martes, 3 de enero de 2012

SANGRE Y SUELO LA BASE DE LA VISIÓN CAMPESINA NACIONAL SOCIALISTA

La pérdida de la conciencia nacional en la propiedad del suelo es la base del capitalismo en el ámbito agrario.





Si hemos dedicado textos a la visión NS de la Naturaleza, la necesidad de las actividades deportivas y de montaña, el sentido de un cuerpo sano para un estilo sano, quedaría todo ello incompleto si no hablásemos del campesinado y la visión de una vida integrada de trabajo, naturaleza, estirpe y raices humanas, que fue la base del nacionalsocialismo en la vida popular, campesina, de tantas familias alemanas antes abandonadas por el capitalismo financiero de las macro-ciudades desarraigadas. Para hablar de la acción NS en este ámbito hemos elegido profundizar algo en una persona que se identifica totalmente con esta visión natural de la vida campesina: Walter Darré. En el verano de 1930, Adolf Hitler, que aun no era el Führer de Alemania, pero si dirigente del partido nacionalsocialista, ya el más importante del país, conocía a un relativamente oscuro funcionario civil y le encargó organizar los granjeros para el apoyo a la Revolución NS. Este hombre, Walther Darré estaba bien preparado para esta asignación por sus estudios y por su experiencia
 práctica en la agricultura. Aportó a esta tarea una experiencia organizativa y una sincera creencia en la justicia de la causa. Su éxito en la unión de los granjeros para el nacionalsocialismo fue fenomenal, como la victoria electoral nazi en julio testifica. La influencia de Darré en las organizaciones agrícolas se incrementó hasta que culminó en su nombramiento como Ministro de Abastecimiento y Agricultura el 29 de junio de 1933. A los tres meses Darré preparó una legislación que fue promulgada en ley y que cumplía la mayoría de las promesas a los granjeros de la campaña nacionalsocialista. Obviamente, Darré no fue, pues, una persona insignificante en la revolución NS. La importancia de su obra nos autoriza claramente a un estudio de su temprana vida y de su filosofía básica.



La vida de Darré empezó el 14 de julio de 1895 lejos de la escena de sus ultimas actividades(1).. Ricardo Walther Oskar Darré nació de padres alemanes cerca de Buenos Aires, donde su padre encabezaba una empresa de importación-exportación. Después de asistir a una escuela local alemana en sus primeros diez años, el joven Darré viajó a la madre patria para seguir estudiando en Heidelberg, Gummersbach, Godesberg y en Wimblendon en Inglaterra hasta 1914, cuando Darré decidió que deseaba convertirse en un granjero colonial. Para ello se alistó a la Escuela colonial alemana en Witzenhausen que había sido fundada por Guillermo II para promover el establecimiento colonial (2),



Sus estudios fueron interrumpidos por la guerra y en agosto de 1914 se alistó en el Primer regimiento de artillería de campo de Nassau; Darré sirvió a su país honorablemente y recibió una comisión de reserva en enero de 1917. La pérdida de las colonias alemanas después de la guerra no desalentó su entusiasmo por la agricultura. Volvió a Witzenhausen y en 1920 recibió un diploma que le certificaba como un granjero colonial alemán. Los años inmediatamente siguientes fueron dedicados a trabajar para la oficina colonial alemana y a ganar experiencia
práctica en granjas en Baviera y Oldenburg. En 1922 Darré se casó y volvió a sus estudios. La mayor parte de los siguiente tres años estuvo en la Universidad Martin Luther en Halle-Wittenberg, el centro de biología mendelistica-darwiniana de Alemania. Allí su trabajo estuvo bajo la supervisión del Dr. Gustav Froelich, director del Instituto de Crianza y Alimentación Animal de la Universidad. (3) El joven estudiante estuvo principalmente interesado en la crianza animal y en sus relaciones en conjunto general para la cuestión biológica de la raza. Sus mayores documentos de investigación, resultantes de una investigación intensiva con los cerdos, fueron “La domesticación del cerdo” y “Sobre la historia de la crianza de animales domésticos”. En febrero de 1925 Darré superó el examen estatal para convertirse en Diplomalandwirt, que lo calificaba para trabajar en varias carreras agrícolas. (4)



