viernes, 23 de marzo de 2012

COMUNISMO VERSUS SIONISMO. EL ESPIONAJE JUDEO-SOVIÉTICO


COMUNISMO VERSUS SIONISMO. EL ESPIONAJE JUDEO-SOVIÉTICO

Para la primera potencia comunista mundial los métodos represivos y la dictadura a todos los niveles son necesarios e imprescindibles. Unicamente mediante ellos le es posible al aparato político del PCUS mantener un régimen popularmente impopular. El que la dirección y ejecución de sus sistemas de espionaje y policía hayan estado siempre y estén en la actualidad en manos de judíos, prueba además el poder de los elementos hebreos en el sistema soviético, y la falsedad del llamado antisemitismo de la URSS.
La experiencia demuestra constantemente que el hombre es el único animal que tropieza, no dos, sino catorce veces en la misma piedra. Así no puede sorprender demasiado que continuamente se esté demostrando que los que niegan la evidencia de la ecuación comunismo sionismo son unos individuos con una tendencia al error permanente, a la diabólica perseverancia en la equivocación. Primero se empezó por negar que el Sionismo, o el Judaísmo, o como quiera llamarse a esa tremenda Fuerza Política Mundial, tuviera algo que ver con la Revolución Bolchevique de 1917. Luego, ante el alud de arrolladoras pruebas presentadas, se admitió, para afirmar enseguida que los elementos pan rusos habían tomado la sucesión de los judíos de la primera hora en la dirección del movimiento comunista mundial, y, concretamente, del Comunismo en Rusia.
Al demostrárseles que las famosas "purgas” de 1925, primero, y de 1938, después, habían servido para suprimir, en una mera lucha por el poder, a unos cinco mil judeo bolcheviques por otros seis mil hebreos rusos, se aferraron como un náufrago a un salvavidas, a la tesis de un Stalin antijudío que, según ellos, habría liquidado a la élite de la vieja guardia soviética en el transcurso de la II Guerra Mundial. Pero volvió a demostrarse que todo eso no era más que una entelequia de individuos que tomaban sus deseos por realidades, y que los judíos, ya directa, ya indirectamente, por personas interpuestas, continuaban dominando no sólo en la URSS sino en el movimiento comunista mundial. Ultimamente se ha vuelto a la carga con esa ridícula teoría, y lo curioso del caso es que no sólo la sustentan individuos y fuerzas infeudados a los "mass media " que dominan en Occidente, sino que incluso elementos que son o se representan como nacionalistas la creen ciegamente, por la razón, ya apuntada, de que les gusta creérselo. Y, no obstante...
No obstante, son los bancos y los trusts radicados en Occidente los que continúan sosteniendo a la URSS y sus satélites. En un reciente número de esta revista ya hablamos de ello. Queremos, ahora, insistir sobre un punto del que apenas habla la Gran Prensa. Es decir: el apoyo de los servicios secretos y de elementos altamente significados en la política occidental, al bloque soviético. Lord Elland, uno de los más conspícuos sionistas de Inglaterra, ha sido, finalmente, descubierto, como un agente secreto que trabajaba, a la vez, para la K.G. B. soviética y para el Mossad del Estado de Israel. Según la muy bien informada revista americana “ Spotlight“ (30-3-1981), “las investigaciones han demostrado sin lugar a dudas que Lord Elland estafó miles de millones de libras a las empresas textiles bajo su control mientras actuaba como espía, no solamente en provecho de Israel, sino también de la URSS. ¿ Quien es Lord Elland?. Es un judío llamado Pinkas Kaganovich, que emigró de la URSS en 1946, obtuvo la ciudadanía británica sin necesidad de esperar a que transcurrieran los diez años preceptivos; entró al servicio del Mossad isrealita, lo que sabían perfectamente los servicios ingleses, cambió su nombre por el de Peter Kagan y en unos quince años se hizo multimillonario con especulaciones textiles.
Un inciso: queremos llamar la atención sobre una serie de hechos rarísimos, a saber: a) un ciudadano soviético emigra libremente de la URSS, en 1946. Insólito. b) Obtiene la ciudadanía inglesa sin necesidad de esperar que se cumpla el plazo reglamentario. c) Entra al servicio de una potencia extranjera –Israel- y los servicios secretos británicos, que lo saben, no toman medida alguna, cuando la primera, de acuerdo con la ley, debería haber sido encarcelarle y la segunda privarle de la nacionalidad británica. d) A pesar de todos esos “handicaps”, en un país tan poco amante de los extranjeros como Inglaterra, se hizo multimillonario en un lapso relativamente corto de tiempo. e) Además, se le nombró Lord (Par del Reino) pese al informe en contra de la Comisión de Honores de la Casa Real.
