miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los Genes Judíos




Por Rabinos de Aish Ha Torah
La evidencia del ADN de un origen común y la conservación de un perfil genético
Cuando el presidente Bill Clinton sostuvo una conferencia de prensa en la Casa Blanca en Washington, para informar acercar de la culminación de uno de los proyectos científicos más grandes de la humanidad - el primer mapa del código genético humano - se asombró: "Hoy estamos aprendiendo el lenguaje por medio del cual Dios creó la vida. Estamos obteniendo mucha más conciencia de la complejidad, la belleza y la maravilla del regalo más sagrado y divino de Dios: el maravilloso mapa".
Escrito por el Rav Yaakov Kleiman
Asesor Científico: Dr. E. Simon, Ph.D. en microbiología, Universidad de Purdue.
 
Una reciente investigación publicada en el campo de la genética molecular - el estudio de las secuencias del ADN - indica que las poblaciones judías de las distintas comunidades de la diáspora no han perdido su identidad genética a lo largo de todo el exilio. A pesar de las enormes distancias geográficas entre las comunidades y el paso de miles de años, las alejadas comunidades comparten un perfil genético común. Esta investigación confirma el antepasado común y el origen geográfico común del mundo judío. Los hombres judíos de comunidades que se desarrollaron en el cercano oriente - iraníes, iraquíes, kurdos, yemenitas, romanos y ashkenazitas (judíos europeos) - tienen perfiles genéticos muy similares, casi idénticos.
"A pesar de un largo período de residencia en diferentes países y un aislamiento entre las comunidades, la mayoría de las poblaciones judías, no fueron significativamente diferentes en un nivel genético. Los resultados apoyan la hipótesis que plantea que el gen paterno de comunidades de Europa, el África del Norte y el Medio Oriente descienden de una antigua población común del Medio Oriente, y sugiere que la mayoría de las comunidades han permanecido relativamente aisladas de comunidades vecinas no judías durante y después del exilio" (M. F. Hammer, Proc. Nationaf of Academy of Science, 9 de mayo del 2000).
La base de este nuevo campo de investigación de poblaciones es el estudio del cromosoma Y, que es transmitido, prácticamente sin cambio alguno, de padre a hijo. Las mutaciones raras - que son cambios en la porción no codificada de su ADN - pueden servir como señalizadores que pueden distinguir a personas. Al estudiar las señales genéticas de varios grupos se pueden hacer comparaciones para determinar las relaciones genéticas entre los grupos. La investigación del cromosoma Y del pueblo judío comenzó como resultado del estudio de los cohanim - la familia sacerdotal judía. Estos estudios mostraron una gran afinidad genética entre los cohanim de hoy en día - indicando que tienen un antepasado paterno común que vivió estimadamente hace 3000 años.
Esta investigación genética consiste en obtener muestras de ADN y hacer un análisis de laboratorio comparando los señalizadores de ADN en el cromosoma Y - que es transmitido de padre a hijo - y en el mtADN (ADP3 mitocondrial) - que es transmitido de madre a hijo. Esta antropología genética promete ser particularmente informativa para trazar la historia de las poblaciones judías y para ayudar a resolver el debate de los orígenes y emigraciones de las comunidades judías en la diáspora. Los investigadores propusieron contestar a la siguiente pregunta: ¿Los grupos dispersos de judíos modernos son realmente los descendientes de los antiguos hebreos de la Biblia, o algunos grupos de judíos modernos son conversos (no judíos que se han convertido al judaísmo) y otros grupos se asimilaron a través de los matrimonios mixtos, y como consecuencia de eso les queda muy poco de sus "genes judios"?.
La compleja historia registrada de la dispersión de la tierra de Israel y subsecuentemente la residencia y movilización entre varios países de Europa, el Norte de África y el Medio Oriente, se espera que produzca un patrón complejo de relaciones genéticas dentro de las poblaciones judias, y entre estas mismas poblaciones y las poblaciones no judías dentro de las cuales vivieron. La investigación se ha basado en muestras de 29 poblaciones, 7 judias, categorizadas principalmente en cinco divisiones: judíos, no-judíos del Medio Oriente, europeos, africanos del norte y del Sud-Sahara.
Los resultados de la investigación fueron que las mayorías de las comunidades judias, separadas unas de las otras en Europa, el Norte Africa, el Cercano Oriente y la peninsula Arábiga, realmente parecen ser similares genéticamente, y parecen estar muy relacionadas unas con llas otras, compartiendo un origen geográfico común. Estas comunidades judias están mucho mas relacionadas unas con las otras y con las poblaciones semitas del Medio Oriente –palestinos, sirios, druzos- que con comunidades vecinas de la diáspora. Los resultados tambien indican un numero bajo de mezcla (matrimonios mixtos, conversiones, violaciones, etc) en el contenido genetico de estas diversas comunidades judias. Dentro de las comunidades que fueron tomadas en consideración para este experimento, los norafricanos (Marruecos, etc), fueron los mas relacionados con los judios babilonios (iraquíes). Estas poblaciones pueden ser las que representan mejor el contenido genético paterno de las antiguas poblaciones judias-hebreas con origen en el periodo del Primer Templo, antes del auxilio babilonio (hace 2.500 años aprox.).