Durante los años entre 1926 y 1930, Darré trabajó principalmente para el Departamento Alemán de Agricultura principalmente en los estados Bálticos y en la Prusia del Este. Durante este periodo hizo diversos estudios para el departamento y encontró tiempo para hacer un gran negocio escribiendo por cuenta propia. Los seis últimos meses de 1920 vieron a la luz 23 artículos de Darré en siete publicaciones diferentes. De éstas, dos eran agrícolas y técnicas; el resto eran nacionalistas, antimarxistas y racistas.(5). Los artículos divagaban de animales, plantas y agricultura a historia antigua, judíos y leyes de la herencia (6) El tema y el contenido de éstos parecían más un ir “más allá” pero un examen de la atmósfera intelectual de Alemania revela que ellos no eran excepcionales.



En 1928 Darré se retiró a la casa de sus padres en Wiesbaden a escribir una amplia declaración de sus ideas concernientes a la raza y al granjero. La obra resultante, Das Bauerntum als Lebensquell der Nordischen Rasse, (7) fue publicada en 1929. Oswald Dutch, en su libro Hitler’s Twelve Apostles, dice que “en todos los círculos no nacionalsocialistas de Alemania, el libro de Darré levantó una homérica carcajada.” (8). Esta afirmación es desmentida por el numero y el contenido de las reseñas que el libro recibió en las publicaciones importantes alemanas. Una lectura cuidadosa de algunas de las reseñas representativas revela que no hubo una “homérica carcajada”. El libro predeciblemente fue bien recibido por las publicaciones racistas (9), mas también fue favorablemente reseñado por el editor de Anthropos, una revista trimestral antropológica conocida internacionalmente, y por la Anatomischer Anzeiger, un importante diario médico. En la reseña anterior se señalaban los errores de Darré pero muchas partes del libro fueron alabadas. (10) La última reseña afirmaba que, aunque el libro era vulnerable desde un punto de vista puramente antropológico, sus principios básicos estaban bien fundamentados (11). Mientras tanto Darré una vez más había entrado en el servicio social como experto agrícola para las legislaciones alemanas en los países bálticos. Aquí recibió aún más preparación para su futura tarea. En 1929 se le concedió a Darré un preferencia para la Oficina de Extranjería de servir en una embajada en Ecuador o trabajar en la división de investigación de mercado en Berlín. Darré renunció descartando estas ofertas las cuales le habrían distraido de su principal tarea y determinó dedicarse completamente a la activa batalla para la salvación de los granjeros alemanes (12). Esta batalla incluyó el escribir su segunda obra, Neuadel aus Blut und Boden, (13) la cual fue favorablemente recibida cuando apareció en 1930. En la Literarisches Zentralblatt für Deutschland, se dijo estar “distinguido por su bien considerado tratamiento de ética básica y cuestiones
 prácticas, las cuales están concertadas con la posibilidad de una re-ascensión del pueblo alemán.” (14)



Su deseo de ayudar al granjero guió a Darré a buscar una solución política a los problemas agrícolas. Con esto en su mente Darré acordó una entrevista con Hitler para discutir los caminos y los medios para trabajar para los intereses agrícolas en el partido Nacionalsocialista. En este punto del esbozo de la juventud de Darré podemos darla por concluida para permitir una visión más cercana de sus ideas, las cuales impresionaron a Hitler y a muchos granjeros alemanes. Primero de todo se debe señalar que las ideas de Darré reseñadas en las páginas subsiguientes no son originales. El simplemente presentó un análisis de las lacras de la sociedad capitalista moderna la cual había dominado la Alemania en el siglo XIX y que ganaron nueva vida en el periodo de Weimar. Que el capitalismo industrial con su lamentable centralismo urbano era el responsable del deterioro de la nación alemana y que sólo un retorno a la tierra podría parar el declive era común entonces (15). Los novelistas populares alemanes como por ejemplo Berthold Auerbach y Conrad Ferdinand Meyer idealizaron el campesino como el verdadero representante de la raza alemana. Profetas del movimiento Volkisch como Julius Langbehn podían alabar las virtudes y la virilidad del granjero alemán y describirle como el símbolo de “todo lo que permanece sano en la sociedad (16). Mientras Oswald Spengler y Houston Stewart Chamberlain se lamentaban de la desintegración de la cultura occidental, muchos hombres menores proponían soluciones basadas en el campesinado. Los esquemas de Adolf Damaschke y Willibald Hentschel combinaron el concepto del retorno a la tierra con la pureza racial. Una organización llamada Artamanen intentó poner algunas de estas ideas en
 práctica en 1920 sin éxito. Si las ideas de Darré no son originales y si no fue el principal filósofo del Nacional Socialismo, ¿en dónde está la importancia de un estudio de sus ideas?. La respuesta es que su presentación de estas ideas fue clara y comprensivas; y quizás lo más importante, que además las puso en práctica.



