martes, 20 de diciembre de 2011

Trabajo esclavo en China



Por Harry Wu
Con motivo de la celebración en Miami del 54 aniversario de la Declaración de Derechos Humanos este 10 de diciembre del 2002, tuvo lugar un acto en el Labor Cente, de la Universidad Internacional de la Florida, en el que participó Harry Wu, el famoso combatiente por la libertad y los derechos humanos en China. Harry Wu ha entrado en China, en más de una ocasión para obtener información sobre el sistema de campos de trabajo forzado y ha sido detenido varios veces poniendo en peligro su propia vida para poder hacer estas denuncias. Harry Wu ha venido a Miami invitado por el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, miembro de la Sociedad Internacional de Derechos Humanos con sede en Alemania.

En 1848, el Manifiesto Comunista de Marx y Engels comenzaba con las siguientes palabras: "Un fantasma recorre Europa, el fantasma del Comunismo". En 1917, el fantasma tomó el poder en Rusia, en 1949, conquistó China. A mediados del siglo XX, el comunismo ocupaba el poder en un país tras otro. Aun en algunas democracias occidentales, los partidos comunistas decían ser lo suficientemente fuertes como para llegar al poder. Decían que "El Viejo Mundo ser reemplazado por el Nuevo Mundo".


¿Qué futuro espera a la China comunista?

China es un problema de magnitud global en los últimos años del siglo XX, cuando Den Xiaoping, famoso como el principal arquitecto de las "reformas", está a punto de desaparecer. ¨ ¿Qué futuro le espera a mayor estado comunista del mundo? La actual situación en la China continental puede sintetizarse con las palabras de Lenin: "Los que están n arriba no pueden dirigir como antes, y los que están abajo no aceptan ser dirigidos como antes".

Pese a los cambios de la última década, dos cosas siguen siendo verdad. China está dirigida por el Partido Comunista, y China no es un estado de derecho. La superestructura política y económica básica de China sigue basada en la propiedad estatal. Los campesinos no tienen tierra propia. Las finanzas están drásticamente controladas por el gobierno. La gran mayoría de las empresas industriales básicas son de propiedad estatal.

El capitalismo requiere respeto por los derechos individuales pero esto no existe en la China actual. La propiedad privada, tal como la conocemos en Occidente, no existe en ninguna medida significativa, y el Partido Comunista no ha enfrentado este problema.

Hasta que en China no se permita la propiedad privada en gran escala, no habrá un desarrollo económico real y perramente. La reforma económica de Deng no ha incidido sobre el problema fundamental que hoy tiene China. El problema básico del sistema económico, la propiedad, sigue sin resolver.

La explosión económica fue posible porque el capitalismo crea ganancias tanto para Occidente como para China. Pero, pese a las enormes ganancias conseguidas por el comercio exterior chino, la gente sencilla sólo disfruta una porción minúscula. El gobierno comunista invierte la mayor parte de las ganancias en desarrollar su sistema armamentista, en actividades políticas internas y externas y en mantener la estabilidad política de la nación.

El argumento de que el capitalismo traer la democracia a China presenta numerosos problemas, uno de los cuales es la total carencia de precedentes históricos.

Hoy, un fantasma ronda por la China continental, el fantasma del capitalismo. El comunismo ha muerto. Los chinos, en general, no creen en él. Pero ni siquiera cree la mayoría de los miembros del Partido Comunista.

La explosión económica "capitalista" ha hecho aparecer bien al régimen comunista en el exterior pero sus pilares están severamente dañados. En China se avizoran varias crisis de enorme magnitud.


Los campos laogai: maquinaria para moler seres humanos

En el centro del actual problema de derechos humanos en China está la maquinaria china para aplastar los seres humanos física, psicológica y espiritualmente: el sistema de campos laogai. Hemos identificado 1,100 de ellos. Es también una parte integral de la economía nacional.

Algunos hechos básicos lo ilustran claramente. Una tercera parte del té chino es producido en campos laogai. El 60 por ciento de los productos químicos de vulcanización es producido en un solo campo laogai ubicado en Shangai. Las principales fábricas de montacargas del país en recibir autoridad para exportar son campos laogai en la provincia de Zenjian. Uno de los mayores y más tempranos exportadores de herramientas de mano es un camionero de Shangai. Y una parte desconocida pero significativa de la cosecha china de algodón es cultivada por presos. Podría seguir indefinidamente. El alcance del negocio de los laogai revelado recientemente cuando se hizo publico que la empresa conjunta Beijing Jeep Company; a Chrysler utilizaba componentes automovilísticos de los campos laogai de Pekín.

La política fundamental del sistema de laogai es que el trabajo forzado es un medio; la reforma del pensamiento es el objetivo básico". La teoría económica del Partido Comunista sostiene que los seres humanos constituyen la fuerza productiva fundamental. Con la excepción de los que tienen que ser exterminados físicamente por razones políticas, los seres humanos tienen que ser utilizados como "fuerzas productivas" con la sumisión como condición.

La sumisión puede conseguirse a través de la violencia pero se prefiere la sumisión psicológica y espiritual. El laogai no es simplemente un sistema penitenciario, es un instrumento político para mantener el poder totalitario del Partido Comunista.

Tenemos que comprender que el gobierno comunista chino miente todo el tiempo. No sólo miente a su propio pueblo sino que miente a otros gobiernos. Hay mentiras grandes y mentiras pequeñas. Pero son mentiras.

Mintieron cuando dijeron que no había presos políticos en China. Mintieron cuando dijeron que había libertad de religión en China. Mintieron cuando dijeron que no exportaban misiles y armas nucleares a Pakistán. Me mintieron a mí y mintieron sobre mí.

Tenemos que comprender que el fin del sistema comunista no significar la emergencia de una sociedad democrática. En China, hay que recorrer "un largo, largo camino hacia un futuro imprevisible".

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