martes, 20 de diciembre de 2011

EN DEFENSA DEL DALAI LAMA


El Dalai Lama junto a su tutor de niño, el SS austriaco Heinrich Harrer



Quisiera comenzar este artículo con una profunda felicitación y admiración para el camarada Eduard Alcántara cuyos artículos en esta página me parecen excelentes y coincido plenamente con todo lo dicho por él. Concuerdo totalmente con que el Islam es, en última instancia, una religión lunar y pasiva cuyas manifestaciones esotéricas que mostraban cierta sabiduría propia de la Tradición Aria como el sufismo y las ramas místicas del chiísmo (duodecimanismo, alawismo, etc.), surgieron en naciones de fuerte raigambre ario como España, India e Irán, más como una “reacción” del recuerdo de la sangre aria y su espiritualidad que como vertientes dentro del propio Islam, de forma similar al surgimiento de las herejías cristianas en Europa; arrianos, bogomilos, priscilianos, cátaros, rosacruces, hasta el Ku Klux Klan estadounidense. El propio Miguel Serrano asegura en su libro “El hijo del viudo” que la palabra Islam significa “Camino de Isis”, una deidad lunar egipcia. Aunque tengo mis respetuosas dudas al respecto, por algo el símbolo del Islam es la luna.
Como el camarada Alcántara concuerdo con que la Raza Amarilla es una de las pocas razas no boreales, ó no arias, con acceso a la alquimia espiritual y la evolución metafísica que puede llevar a la Iniciación, aunque personalmente creo que son muchos más los individuos de Raza Amarilla capaces de alcanzar este estado (aún cuando su número, lógicamente, jamás será tanto como el de los miembros de la Raza Aria), no cabe duda la influencia aria en pueblos como tibetanos (especialmente por parte de arios de la India, cachemiros, ladakhis, etc.), chinos (por parte de los tocarios o kushan), japoneses, mongoles, cingaleses, etc. También creo que otras razas blancas no arias (magiares, árabes, vascos, por ejemplo) pueden tener acceso a la misma Iniciación.
Es por esto que me parecieron desacertados los comentarios contra Su Santidad el Dalai Lama por parte del camarada Janus Montsalvat en el artículo respectivo. Si bien es cierto, Su Santidad el Dalai Lama no es formalmente un simpatizante del Nacionalsocialismo, al menos públicamente, su aprecio y cariño por ese gran filósofo hitlerista Miguel Serrano fue público y manifiesto hasta el punto de abrazarlo frente a una multitud.
Claro esta que el Dalai Lama tiene como deber fundamental liberar a su pueblo de la sangrienta y macabra invasión genocida judeomarxista hecha por el gobierno chino. Dicha causa, que es lógico sea prioritaria para él sobre cualquier otra causa, ideología ó afinidad filosófica, no podrá ser posible si un vínculo con el Nacionalsocialismo, que está hoy satanizado a niveles ridículos, se hiciera público. Y tampoco si no asegurara que, de liberarse la nación tibetana, un régimen parlamentario electorero de democracia liberal-burguesa se establecería en lugar de la teocracia que, como bien dice Alcántara, forma parte de la Tradición, pues todo pueblo ario siempre supeditó a la Espiritualidad las decisiones políticas y la administración estatal, como fue el gobierno de los brahmanes en la India y los druidas celtas, el Faraón-Sacerdote del Egipto Ario, el Zar de Rusia, el Emperador de Roma, etc., e incluso en sociedades orientales como los Emperadores de China y Japón, considerados dioses vivientes como el romano, y por supuesto, el propio Dalai Lama en Tíbet.
Así pues, el Dalai Lama requiere de vivir en el espantoso y “kaliyúguico” mundo moderno y requiere amoldarse a él, al menos externamente, para lograr objetivos superiores como salvar a una nación del exterminio. Otros grandes filósofos y sabios que han aportado mucho a la Arianidad han hecho lo mismo como Carl Jung, Henry Ford, Herman Hesse, Helena Blavatsky, Albert Pike, etc.
Por los artículos que he podido apreciar, deduzco que el camarada Janus Montsalvat es adherente del catolicismo ó cuando menos del cristianismo, lo que no es para nada negativo a mi criterio. Gracias al gran Serrano he logrado apreciar el simbolismo ario de ese Kristianismo perdido, el del Kristos Solar de origen ario cuya doctrina fue pervertida por los judíos como Pablo, esto aunque soy orgullosamente pagano, luciferino (entendiendo a Lucifer como el Dios Ario de la Sabiduría que menciona la Teosofía y no como el demonio judío), y budista, aunque en su interpretación aria. Pero de todas las formas de budismo encuentro, en el tibetano, la que más se aproxima a la doctrina luciferino-aria y creo firmemente en que el Dalai Lama es un Avatar, por eso comprendo que el Tercer Reich haya invertido millones de dólares en expediciones al Tíbet en busca de la sabiduría perdida aria, de esa Magia Aria que el cristianismo opacó en Europa y consumió en las hogueras.