Mientras que varios de los artículos de Darré eran sobre temas específicos, la mayoría de sus obras fueron teóricas, subrayando las causas y el desarrollo de los males básicos de la agricultura alemana y proponiendo posibles curas. Darré no daba especial importancia a los problemas de detalle en sí mismos, puesto que estaba convencido que estos eran sólo síntomas de una enfermedad mucho más seria. Más específicamente, pensó que el futuro de la nación alemana estaba en peligro a causa de la deteriorización del status de los granjeros en la sociedad alemana. Fue esta fuerte convicción la que le guió a escribir como hizo y le indujo a aceptar el puesto ofrecido por Hitler.



Una comprensión clara de las ideas de Darré puede hacerse estudiando separadamente dos palabras del famoso slogan que surgía constantemente en sus escritos, Blut und Boden. Esta frase es el núcleo vital de todo el pensamiento de Darré. Blut, literalmente traducido como sangre, es usado como encabezamiento para sus teorías raciales. Bajo Boden, o suelo, aparecen todas sus nociones sobre agricultura. Esta es naturalmente una división arbitraria de los conceptos de Darré, pero con ello es más fácil entender el conjunto de sus ideas. Algunos temas que no cuadran exactamente en uno de esos dos grupos tienen que ser tratadas separadamente. Si queremos una frase para expresar la concepción básica del significado de la agricultura en Darré, esta puede ser su declaración de que “el alma alemana con su entusiasmo está arraigada en su agricultura y en un sentido real que siempre creció de ella” (17). Darré creyó y firmemente manifestó que el granjero era la base de la sociedad alemana y la columna vertebral de la raza nórdica (18). Su principal medio de enfatizar la importancia del granjero fue la ecuación de los significados de los términos “Granjero” y “Noble.” Afirmó que no había distinción entre los dos excepto uno artificial más tarde en el origen. Era necesario para sus lectores entender este hecho, puesto que cuando él hablaba de una nueva nobleza, estaba sólo llamando a un renacimiento del antiguo ideal agrícola. La urgencia de esta llamada surgió de sus convicciones, las cuales compartió con los alemanes de un primer periodo, que una fuerte nobleza era esencial para una nación.



Darré avanzó dos principales razones sobre porqué el viejo sistema de la nobleza había caído en desuso. La primera era la introducción del Cristianismo en Alemania. En su único ataque real a la iglesia en estas obras, Darré echó la culpa a la idea cristiana de igualdad de corromper en mayor mesura el viejo concepto alemán de nobleza, sin embargo, sostuvo que puesto que la conversión a la cristiandad fue políticamente motivada y por tanto no genuina, habían permanecido los ideales básicos agrícolas (19). La segunda y más seria razón del declive la encotró Darré en las leyes de le herencia, las cuales habían cambiado a causa de influencias extranjeras, como por ejemplo la Revolución Francesa (20). Estas leyes cambiaron el antiguo sistema alemán de permitir que la herencia fuese a un único heredero y sostuvo que el estado de tierras tenía que ser distribuido equitativamente entre todos los herederos directos. Incluso en el Norte de Alemania, donde el peligro contra la propiedad y la permanencia de las granjas era constante, las leyes habían sido modificadas solamente limitando la extensión de la tierra que no podría ser dividida; sin embargo, el principal heredero tenía que pagar a cada coheredero por su participación en la herencia. Esto a menudo causaba apuros financieros fatales que llevaba a una eventual disolución de muchas granjas. De acuerdo con Darré esta división de la propiedad amenazó la destrucción total del sistema agrícola.



