comunidad Judía de Costa Rica.                                                                               
Por: Jeannette Grynspan Flikier. 
Tengo una hija casada desde hace ocho años con un excelente hombre no judío, pero actualmente en proceso de conversión y padres de dos niñas y un varoncito. Este proceso ha tomado tiempo debido a que el Rabino de la Comunidad  CENTRO ISRAELITA SIONISTA DE COSTA RICA,  de la que soy socia, decidió no ayudar, ni orientar, ni promover, ni estimular las conversiones. El señor  GERSHON MILETZKI,  contratado como rabino de la comunidad en el Centro Israelita Sionista,  es tan poco asequible, que en una oportunidad fui con mi yerno – previa cita – para conversar con él a fin de que nos brindara algún tipo de orientación para el proceso de conversión, y en una forma muy displicente me indicó que entrara sola y no permitió que mi yerno siquiera le dirigiera la palabra. Definitivamente, he llegado a la conclusión que este señor sabrá algo de religión, pero de educación,  modales,  decencia y  tacto definitivamente no sabe absolutamente nada. Esas características no se aprenden en la yeshivá, es un hecho.  

El día viernes 27 de noviembre (del 2009) recibí una llamada de mi hermano David en la que me comunicó que en tempranas horas, después de un Brit Milá al que asistió  en el CIS, Baruch Schechter, quien durante décadas ha sido el Mohel de nuestra Comunidad, le informó no poder realizar el Bris a mi nieto ( por nacer ) porque el “Rabino” Miletski le había hecho entrega de un papel ( en hebreo ) que lo inhibía a hacerlo. De inmediato fui a Kosher Center, -el negocio de Baruch- y me dijo que lo sentía mucho, pero que pese a haberme prometido meses antes que haría el Bris, no podía hacerlo, porque no quería problemas con el Rabino -que de paso es quien le da el permiso para su establecimiento kasher-, que lo sentía mucho porque mi familia siempre había sido muy especial con él, que nos tenía un entrañable cariño y especialmente a mi padre que había sido un gran amigo para él, pero, estaba imposibilitado para hacerlo; que el Doctor Ponchner ( pediatra ) o el Doctor Fainzilber  ( cirujano )  – miembros de la Comunidad-  podían hacerlo y que lamentaba que justo en ese momento se presentara ese impedimento por culpa del Rabino que le impuso esa directriz. 

El primer mandato dado a nuestro patriarca Abrahan, primer judío, fue el de la circuncisión. Es obligación de toda madre o padre judío cumplir con  este precepto. El impedir llevar a cabo este acto, es una de las transgresiones más graves. Hoy pesa sobre la espalda del señor Miletski esa directriz, dado que el término Rabino no es tan sólo el ejercicio de una profesión o un rango religioso, o algo que se estudia, sino que se gana por el respeto que otros le profesan. 

Increíble pero cierto: se niega a un niño judío el derecho a ser circuncidado conforme a nuestra tradición, y no me cabe duda que de haberse llevado este niño ante el representante de cualquier otro credo, de mil amores hubiese practicado el rito propio de su religión para acogerlo como parte de su grey. 

Mi nieto nació el día 30 de noviembre, de modo que en tempranas horas de la noche comparecí ante la Junta Directiva del CIS, quienes amablemente me recibieron y expuse la situación.
Entre las cosas que les expuse dije:
1-      que mi hija es judía ( al igual que mi tatarabuela, mi bisabuela, mi abuela, mi madre y yo) y por ende su hijo también lo era y que además mi yerno estaba en proceso de conversión.
2-      que el papel que fotocopié de Baruch emitía una opinión del Rabino Sternbuch quien es líder del movimiento Neturei Karta, extremistas antisionistas y que me parecía una barbaridad que se valorara la filosofía de ese grupo siendo nuestra comunidad “sionista”, que si iban a hacerse seguidores de ellos deberían por empezar a cambiar el nombre de nuestra comunidad y quemar la bandera de Israel.
3-      Que el Doctor Fainzilber me había manifestado que no le gustaba realizar el Bris, que él no es Mohel,y que lo había hecho únicamente en ocasiones en que el Mohel de la Comunidad se encontraba de viaje y en situaciones de emergencia. Y con respecto al Doctor Ponchner, que tenía entendido  no era shomer shabbat ni kasher y no quería que después me salieran con que la circuncisión hecha por él no era válida.
4-      Les manifesté que de acuerdo con la Torah y la Halacha, hijo de madre judía es judío y que la circuncisión per se no lo hacía judío, que únicamente perpetuaba el pacto entre Ashem y Abraham. Y que de conformidad con esa misma normativa, era obligación del Beit Din circuncidar a ese niño. Les llevé varias opiniones de Rabinos Ortodoxos del exterior donde expresamente manifestaron que hijo de madre judía es judío independientemente de quien sea el padre.
5-      Que en nuestra comunidad hay gran cantidad de matrimonios mixtos, que esta situación se iba a repetir y que nadie estaba vacunado contra esto. 

