miércoles, 4 de enero de 2012

CRISTIANISMO ARIO Y CRISTIANISMO JUDÍO


Ya retorna la Virgen y retorna el reino de Saturno; ya del alto cielo nos 
es enviada una nueva progenie. Favorece tú, casa Lucina, al niño que ahora 
nace, por quién primeramente cesará una raza de hierro y una raza de oro 
surgirá por todo el mundo; ya el A-polo tuyo señorea..." 
VIRGILIO (Egloga IV de sus "Bucólicas").
  "Quiero deciros, amigos e hijos míos, a quienes he nutrido con mi 
enseñanza; escuchad: quiero revelaros un misterio prodigioso que se 
refiere al Gran Rey que ha de venir al mundo.Al final de los tiempos, 
cuando se acerque la disolución final, un Niño será concebido y sus 
miembros se formarán en el vientre de una Virgen, aunque ningún 
-hombre se habrá acercado a ella. Él será como un árbol de hermosas 
ramas cargado de -frutos en medio de un lugar árido. Y las gentes de 
éste país se opondrán a su crecimiento, e intentarán arrancarlo, pero no 
lo conseguirán. Así que lo prenderán y lo  -matarán en un madero. 
Tierra y Cielo se vestirán de luto a causa de su violenta muerte, y 
todas las familias de los pueblos llorarán por él. Abrirá el camino 
hacia las profundidades de la Tierra, y desde allí ascenderá hasta 
las alturas. Entonces regresará con las huestes de Luz, sobre blancas 
nubes, porque Él es el Niño engendrado por la Palabra que creó 
todas las cosas... Surgirá de mi familia y de mi linaje. Él es Yo, y 
Yo soy Él. Yo estoy en Él, y Él está en Mí". 
ZARATUSTRA  (Oráculos de Histaspe).
  "Y sucedió que, habiendo nacido el Señor Jesús en Belén durante 
el reinado de Herodes, vinieron a Jerusalén unos Magos según la 
predicción de ZARATUSTRA. Y traían como presentes oro, incienso 
y mirra. Y le adoraron y ofrecieron sus dones..." 
Evangelio Apócrifo de la Infancia.
  "Tenéis que nacer de lo alto. El viento sopla donde quiere, y oyes 
su voz, pero no sabes de dónde viene ni dónde va. Así es todo el 
que nace del Espíritu". 
JESUCRISTO
CRISTIANISMO ARIO Y CRISTIANISMO JUDÍO 
"Deseamos una religión europea. El cristianismo está corroído por la infección semítica. 
En lo que en verdad creemos es en los elementos pre-cristianos que el cristianismo no 
ha podido expulsar... Jehová es un huevo de gorrión depositado en el nido de Europa. 
No tiene ninguna conexión con el Dios de Dante. Su concepto último de Amor supremo 
y de Inteligencia no deriva del Antiguo Testamento". 
Ezra Pound
  El maestro indiscutible de la Tradición Primordial en el siglo XX fue, junto con J. Evola, el francés R. Guénon, al que muchos han calificado como el "Testigo de la Tradición" por excelencia. Ellos dos, junto con otros, podrían ser muy bien aquellos "apóstoles de los últimos tiempos" de los que hablaron algunos profetas y visionarios tradicionales centurias atrás, y que su gran misión sería la de preparar el camino hacia una nueva Edad de Oro que vendrá, después del colapso final a que nos conducirá esta fase terminal y disoluta de la Edad de Hierro. René Guénon ya apuntó en su día, que el mensaje de Cristo fue ante todo una doctrina mistérica, iniciática y esotérica, una doctrina sapiencial, cerrada y no accesible a la mayoría. Es decir, el cristianismo primigenio no fue, ni mucho menos, una religión. La transformación de la doctrina iniciática de Cristo en una nueva religión dominada por el PATHOS de la igualdad, del mestizaje (cultural, racial, etc.), de la piedad, del pecado, del evasionismo pesimista y negador del mundo, fue obra de un ser nefasto llamado Saulo, judío de raza y de religión y, curiosa-mente, perseguidor de cristianos al principio. Mientras Cristo dijo aquello de que "Mi Reino no es de este mundo" (se refería al reino decadente del Kali-Yuga, etapa de oscurecimiento espiritual), Saulo tergiversó y adulteró el mensaje de Cristo transformándolo en un instrumento de dominación mundial al servicio de Sión, corrompiendo física y espiritualmente a la Raza indoeuropea, el verdadero pueblo elegido. Que Cristo (1) no vino a fundar una nueva religión, lo atestigua el hecho de que no dejó ningún libro de leyes sobre las que cimentar el orden social, al contrario de otros fundadores religiosos como Moisés, Mahoma o Zaratustra. Mientras el mensaje de Cristo iba dirigido a una élite (de ahí que hablara sólo con parábolas, para que el que quisiera o pudiera entender, entendiera), el de Saulo iba dirigido a la chusma desarraigada, criminales, delincuentes, débiles mentales, pervertidos, esclavos, etc, oponiéndose radicalmente a los principios y visión del mundo indoeuropeos personificados por el Imperio Romano y desencadenan-do la primera gran revolución de los parias contra el Genio de Europa, adelantándose así a las revoluciones subversivas y antitradicionales de Francia (1789), Inglaterra (1668), Norteamérica (1776) y Rusia (1917), todas ellas de esencia judía y antieuropea. 
 