Después de revelar las amenazas a la agricultura y sus causas, Darré ofreció su solución Comprensiblemente, no propuso la supresión de las iglesias, puesto que la Iglesia ya no tenía influencia real en el problema, su efecto había tenido lugar hacía ya siglos, eran el capitalismo y la usura los culpables auténticos. Por ello propuso unas lógicas leyes para conservar las regiones de herencia de la tierra como unidades singulares. Las granjas deberían permanecer en su totalidad para mantener una familia y el heredero de la propiedad debería pagar a los otros miembros de su familia sólo lo que la tierra podría proporcionar. Darré resume su posición con la cita que “toda ley granjera es básicamente buena si limita la deuda hipotecaria de la granja, declarando la indivisibilidad de la granja, fija legalmente los derechos de la herencia y hace seguro que el pago a los otros herederos permanezca dentro del límite de la capacidad económica de la granja” (21). Si estas reformas junto con las que conciernen a la raza fuesen adoptadas, Darré prometía la emergencia de una nueva nobleza la cual de nuevo formaría la columna vertebral de la nación alemana y se convertiría en la fuente de agresivos líderes (22) Sería una élite nórdica basada en la pureza de sangre más que en artificiales distinciones de belleza.



El marcado contraste con el cual Darré pintó entre los sedentarios y los nómadas fue un segundo método de demostrar la importancia del granjero. El tópico granjero alemán, arraigado al suelo, era muy diferente del errante nómada parasitario. El sedentario abría “con el trabajo de sus manos las riquezas del suelo en la vecindad de un domicilio permanente” (23), mirando al futuro; mientras que el pastor nómada, que vivía solamente para el presente, era el arquetipo del mal que se podía encontrar en todas las razas excepto en la nórdica. Quizás la peor característica de los nómadas, en opinión de Darré, y de la cual brotaban todas las demás era su naturaleza parasitaria. Dijo: “La vida de los nómadas es siempre una vida de puro parasitismo... Desde esta actitud parasitaria el mundo sabe que el pueblo de la obra de estas tribus nómadas no están en ninguna parte y en ningún momento” (24) El nómada no podría construir sino sólo explotar. Tendría que errar con sus rebaños para encontrar pastos y mercados. Además, los nómadas a menudo se dedicaron a las guerras de expoliación y pillaje. Una palabra islámica para líder era usada por Darré para demostrar el mal y la naturaleza bélica de las tribus errantes musulmanas. Esta palabra, Gazi, incluía en su significado las ideas de “emboscada, destrucción, muerte y robo” (25).



Del estudio de los nómadas Darré concluyó que el más obvio resultado del pensamiento deformado de los errantes en la vida contemporánea era el Marxismo (26). Los efectos de esta filosofía demostraban que toda parte del esfuerzo humano tocado por las idea nómadas deberían convertirse en una vida agria e indigna. Era obvio para él que los nómadas eran la parte cancerosa de la humanidad. Para ilustrar este argumento, sugirió una comparación de las colonias musulmanas en el Norte de Africa con aquellas de la raza nórdica en las Américas. El crecimiento de América, decía, era prueba suficiente de la grandeza de los establecimientos nórdicos (27).