De respuesta Salomón Aizenman , quien es actualmente Presidente de la Junta Directiva del CIS, me dijo que trajera un Mohel de Panamá o del exterior; que Baruch no trabajaba para el CIS de manera que no estaba obligado a hacerlo y que mi hija no era miembro del CIS. Mi hija nació dentro de la Comunidad, asistió a pre-kinder, kinder, primaria y secundaria en el Instituto Weizman, y por estatutos perteneció al CIS hasta los 18 años. Lamentablemente, por cuanto mi yerno aun no se ha convertido, ni ella ni él serían aceptados como miembros, por lo que hay que esperar hasta que se concrete la conversión para que puedan ser aceptados.  Es decir,  ella no es miembro del CIS NO por negligencia sino porque actualmente se está negando la posibilidad a matrimonios mixtos de integrarse a esta organización (aunque anteriormente se aceptaron varias familias que aún siguen siendo miembros).  

Se me dijo que el día que mi yerno se convirtiera (entiéndase que debe ser una conversión ortodoxa, reconocida por el Rabinato de Israel, para que la consideren válida), lo recibirían en la Comunidad con los brazos abiertos, y que desconocían esa directriz ya que en ningún momento ellos habían dado pautas a seguir en ese sentido. 
Pedí que por escrito se me dieran 2 documentos:
a-      certificado de judeidad de mi madre ( que en paz descanse ) y mío y que ambas hemos pertenecido al CIS
b-      documento de que Baruch no era empleado del CIS y tomaba sus propias decisiones respecto a brindar servicios religiosos a quien quisiera, éste último nunca se me entregó, por cierto.  Esto deja dudas y puertas abiertas para pensar más allà de lo expuesto en primera instancia por la Junta. 

En vista de lo anterior me vi obligada a traer un Mohel del exterior, tuve varias opciones, pero sus horarios y compromisos no calzaban con los vuelos y al final traje al único que pudo venir a tiempo para realizar esa Mitzvah , quien vino desde New York. Gracias a la existencia de Jabad Lubavich en Costa Rica y al Rabino Szpalter que fue nuestro apoyo es esos momentos tan angustiantes, el Brith se realizó dentro de la mayor ortodoxia. Valga la pena agregar que los integrantes de Jabad son más estrictos y cumplidores de las ordenanzas judías que nuestro Mohel, nuestro Rabino, y nuestra dirigencia  y pese a ello, abiertos y dispuestos a cooperar cuando así procede.  

Todo lo anterior es una especie de burla, todo el mundo le echa la culpa a alguien más,  y para decirlo de un modo un poco sarcástico, se pasan la bola como en un jueguito de futbol, nadie asume responsabilidades. Sobre sus conciencias el o los responsables, que de la manera más desfachatada han transgredido no sólo los postulados que dieron nacimiento al CIS sino toda la Ley, tradición, doctrina y costumbre de nuestra religión, actuando en contrario a todos los principios, sin importarles la gravedad de la situación a que nos expusieron.  

