martes, 6 de diciembre de 2011

LA LACRA INMIGRANTE DOMINICANA EN COSTA RICA





Es bien sabido que la inmigración es y siempre ha sido uno de los más grandes problemas de Costa Rica, una nación mayoritariamente criolla donde, si bien es cierto ha habido mestizaje, este jamás fue tan grande como el que el sistema ha querido hacer ver. El problema de la inmigración usualmente se ha enfocado en las decenas de miles de nicas que cruzan la frontera costarricense legal ó ilegalmente con la complicidad corrupta de las autoridades políticas, y que generan todo tipo de problemática social como es la saturación de los sistemas de salud pública y seguridad social, delincuencia patológica manifiesta en asaltos, asesinatos y violaciones cometidos primordialmente por esta peste nica, trabajo ilegal mal pagado que se le usurpa al costarricense y casos ya pandémicos de violencia doméstica e incesto importados, enquistados en los barrios nicas como La Carpio y otros tumores que carcomen la nación costarricense.
Pero es destacable también el severo perjuicio social y moral que produce otra lamentable clase de inmigrantes que invade el país; los dominicanos.
Basta con darse una vuelta por Tierra Dominicana, el barrio dominicano en San José. El valiente testigo que tenga estómago para verlo, observará entonces a los negros dominicanos de pie, todo el día sin hacer nada salvo conversar, y sin embargo se les ve viajar en vehículos Mercedes Benz, lucir relojes de oro y usar tennis de marca. ¿Cómo costean estos lujos? Lógicamente realizando lo único que saben hacer; vender droga y prostituir a sus esposas, hijas y hermanas.
Y es que la única labor de estos dominicanos aparte de escuchar el cacofónico y detestable reggaetón a todo volumen, es administrar los burdeles donde trabajan sus esposas y vender todo tipo de substancias ilegales. Los noticieros frecuentemente reportan las constantes e inútiles redadas policiales, farsas circenses que buscan demostrar la supuesta mano dura del gobierno, pero que en la práctica no produce ningún cambio cualitativo.
¿Hasta cuando tendremos los costarricenses que soportar la horrorosa pesadilla de recibir tal cantidad de energúmenos ignorantes, iletrados, criminales, desdentados, enfermos, canallas, prostitutas, analfabetos, agresores cobardes de mujeres, endógamos, antihigiénicos y asquerosos nicas? Y que además se les sume la plaga de negros proxenetas y narcotraficantes dominicanos.
Costa Rica es una nación de fuerte raigambre hispánico manifiesto en las desdeñadas expresiones culturales de las provincias metropolitanas y que no tienen relación ni con el folklor nicaguanacasteco ni afrocaribeño limonense que el sistema no has querido imponer.
La supremacía blanca española que civilizó a los indígenas costarricenses aunque le duela a los progres que defienden la cultura bribri (misma cultura que entre sus enunciados fundamentales incluye la costumbre de que debe ser el padre el primer hombre de sus hijas), misma que con Juanito Mora detuvo las hordas de invasores nicas al mando de William Walker en nuestra gran gesta heroica nacional y que mantuvo a los negros segregados racialmente y limitados a Limón hasta que el masón y corrupto criptojudío de José Figueres Ferrer les dio derechos y abolió la segregación, misma cultura blanca que fue tan defendida por nuestro héroe nacional el brillante científico Clorito Picado.
Lejos a quedado el legado y la memoria de Mora y Picado, hoy pisoteados por el gobierno corrupto de Costa Rica. De forma similar a como la heroica gesta española por liberar sus tierras del invasor mahometano hoy se enloda con la inmigración masiva de estas parias provenientes de África con la venia cómplice del gobierno vendido, así la épica lucha costarricense por expulsar a los invasores nicas y que segregó a los negros, hoy se ve traicionada por nuestros gobernantes, que sirven al mismo amo.

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