De este resumen es obvio que Darré sintiera que la raza nórdica era superior y que una de las razones principales era su apego al suelo. Y creyó además que la raza tenía otra fuente principal de primacía en su composición biológica o, como él sostuvo, en la pureza de la sangre. Referente al concepto racial, Darré dijo que era difícil para él ser objetivo en referencia a su propia raza pero que había intentado serlo. Expresando esto en la introducción a Das Bauerntum als Lebensquell der Nordischen Rasse dijo: “Yo me he esforzado tanto como ha sido posible en ser neutral, en impedir mostrar toda exagerada admiración a la raza nórdica, pero yo no he sido capaz de satisfacerme a mí mismo... de conceder a la raza nórdica lo que les ha de ser concedido en mi opinión” (28). Para probar su grandeza, Darré procede a explicar que históricamente la raza nórdica nunca había sido superada. Los griegos, quienes fueron la primera línea de los grandes pueblos nórdicos, desarrollaron “la perfecta conciencia interior de la libertad del pueblo de la raza nórdica” (29). Los romanos, sin embargo, habían errado enormemente en su etapa final al permitir que sangre foránea comprometiese su pureza racial; así, de acuerdo con Darré, los teutones tuvieron que conquistar Roma para llevar la tradición nórdica. Darré describió varios de las extraordinarias hazañas de la raza nórdica en la historia, enfatizando sus constantes esfuerzos por mantener la pureza racial. De este modo examinó la historia del mundo occidental como la historia de la raza nórdica.



Era la firme creencia de Darré que el mayor cambio de Alemania sería que mantendría la pureza racial. La raza tenía que surgir de nuevo una vez más para defenderse y rechazar el espectro de la sangre foránea. Darré anunció que el primer escalón para enfrentarse a este cambio era reiterar los principios del matrimonio y de la familia que las antiguas tribus germánicas habían sostenido. Desgraciadamente, estos principios habían sido modificados por la Cristiandad. Darré pensaba que, mientras el matrimonio fuese una institución meritoria, la moderna idea de que era sagrado y eterno sería incierta y no alemán. El matrimonio era bueno solamente si los individuos implicados eran racialmente puros y capaces de producir niños (30). Sentía que la familia era necesaria porque ella forma una unidad básica socio-económica para la agricultura (31). Su tema predominante era que la integridad de la raza era más importante que cualquier otra consideración.



La gran posición de la mujer entre los pueblos nórdicos era afirmada y alabada por Darré (32). En lugar de ser una virtual esclava, como en muchas áreas del mundo, la mujer alemana era vista como una compañera dedicada a su marido y a las gloriosas tareas de la preservación de la raza. El principal propósito de la mujer era cuidar a los niños; y si ella no era capaz de realizar esta tarea, la comunidad debería suministrar a la familia su ayuda (33). Darré sentía que el sentido de moralidad y fidelidad marital había sido falseado por la Cristiandad. No había un conflicto real entre el derecho social del matrimonio y la necesidad de tener herederos. En otras palabras, no era nada inmoral tener relaciones sexuales con otra mujer además de la propia si esto era necesario para la perpetuación de la raza (caso de guerras o enfermedades que habían exterminado una gran parte de la población). Ningún estigma social debería ser achacado a la ilegitimidad mientras la pureza racial no fuese perjudicada. El único acto real de inmoralidad según Darré eran las relaciones con otras razas (34). Después de clarificar estos componentes básicos raciales alemanes, Darré procedía a suministrar sus propios propósitos para una confluencia de la crisis racial de su tiempo. Los dos puntales de su programa incluían el uso de conocimientos científicos (35), y si fuese necesario, la esterilización forzosa de enfermos graves con taras hereditarias (36).



No se trata de usar en las personas medios de selección racial forzosa, no es eso lo que Darré propone (como algunos medios anti nazis han sostenido para desprestigiar) sino que hizo una llamada a los miembros de la raza nórdica para usar sabiamente los conocimientos científicos a su disposición e hizo proponer leyes para limitar el poder de los individuos a procrear indiscriminadamente (p.e. exámenes médicos antes del matrimonio, control de los casos con antecedentes de taras hereditarias, etc...)



Es obvio que Darré no puso toda su esperanza en la purificación de la raza en métodos cohercitivos, sino en educar y concienciar a los alemanes a cuidar de su estirpe. El cuidado de la raza y del cuerpo era a la vez cuidar del espíritu. Para una propuesta tan drástica, Darré tenía dos sólidas razones. Primera, el creía en la unidad orgánica del hombre. Los nórdicos habían, decía Darré, siempre creído que la mente y el cuerpo de un hombre eran inseparables (37). Esta convicción les había permitido estar tan interesados en el desarrollo del cuerpo a través de un cuidado tanto de la familia, la procreación y el ejercicio como mediante la educación intelectual. Darré dejó claro que él no degradaba la intelectualidad, sino que lo que buscaba era despertar a los alemanes descarriados para que tomasen conciencia de la importancia de sus cuerpos. Después de todo el cuerpo era la manifestación externa del alma (38). Su segunda razón era que la salvación de la raza estaba en juego. Aunque fuesen tomadas medidas drásticas, la extinción racial no era una imposibilidad. La apasionada creencia de Darré en la rectitud de su causa y la necesidad para la acción está ilustrada por las siguientes afirmaciones: “Es solamente con todos los medios posibles que se conseguirá que la sangre creativa en el cuerpo de la nación, la sangre de los hombres de la raza nórdica, sea mantenida y se incremente.. “ (39).