Las señales del cromosoma Y de los judios yemenitas son tambien similares a aquellos de otras poblaciones semitas y judias. En contraste, el contenido del gen paterno de los judios etiopes se asemeja mas a los de los etiopes de origen no judio. Aunque la comunidad ashkenazita (europea) se separo de sus antepasados del mediterráneo hace 1200 años y vivieron dentro de comunidades gentiles del centro y este de Europa, su contenido genático paterno todavía se asemeja a los de otros judios y grupos semitas con origen en el Medio Oeste. Una baja taza porcentual de matrimonios mixtos entre judios de la diaspora y gentiles fue la razón principal para esa continuidad. Ya que los judios se establecieron primeramente en Europa hace mas de 50 generaciones se estimó que los matrimonios mixtos fueron solo del 0'5% en cada generación.
El contenido genético paterno ashkenazita no parece ser similar al de los de habla turca de hoy en dia. Este hallazgo se opone a la sugerencia que indicaba que los ashkenazitas son descendientes de los kuzares, el imperio turco-asiatico que se convirtió masivamente al judaísmo en el siglo VIII de la era comun. Los investigadores continuan expandiéndose en sus estudios, particularmente sobre la comunidad ashkenazita. Ellos están esperando que al examinar los señaladores del ADN en las poblaciones judias de diferentes partes de Europa, van a poder obtener patrones demograficos e históricos de las poblaciones ashkenazitas.
Ademas de preguntas de interes medico, existen muchas interesantes posibilidades concernientes al origen de las comunidades ashkenazitas y sus migraciones a Europa. Parece ser que los judios comenzaron a llegar al este de Europa probablemente hace 1000 o 1200 años atrás, cuando la infraestructura ya estaba lo suficientemente desarrollada para proveerles oportunidades de vida. Una teoria plantea que los judios del este de Europa descienden predominantemente de los inmigrantes de las zonas del Rin o de Italia, siendo asi descendientes directos de las antiguas poblaciones judias/hebreas. Una segunda teoria sugiere que fue una inmigración desde los Balcanes o del centro de Asia, con la posibilidad de grandes cantidades de conversiones de eslavos y kuzares al judaísmo. Esta discusión es similar a la controversia que existe con respecto al origen del idish, el idioma de los judios del este de Europa. Una teoria propone que los judios inmigrantes de las zonas del Rin y regiones vecinas hablaban un antiguo alemán que llegaria a ser la base del idish.
Otros estudiosos niegan que el aleman sea el origen del idish. Estos expertos en lenguas ven la gramática del idish fundamentalmente eslava, con el moderno idish desarrollado mediante la incorporación de un gran número de palabras hebreas y alemanas dentro de un contexto básicamente eslavo en gramática y sintaxis. No ha habido suficiente evidencia histórica para decidir sobre esas teorías. Hoy en día, con los desarrollados métodos genéticos, es posible probar estas ideas, por ejemplo probar si hubo alguna contribución significativa de los eslavos a la comunidad ashkenazita. Indicaciones tempranas de este estudio parecen apoyar el patrón que plantea la corriente "Mediterráneo - Europa - Este de Europa". Los investigadores planean continuar su estudio, investigando la variación genética en las poblaciones que pueden trazar sus antepasados judíos a comunidades de Europa, para un mejor entendimiento de la historia y el desarrollo de la comunidad ashkenazita. Estos estudios genéticos, apoyan la tradición judía - tanto la escrita como la oral.
Después de mil años de historia en la Tierra de Israel, los judíos se esparcieron por muchas y distantes localidades alrededor del mundo. Algunas comunidades judías exiliadas estuvieron relativamente estables durante dos milenios - como por ejemplo Babilonia (Irak) y Persia (Irán). Otras comunidades se desarrollaron unos siglos después, siguiendo con migraciones al norte de África y Europa. Todas estas comunidades mantuvieron sus costumbres judías y su observancia religiosa, a pesar de largos períodos de persecuciones. Los judíos permanecieron, en general, culturalmente aislados de sus comunidades de residencia. Estos estudios genéticos son un testimonio de la fe familiar judía. Sólo el pueblo judío en la historia de la humanidad, ha retenido su identidad genética por más de 100 generaciones estando esparcidos alrededor del mundo. Esto es realmente único e inspirador! Probablemente, lo más fascinante es que todo este gran descubrimiento científico, Dios ya se lo había adelantado al pueblo judío hace más de 3000 años!