  A partir del año 313 d. C.(2), el cristianismo adoptó la triple herencia de la cultura europea: la cultura celta o druídica, la cultura helénica o greco-romana y la cultura nórdico-germánica. De la fusión de esa triple herencia, de la síntesis de esos tres tipos de espiritualidad solar y olímpica, nacería el formidable edificio medieval con la reconstrucción del antiguo Impero Romano en la forma de "Sacro Imperio Romano-Germánico", encarnación del ideal heroico y uránico-viril y de la venida de una nueva Edad de Oro para Occidente. Durante el ciclo medieval (S. V al S. XV), nueva Edad de los Héroes, las escorias semíticas y judeo-paulinas fueron, sino suprimidas completamente, sí al menos atenuadas o arrinconadas por el nuevo cristianismo imperial y gibelino, de ahí el culto que hubo en el Medievo a la Guerra Santa, la Aristocracia, la Autoridad, la Jerarquía, el Orden, del Imperio como realidad metafísica y metapolítica por encima, incluso, de la misma Iglesia, etc... todo ello impensable en la visión del mundo judeocristiana y paulina. El cristianismo anarco-comunistoide del judío Saulo, plebeyo, igualitario, anti-imperial, fue sustituido por un cristianismo fundamentalmente "pagano", guerrero, luminoso y heroico-viril al servicio de un Nuevo Orden como fue la Edad Media para nuestra Patria Europea. 
 
  Pero con la llegada del nefasto "Renacimiento" (S. XV), auténtico génesis del actual mundo moderno, apareció el "humanismo" como consigna y como nuevo virus disolvente, jugando el papel que ya ejerciera el cristianismo judío de Saulo bajo el Imperio  Romano: corrompió y dinamitó los cimientos del "Sacro Imperio Romano-Germánico" posibilitando, primero la llegada del protestantismo y la disolución del Imperio, y después el nacimiento de las "nacionalidades" y de las revoluciones democráticas. Se trata, pues, de un proceso involutivo que nos ha conducido al estado lamentable actual. A partir del S. XV con el "Renacimiento" (más bien habría que hablar de "muerte espiritual") y del "Humanismo" (el hombre como centro, pero desprovisto de toda dimensión de la trascendencia), el proceso se invirtió: la triple herencia aria de la que hablábamos anteriormente, fue suprimida o, simplemente, fue desapareciendo bajo los embates del Papado y de su visión del mundo telúrica y lunar, enemigo del Emperador y de todo lo que representaba este. La lucha entre el Imperio y el Papado, entre gibelinos y güelfos, entre la "luz del Norte" indoeuropea y solar y la "luz del Sur" oscura y ginecocrática ,  tendría fatales consecuencias para Europa. El proceso que comenzaba en los siglos XIV y XV con el "humanismo" renacentista, acelerándose con la llegada de la herejía protestante (S. XVI), culminaría, finalmente, con el penoso y lamentable Concilio Vaticano II (l962-65),  presentado como un triunfo del modernismo y del progresismo democráticos sobre el autoritarismo y jerarquización medievales. Es entonces cuando la Iglesia, al menos oficialmente (realmente desde el s. XIV, repetimos), ha vuelto a sus orígenes judaicos, antieuropeos, democráticos, societarios e igualitario-plebeyos que caracterizaron la visión del mundo de aquel farsante y sinvergüenza judío llamado Saulo  -(San Pablo, para los suyos) y que tanto hizo por destruir los cimientos aristocráticos y heroico-viriles del Imperio Romano. Que el cristianismo paulino fue un instrumento de dominación mundial al servicio de Israel, no nos cabe la menor duda. Todas las doctrinas modernas y antitradicionales -humanismo, protestantismo, liberalismo, capitalismo, anarquismo, marxismo, relativismo, etc.- tienen la misma base judeocristiana en lo que tiene esta de igualitarismo, plebeyismo y resentimiento de los débiles, de los sin-tradición y sin-raza (3). 
El Cristo victorioso y triunfante -el Pantocrator- fue sustituido por el Cristo sufriente, martirizado y derrotado que tanto nos repugna y por el que tanta idolatría siente la basura religioso-plebeya, los Santos Guerreros son sustituidos por piltrafas lloronas y abandonistas, las Órdenes ascético-militares desaparecen, al igual que las hermandades de constructores o las organizaciones iniciáticas (los Fieles de Amor, la Fede Santa, los Minnesänger, etc)... todo ello equivalía a una simbólica "pérdida del Grial", la pérdida de la pureza espiritual y de la sabiduría iniciática. No deja de ser curioso que, como ya indicó en su día  J. Evola, la literatura del Santo Grial cuando más fuerza tuvo  fue precisamente en los siglos XII, XIII y XIV, es decir, la época de esplendor del Sacro Imperio y del Medievo. Luego desapareció misteriosamente a partir de los siglos XIV-XV... para volver a reaparecer como por arte de magia quinientos años después (4), en pleno siglo XX, fase terminal de la Edad de Hierro o Kali-Yuga: la alianza entre el III Reich germánico de Hitler y la Italia Fascista de Mussolini, fue un serio intento de reconstruir el Sacro Imperio Romano-Germánico y, por lo tanto, crear una nueva Edad de los Héroes para Europa. Tampoco hay que olvidar la reaparición de la temática del Grial en la Orden Negra SS, nueva aristocracia europea similar a la de la Orden de los Templarios o la de los Caballeros Teutónicos del Medievo. Y nosotros preguntamos ¿Fue todo esto el símbolo de un nuevo renacer europeo tras el inevitable "oscurecimiento de lo divino"? ¿Son los dolores de parto anunciadores de un Nuevo Orden que pugna por nacer, tras el final catastrófico que le espera al mundo moderno?. Para nosotros, sin lugar a dudas. En todo caso, el tiempo lo dirá. ASI SEA.
 