Una faceta de las ideas de Darré queda por ser explicada - su actitud hacia los judíos. En sus obras mayores Darré dijo poco sobre los judíos en particular, pero estaba satisfecho en clasificarlos en el gran grupo que el llamaba los nómadas, y en particular de los nómadas desarraigados y depredadores. La mayoría de sus puntos de vistas sobre la raza judía están contenido en el artículo, “El consumo de cerdo en los pueblos nórdicos y los semitas” (40). Aunque Darré no puso mucho énfasis en los judíos, este artículo no deja de ser curioso. “De la oscuridad de la historia antigua, dos razas humanas emergieron, quienes en su relación con los cerdos son perfectos opuestos. Mientras los semitas ni los conocían ni los aceptaban y los excluían por todos los medios posibles... estos permanecían en el primer puesto en los cultos del pueblo nórdico y forma con ellos... el centro inequívoco de su vida agrícola.” (41) Darré declaró que su propósito era averiguar porqué los judíos excluían a los cerdos y rechazaban su carne. Burlonamente daba posibles razones y procedía después a rechazarlas. Este artículo es ligero y satírico.



Dos importantes nociones aparecen en las obras de Darré que no parecen encajar en ninguna de los dos grupos de ideas ya discutidas. La primera de estas es su teoría del gobierno. Darré creía que el Estado, como el individuo, es una unidad orgánica. Este era la suma de sus partes y operaba como un organismo vivo. Darré perfiló un programa bastante elaborado de lo que tendría ser la composición actual de un gobierno ideal (42). Bajo este sistema una pirámide de asambleas de nobles (granjeros) debería gobernar el país. La base de este gobierno, y efectivamente, la base de todo último gobierno debería ser la ley. La ley y Dios son uno: “para la mente alemana, los dos no pueden estar separados; Dios es la ley. La ley es para el alemán solamente la expresión de su existencia eterna” (42).



Examinando los comentarios de Darré sobre la persona en el vértice de la pirámide del gobierno, uno encuentra una sorprendente desviación de la idea nacionalsocialista del Führer-princip. Darré no creía en el principio de disciplina y mando especial de un Führer: “En el más violento contraste a la veneración personal del Führer o líderes permanece el rey del pueblo alemán..” (43). Aquí Darré estaba refiriéndose en particular a una comparación entre la veneración comunista de Lenin y el respeto que los alemanes tiene para sus gobernantes. Darré además afirmó que los líderes de los alemanes habían estado siempre elegidos por una élite y eran solamente agentes para actuar como una fuerza cohesiva dentro de la nación. De este modo Darré relegaba al Führer a una posición subordinada a una élite popular. Este poder del Führer estaba para ser el símbolo de unificación de la nación, especialmente en los sucesos bélicos. No es que los alemanes fuesen bélicos; sin embargo, ellos a menudo tenían que defenderse contra los nómadas y a veces esto llamaba a la acción ofensiva. El más primitivo ejemplo de este tipo de suceso vino cuando Caín asesinó a Abel (44).