Esto, sin negar claro esta, que el Dalai Lama es, al menos públicamente, un líder que trabaja dentro de la estructura del Sistema, igual que muchas otras figuras no por eso menos admirables.
El budismo es una religión aria, fundada por un ario, Buda Gautama, nepalés proveniente de una de las castas superiores indias; la Sakia. Y su credo se propagó a través tanto de los países blancos (alguna vez fue mayoritario en India, Afganistán, el Imperio Tocario y otras naciones étnicamente arias en aquella época), como en los amarillos aunque actualmente las religiones lunares-demiúrgicas como el cristianismo y el Islam lo desterraron de la gran mayoría de países arios, excepto Sri Lanka. Actualmente son los pueblos amarillos los que en su mayoría preservan la religión del Buda como su confesión mayoritaria, y aunque algunos de éstos son pueblos fenotípicamente inferiores y mestizos (por ejemplo, la mayoría de los indochinos), esto no hace que el budismo sea menos ario como el hecho de que el hinduismo sea practicado por drávidas, malayos y otros pueblos negroides tampoco lo hace menos indoeuropeo.
El budismo es afín al espíritu ario en tantos aspectos como el desapego a lo material, la creencia en el renacimiento del alma, en los avatares y en el karma, que forman parte fundamental aunque de manera variopinta de todas las religiones de origen ario. Una parte esencial es su amor hacia los animales, mismo que fue tan promovido por el propio Adolf Hitler, que era vegetariano, tenia muchas mascotas, amaba a los perros, gatos, aves y todo tipo de criaturas y prohibió el maltrato a los animales en todas las formas jurídicas posibles. ¡Que diferencia con las religiones del Demiurgo! Mismos credos como el judaísmo, el islamismo, la santería y el Vudú que realizan sacrificios de animales ofreciéndoles su sangre a su dios-vampiro, el halal islámico y el kosher judío que consisten en el doloroso sacrificio de animales a su dios para poder ser comidos, e incluso como han llegado a la práctica del canibalismo y del sacrificio de seres humanos a su dios-vampiro (simbolizado por el sacrificio de Isaac por orden de Jehová que recuerda el sacrificio de niños primogénitos a Molloch en el antiguo Medio Oriente) y que han manifestado en muchas formas, que van desde las cientos de muchachas asesinadas para obtener su sangre por la judía jázara Elizabeht Bathory, la Condesa Sangrienta de Hungría hasta las masacres palestinas de Deir Yassim (1948), Shabra y Chatila (1982) y Gaza (2008) cometidas por Israel.
En todo caso, recordemos la profecía del último emperador romano pagano, Juliano el Romano, llamado Juliano el Apóstata por los cristianos debido a que al acceder al trono renegó del cristianismo y se declaró pagano y neoplatónico (nos recuerda a la pagana y neoplatónica Hypatia que murió despellejada viva por cristianos fanáticos al mando de San Cirilo). Juliano declaró la libertad de cultos para poner fin a la persecución de los paganos, trató de revivir al paganismo y de detener el avance del cristianismo hasta que murió herido a traición por un esclavo sarraceno al servicio de conspiradores cristianos. Pero antes de morir, Juliano tuvo una profecía; dijo que en sueños observó al águila imperial romana dejar la ciudad de Roma y esconderse en el oriente en las montañas más altas del mundo (¿el Himalaya?) por dos mil años para luego regresar. Si Juliano murió en el año 361, el regreso del Águila Imperial, es decir, de la civilización aria romana y pagana y del paganismo ario, se dará desde Oriente en el año 2361. El budismo llegó a Roma mediante las misiones mundiales remitidas por el emperador budista indio Asoka, y la mayoría de los reyes griegos de la India descendientes de las tropas de Alejandro Magno se convirtieron al budismo y hasta formaron una forma particular de mezcla sincrética entre la filosofía griega y la budista llamada grecobudismo. Los kalash, refugiados en las inexpugnables montañas de Pakistán, asediados por los musulmanes fanáticos, son los descendientes de los griegos que conquistaron India con Alejandro y practican aún un tipo de paganismo ario mezclado entre griego e indio, y no olvidemos que los reyes griegos se extendieron desde el actual Pakistán hasta Punjab (que luego daría nacimiento al sikhismo, una gran religión aria guerrera y solar) y a Cachemira, la vecina de Tíbet donde se practica el lamaísmo por la minoría budista. Por ende, la profecía de Juliano pareciera tener mucho sentido.

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