ARRIBA EUROPA!!!
 
Janus Montsalvat
N O T A S: 
(1).-El mismo J. Evola, a pesar de su virulento anticristianismo -aunque se atenuó un poco con el paso de los años-, reconoció que la vida de Jesucristo, de la misma manera que en los mitos relativos a semidioses o héroes del mundo pagano, puede ser interpretada también como una serie de símbolos que se refieren a fases, estados y actos de desarrollo del ser conforme a un camino previamente determinado o preestablecido. La vida de Cristo, personaje histórico y metahistórico, está salpicada por un conjunto de símbolos susceptibles de ser interpretados esotéricamente, al igual que otros Dioses del mundo pagano como Orfeo, Osiris, Hércules, Atis, Dionisos, Mitra, Adonis, Baal, etc. 
No es de extrañar, pues, que aun hoy en día los judíos ortodoxos lo llamen "el Mesías de los paganos". 
(2).-Con el famoso "Edicto de Constantino", el cristianismo se convertía en una fe más, entre las muchas, del Imperio Romano. Así pues, si el cristianismo triunfó, fue gracias a un Emperador pagano y no gracias a un apóstol o a un mártir-fantoche evasionista y negador del mundo, como los que morían ante los leones del circo por negarse a rendir culto al Emperador o a empuñar las armas, convirtiéndose en los primeros objetores de conciencia y anarco-pacifistas de la Historia de Europa. El famoso Crismón o símbolo que Constantino tuvo en una visión, representaba, simbólicamente, el triunfo de la concepción solar y europea de Cristo sobre el judeo-paulinismo telúrico y lunar. En realidad el Crismón o monograma de Cristo que Constantino vio, era el resultante de la fusión de las runas X y P. Así como la victoria simbólica en "Puente Milvio" y que le valió su consagración como Emperador,  simbolizaba la unión de la antigua fe pagana con la doctrina de Cristo, despojada ya de la imbecilidad evasionista y negadora del mundo de Saulo. El puente siempre ha sido en el mundo tradicional, símbolo de la unión de dos mundos: por un lado simboliza la unión de la Tierra y del Cielo, dado su carácter polar o de Eje (como, por ejemplo, la Montaña, la Isla, el Castillo...todos ellos son imágenes simbólicas del "Centro del Mundo"), y por otro lado, simboliza la unión o ligazón sacral de dos orillas. Entre el "Edicto de Milán" (siglo IV d. C.) y la disolución de la Orden del Temple (s. XIV), élite y aristocracia de Europa, pasan exactamente los mil años simbólicos de los que habla el Apocalipsis de San Juan y en los que, según el mismo, las Fuerzas del Mal serían contenidas. A partir del siglo XIV comenzaría un nuevo proceso de judaización de Europa y del cristianismo. 
(3).-Una de las excusitas que la Iglesia dio para justificar aquel caos desastroso que fue el Concilio Vaticano II con su claudicación ante los ideales subversivos del mundo moderno, fue la misma mamarrachada de siempre: hay que "estar al día", coger "el ritmo de los tiempos", subirse al "tren de la historia", etc. Precisamente la historia ha demostrado en demasía que con la subversión no se pacta, y que cuando se hace, se es arrolla-do sin piedad. Una doctrina verdadera, ha de ser como el Sol... inamovible, eterna, majestuosa, y no cambiante y voluble. 
(4).-Se sabe que la Orden Negra SS del III Reich, buscó afanosamente el Grial como si de una nueva caballería artúrica estuviéramos hablando. Hicieron expediciones al castillo de Montségur y al Monasterio de Montserrat, situados ambos sobre montañas sagradas que guardan un gran parecido con el "Montsalvat" o "Montsalvatsche" de la leyenda del Grial y que puede significar tanto "Monte de la Salud", "de la Salvación" o "Salvaje". Se trata más bien de una Montaña mítica y legendaria que de una histórica o geográfica, símbolo a su vez del "Centro del Mundo" e imagen de Thule, capital de Hiperbórea, la Patria Sagrada de la raza divina de los arios. 

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