Otro importante concepto de Darré se encuentra en sus declaraciones sobre la igualdad y la libertad. Afirmaba que la desigualdad era tan inseparable de la humanidad como la vida y la muerte. Para Darré, la frase “igualdad de derechos para todos” no significaba que todos fuesen iguales sino que todos debían “esforzarse en ser dignos de la igualdad” (45). “Todos” significaba solamente la base popular ligada por la sangre y suelo. Por otra parte, dejó bien claro que los derechos de cualquier individuo tenían que ser equilibrados por sus obligaciones. Aquellos que asumen las mayores obligaciones deberían naturalmente tener más derechos. “Libertad” era otra palabra que Darré sentía que había estado mal utilizada. Para el nómada significaba que él podría hacer tanto como él quisiera, pero para el alemán sólo entendía el sentido de libertad dentro de la comunidad (46). Por ejemplo, Darré dijo que no existía una cosa tal como un “granjero no libre”. El hecho de que un hombre fuera parte de una gran entidad del estado no le hace ser un esclavo. El alemán no está interesado en la individualidad sino en la comunidad, y era solamente dentro de este contexto que la palabra “libertad” tenía un significado real para el alemán.



Es conveniente que este resumen de las ideas de Darré tenga que terminan en la idea de comunidad, tan básica para la filosofía nacionalsocialista. Darré estaba totalmente de acuerdo aquí con el principal concepto del NS-Gemeinnutz vor Eigennutz! (¡interés común antes que el propio!). De hecho, tal y como se podía esperar, la mayoría de las ideas de Darré encajaron en la filosofía del Tercer Reich, puesto que ambas tenían como su origen común la problemática atmósfera intelectual de la república de Weimar. Esto no significa que entre grupos NS no tuvieran diferencias ideológicas o políticas, pero es cierto que estas diferencias fueron soterradas por el entusiasmo que atravesó el movimiento en el periodo antes de que ganase el control del gobierno. Esto está ilustrado por el hecho de que no había diferencias aparentes entre Darré y otros dirigentes NS en 1930, sin embargo cuando las circunstancias cambiaron las divergencias de pensamiento se hicieron más claras. Para Darré la elevación del status del granjero y la creación de una raza pura eran las metas finales. Una vez que fuesen alcanzadas todos los demás problemas se solucionarían por ellos mismos. Hitler, por otro lado, apoyaba las ideas de Darré sobre el campesinado pero tenía una visión más amplia de todo el complejo estado de Alemania, y sabía que debía unir el campesinado al socialismo obrero industrial, sacandolo también a éste del estado de ‘proletarización’ marxista y capitalista y dandole el carácter de Pueblo, de Comunidad unida: Campo e Industria, obreros y ganaderos, todos unidos en un Pueblo socialista.



Darré debe ser recordado por los Nacional Socialistas no solo y tanto por sus ideas sino por su actuación: Logró unir al campesinado, darle orgullo y hacer que toda la sociedad comprendiera la importancia y lo vital que es la base agraria y campesina. Esto es precisamente lo que ha destruido radicalmente el sistema actual democrático y capitalista, donde ser ‘campesino’ se toma como una situación de ‘inferioridad’ frente a los ciudadanos de las macrociudades despersonalizadas y mundializadas (que son las que tiene en sí el estilo de vida capitalista y democrático que nos repugna). Es preciso volver al estilo de Darré, volver a considerar la base campesina arraigada en la tierra como la Nobleza del Pueblo, como la élite de una resurrección antimundialista y anticapitalista. Y es preciso volver a considerar la tierra como algo ligado a la existencia, no como un ‘bien productivo’, una ‘fabrica de productos’, que es la consideración que da el capitalismo al suelo. Honor y Arraigo, Sanre y Suelo, la gran revolución Nacionalsocialista que hoy es aun más necesaria que entonces.





Este texto está basado en un texto publicado por la Western Carolina College, por supuesto sin más que el uso de los textos citados, no de su interpretación política.







NOTAS:

(1) Para este breve esbozo de los primeros años de Darré, los datos son en gran medida en la breve y semi-ofical biografía de Hermann Reischle, Reichsbauernführer Darré, der Kämpfer um Blut und Boden , eine Lebensbeschreibung (Berlín, 1933).
Para confirmación y corrección del informe Reischle, fueron consultadas las siguientes obras: Current Biography,1941 (New York,1941), 202-203; Degener’s Wer Ist’s?, (10ªDe.; Berlin,1935), 271-272; Das Deutsche Führerslexikon, 1934-1935 (Berlin,1934), 21-21; Der Grosse Brockhaus, (10 vols.; 16ª de.; Wiesbaden, 1953), III,59; y Neue Deutsche Biographie (Berlin,1957), III,517.
(2) Mary E. Townsend, The Rise and Fall of Germany’s Colonial Empire (New York, 1930), 260-261. Ver también Der Grosse Brockhaus (15ª de.; 20 vols.; Leipzig, 1929-1935), XX, 410 (De aquí en adelante citado como Der Grosse Brockhaus, 15ª)
(3) Degener’s Wer Ist’s? (10ª de.; Berlin, 1935), 454-455.
(4) Der Grosse Brockhaus, 15ª IV, 798.
(5) Las revistas agrícolas eran Deutsche Landwirtschaftliche Tierzucht y Woelfers Landwirtschaftliche Zeitung.
Los otros fueron Volk und Rasse, Die Sonne, Blut und Boden, Volk und Scholle y Deutschelands Erneuerung. Información concerniente a estos puede ser encontrada en Sperlings Zeitschriften- und Zeitungsaddressbuch: Handbuch des Deutchen Presse, LIV (1928).
(6) Muchos de estos artículos fueron recogidos y publicados en: R. Walther Darré, Erkenntnisse und Werden (Goslar, l9402), de esta edición se cita de aquí en adelante.
 
(7) Darré, Das Bauerntum als Lebensquell der Nordischen Rasse (2ª de,; Munich,1933). De aquí en adelante citado como Darré, Das Bauerntum.
(8) Oswald Dutch, Hitler’s Twelve Apostles (New York,1940), 233.
(9) Volk und Rasse, IV (1929),108; Deutschlands Erneuerung, XIV (1930), 135-142.
(10) Anthropos, XXIV (1929), 364-65.
(11) Anatomischer Anzeiger, LXVIII (21 enero,1930), 502ss.
 
(12) Völkischer Beobachter (Munich, 11 abril,1933), 5.
(13) Darré, Neuadel aus Blut und Boden (Munich,1930)
(14) Literrisches Zentralblatt für Deutschland, LXXXI (31 dic. 1930),1757.
(15) Buenas descripciones de esta base intelectual del nazismo se pueden encontrar en George L. Mosse, The Crisis of German Ideology (New York,1964) y en Fritz Stern, The Politics of Cultural Despair (Brkeley, 1961).
(16) Stern, The Politics of Cultural Despair, 147.
(17) Darré, Neuadel, 86.
(18) En todo este estudio, he traducido la palabra Bauer, que se suele traducir por campesino, como granjero. Esto es debido a una creencia personal que el último es el que más adecuadamente expresa el concepto de Darré. La connotación inglesa de la palabra campesino (y quizá también en castellano) confundiría su significado. También, las palabras alemán, nórdico y germánico han estado usas intercambiablemente. Darré lo hacía debido a que él creía que los alemanes eran el mejor ejemplo moderno de la raza nórdica.
(19) Darré, Neudadel, 20.
(20) Ibid., 75-80.
(21) Ibid., 80.
(22) Ibid.,89-91.
(23) Darré, Das Bauerntum, 46.
(24) Ibid., 40.
(25) Ibid., 311.
(26) Darré, Neuadel, 48.
(27) Darré, Das Bauerntum, 57,63-66.
(28) Ibid., 9.
(29) Darré, Erkenntnisse und Werden,113.
(30) Darré, Neuadel, 150-151.
(31) Darré, Das Bauerntum, 101.
(32) Ibid., 376, 381.
 
(33) Ibid., 385.
(34) Ibid., 407.
(35) Darré, Das Bauerntum, 432; Darré, Neuadel, 187-188.
(36) Darré, Das Bauerntum, 427-430.
(37) Darré, Das Bauerntum, 439.
(38) Darré, Neuadel,138.
(39) Ibid., 190.
(40) Darré, Erkenntnisse und Werden, 24-26.
(41) Ibid., 27-28.
(42) Darré, Neuadel, 107-126.
(43) Darré, Das Bauerntum, 90.
(44) Ibid., 36.
(45) Ibid., 327.
(46) Darré, Neuadel, 47.
(47) Darré, Das Bauerntum,100.

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