GENÉTICA Y JUDAÍSMO
Estudios recientes en el campo de la genética confirmaron que los judíos de varias comunidades de la Diáspora preservaron su identidad genética durante el exilio. A pesar de la separación geográfica durante casi dos mil años, las comunidades judías distantes compartieron un perfil genético casi idéntico. Esta investigación confirma una ascendencia común y un origen geográfico común a los judíos del mundo todo. También confirma que las comunidades judías se mantuvieron relativamente aisladas de las poblaciones vecinas no judías. La antropología genética judía se propone a surcar la historia de las poblaciones judías y resolver el debate sobre los orígenes y las migraciones de las comunidades de la Diáspora. Se vale del análisis del cromosoma Y, que pasa inalterado del padre para el hijo varón, y del ADN mitocondrial, que pasa inalterado de la madre para el hijo o la hija. La investigación pretende verificar si los judíos contemporáneos pueden ser considerados descendientes de los antiguos hebreos de la Biblia, y si la herencia genética ancestral acabo diluida en virtud de conversiones y casamientos mixtos.
Fueron estudiadas 29 poblaciones, 7 de ellas judías, agrupables en cinco grupos mayores: judíos, poblaciones no judías de Oriente Medio, europeos, norte-africanos y africanos. Los resultados indicaron que los judíos, separados durante siglos en Europa, Oriente Medio, África del Norte, Península Arábica, poseen una gran semejanza genética, compartiendo un origen geográfica común. Las comunidades judías son más próximas genéticamente a las otras poblaciones semitas del Oriente Medio - palestinos, sirios y drusos, por ejemplo - del que las poblaciones no judías vecinas.
Sobre los judíos ashkenazim, se discutía si descendian de los Kusarim, una población turcoasiática que se convertió en masa al judaísmo en el siglo VIII, o de grupos étnicos eslavos oriundos de los Balcanes, que también se habrían convertido al judaísmo. Estas teorías fueron fácilmente desmentidas por el resultado de los análisis genéticos, que demostraron que entre las poblaciones ashkenazim, separadas hace 1200 años y viviendo en Europa Central y Oriental, tienen la misma herencia genética de las otras comunidades judías y de los grupos de origen semita de Oriente Medio. El resultado de las investigaciones corrobora la tradición judía. Después de vivir 1.000 años en la tierra de Israel, los judíos se dispersaron en el exilio. Algunas comunidades de la Diáspora se mantuvieron estables por 2.000 años, como la de Babilonia (Irak) y la de Persia (Irán). Otras surgieron siglos después, después de sucesivas migraciones de Europa y de África del Norte.
En el exilio las comunidades se mantuvieron fieles a sus costumbres y tradiciones, permaneciendo culturalmente aisladas. Estos estudios testimonian la fidelidad familiar de los judíos. Estos representan la única población humana que consiguió preservar su identidad genética por más de 100 generaciones! Otro capítulo de la antropología genética judía estudia a los Cohanim. De acuerdo con la tradición, los Cohanim son descendentes directos de Aaron, hermano de Moshé. Representan la familia de los sacerdotes y son miembros de la tribu de Leví. Son responsables por los servicios del Templo. La transmisión del título de Cohen es transmitida de padre para el hijo varón, sin interrupción, hace 3.300 anos, o más que cien generaciones. El análisis del ADN fue usado para ver si era posible comprobarse que esa línea se mantuvo desde el Sinaí, a través del largo exilio. Se partió de la hipótesis que si los Cohanim descienden de un único hombre, deben poseer marcadores genéticos comunes, a los de su ancestro, Aaron. Los marcadores genéticos, o alotipos, son pequeñas mutaciones que ocurren en porciones no codificadas del ADN. Por lo tanto, no son sujetas a selección natural y tienden a persistir y transmitirse.
Bastaría identificar un marcador genético de los cromosomas Y, y ver si es encontrado con mayor frecuencia entre los Cohanim que entre el resto de la población judía. Los resultados de esa investigación fueron significativos, encontrándose un marcador particular (YAP) detectado en 98% de los Cohanim y en proporción mucho más baja en el resto de la población. Sucesivamente la selección de los marcadores del cromosoma Y fue ampliada y fueron encontrados seis marcadores específicos en 97 de 106 Cohanim testeados. Este conjunto de marcadores se llama Haplótipo Modal Cohen (CMH) y representa la firma genética de la familia sacerdotal. Se encuentra tanto entre ashkenazim como sefaradim. Y el cálculo de las fechas en la base de la variación de las mutaciones nos hace volver al pasado por 106 generaciones, o 3.300 años, justamente a la época de la salida de Egipto. El profesor Hammer presento y confirmo esos datos en la reciente Conferencia para el Genoma Judío, en Israel. Nuevamente la alta incidencia de similitud genética entre los Cohanim confirma la lealdad familiar de los judíos, porque hasta una baja incidencia de infidelidad alteraría drásticamente esos datos.

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