En 1998, se realizó un Beit Din Tzedek y el CIS se comprometió a partir de esa fecha A ABSTENERSE DE IMPEDIR LA ENTRADA A LA SINAGOGA A PERSONAS CUYA IDENTIDAD JUDÍA SEA INCUESTIONABLE DE ACUERDO CON LA HALAJA, Y QUE ES OBLIGACIÓN DE UNA COMUNIDAD JUDÍA PROVEER TODOS LOS SERVICIOS QUE ÉSTA REQUIERA, INCLUSIVE, LOS DE UN BEIT DIN TZEDEK ACORDE CON LA LEY SI ALGUNA DE LAS PARTES EXIGE UN DIN TORÁ. 

Sobra decir que en momentos en que la Comunidad ha requerido de mi ayuda como profesional –soy abogada-, siempre he dado la cara y no la espalda, independientemente del tiempo o esfuerzos que se han requerido  en forma gratuita y además de que miembros de mi familia han trabajado siempre en procura del bienestar de la Comunidad, ejemplos de esto son: el fundador del Centro Israelita Sionista MOISES BURSTIN (hermano de mi abuela materna) y JACOBO GRYNSPAN (hermano de mi padre), quienes dedicaron años de su vida en procura de mantener a la Comunidad unida para protegernos y ayudarnos como grupo solidario. 

De lo anterior, se puede concluir, que en nuestra comunidad no tenemos un líder religioso, sino un justiciero, que se inventa  nuevas normativas cuando se le viene en gana, en forma antojadiza, dependiendo de su estado de ánimo. Probablemente se para ante el espejo por las mañanas y se dice: “estoy por encima del Creador, de la Torá, de la Halajá y puedo  crear normas a mi antojo, pasando por encima a las establecidas”. 

Es una vergüenza que sucedan estas cosas, y no sólo es vergonzoso sino además inmoral que los miembros de la Junta Directiva avalen esas conductas del Rabino que lo único que generan es la creación de anticuerpos entre los miembros de la Comunidad. Un líder religioso debe ser una persona asequible, amable, a quien se pueda recurrir en busca de consejo, de orientación, cuando se requiera. Que promueva el cumplimiento de nuestras tradiciones en vez de obstaculizarlas, que motive a los miembros a acercarse cada vez más a la religión en vez de alejarlos de sus raíces.  

La esencia de un judío proviene de su alma judía, esto es heredada de la madre, los preceptos correspondientes a la circuncisión derivan de la Torah, el Talmud y la tradición por ser ésta el primer mandamiento dado por Di-s a Abraham  y la Torah menciona la palabra Brit ( en hebreo pacto) 13 veces en conexión con la circuncisión, por lo que este mandamiento es considerado el más grande, profundo y significativo  dejando una marca que simboliza el pacto eterno entre Di-s y el pueblo judío que trasciende el intelecto y que simboliza la pureza. Este primer mandamiento viene precedido por su orden con la práctica de la caridad, la hospitalidad y la justicia, y es por esto que todo ser humano tiene derecho a exigir que se le trate con equidad y con justicia. 

A manera de conclusión, por cuanto estoy  segura que en este caso la razón me asiste, nadie puede exigir ni imponer a otro el cumplimiento de los preceptos de la religión, para eso existe el libre albedrío, pero tampoco tiene derecho a obstaculizar e impedir el cumplimiento de aquellos preceptos que sentimos el deber de realizar. Esto me ha llevado a manifestar públicamente mi disconformidad con el actuar del “líder religioso de la comunidad judía costarricense” y queda plasmada para reflexión de los lectores,  que no es con arbitrariedad ni con antojadizas normas transgresoras de nuestra Ley que se puede combatir la moderna tendencia a los matrimonios mixtos, sino mas bien con una actitud permisiva de seguir nuestras costumbres y tradiciones, que lograremos que el judaísmo no se diluya y que nuestros hijos y nietos puedan continuar transmitiendo los valores, la tradición y las costumbres que heredamos de nuestros antepasados. 

Los hechos aquí denunciados traerán consecuencias para otras parejas mixtas y debo hacer énfasis en la importancia de cumplir además con dos preceptos ampliamente citados en la Torah: Ajavat Israel (que es el amor por el pueblo de Israel)  y Ajavat Guer, pues es el amor a nuestro prójimo la más grande expresión de sabiduría innata y esto tampoco parecen ser de conocimiento de la jerarquía religiosa de esta comunidad judía, que se dice ortodoxa sin serlo.

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