Sigamos. Lord Elland fue denunciado por Scotland Yard como cómplice de un tal Ricardas Viagauskas, un hebreo lituano que (¡oh, coincidencia!) tambien trabajaba para el Mossad y la K.G.B.. Viagauskas fue expulsado de la Gran Bretaña, pero a Lord Elland no le sucedió nada. Dice “Spotlight": "Kagan Elland había adquirido sorprendentes contactos e influencia en los medios políticos británicos, y pronto utilizó sus conocimientos e influencia para situarse entre la élite dirigente del Establishment inglés, probablemente haciendo chantaje, primero al gobierno de Harold Wilson, y luego a los conservadores. Kagan dirigía el terrorismo del Mossad en Europa, y su especialidad consistía en la provocación, es decir, en perpetrar atentados contra elementos izquierdistas, liberales e incluso judíos, y luego desviar las culpas hacia organizaciones nacionalistas o derechistas. Los servicios de contraespionaje británicos parecían incapaces de actuar contra Kagan, debido a sus misteriosas protecciones, la menor de las cuales no era la de pertenecer a la Cámara de los Lores, lo que le garantizaba la inmunidad parlamentaria. Pero el golpe para Kagan vino desde Francia. El entonces Presidente, Valéry Giscard d"Estaing, del que se decía que, en privado., maldecía de la “omnipotencia sionista ", mandó un informe por la vía diplomática normal al Foreign Office en el que se demostraba que Kagan era un agente soviético isreaelita, culpable de la organización de actos de terrorismo en Francia y en Inglaterra. Durante unos meses no pasó nada, pero la presión de los servicios británicos de contraespionaje sobre su propio gobierno se hizo tan fuerte que no hubo más remedio que llevar a cabo -eso sí, ¡con guante blanco!- una investigación oficial. Insólitamente, el embajador de Israel en Londres, Menachem Savidor, intervino ante las autoridades inglesas en favor del presunto, ¡y más que presunto! espía. Algo sin precedentes en la historia de la diplomacia mundial. Absurdamente, un hombre acusado de tremendos crímenes contra su patria oficial, de adopción, fue puesto en libertad bajo fianza, y, sin esconderse, a la vista de todo el mundo, cogió el avión y se fue a Israel, donde fue recibido como un héroe nacional. Una vez fuera de Inglaterra Kagan, la investigación se puso en marcha en serio. Parece como si hubiera interés en permitir que se marchara. Increíble. Todavía no hay indicios absolutos de la extensión de los daños causados por Kagan, pero parece que son inmensos, y, desde fuego, muy superiores a los originados por los otrora famosos Burgess y Maclean. Una cosa aparece como cierta: aún y cuando colaborara para el Mossad, sus mejores servicios los prestó a la URSS.
Unos días después de la llegada de Kagan a Israel, estallaba en los Estados Unidos el escándalo David Aaron. Alto funcionario de la delegación americana en las Naciones Unidas y, al mismo tiempo, miembro de la C.I.A., cometió la " indiscreción " de mencionarle al delegado de la Polonia comunista los nombres de varios agentes occidentales que trabajaban tras el Telón de Acero. Tal indiscreción es increíble en un funcionario de la talla de Aaron. Las consecuencias de esa “indiscreción" que cabalmente se parece a una traición, y objetivamente lo es, fueron, como es lógico, que numerosos agentes occidentales cayeron en manos de los soviéticos y el trabajo de muchos años se perdió para nada. David Aaron es un sionista público y notorio que, como la gran mayoría de ellos, ayuda, directa o indirectamente, y siempre objetivamente, a la URSS. Hemos cogido estos dos casos, clamorosamente escandalosos y bien recientes, como más demostrativos. Pero hay muchísimos más. Casi a diario. Aparecen mencionados en periódicos de escasa tirada, e incluso en diarios importantes y sometidos, naturalmente, al Establishment, pero mencionados de manera sibilina, logrando, la técnica expositiva, que pasen prácticamente desapercibidos. Y así va Occidente. Creyendo en estupideces como el antisemitismo soviético, de manera que, ¡para que se enfaden los soviéticos!, se ayuda a Israel y se ataca a los europeos y a los árabes, ¡Genial!
USA-URSS: ¿AMIGOS O ENEMIGOS?
 Si algo hay de claro, de diáfano, en las mentes de los más, a lo largo y ancho de este Planeta, es la enemistad, la rivalidad a todos los niveles, entre los. dos colosos que, a raíz de 1945, se reparten la hegemonía mundial: USA y URSS. Y, sin embargo, a la luz de los hechos, que no de las palabras e imágenes engendradoras del gran lavado de cerebro nada más falso.
Ciñámonos a los hechos. Es una realidad, es un hecho incontrovertible que el complejo de Poder existente tras las siglas URSS, fue creado por un grupo de aventureros, adinerados casi todos ellos, con la prácticamente única excepción de Stalin que, aunque atracador de bancos, procedía de la clase media y había estudiado en un seminario. Desde Lenin, pequeño burgués, hasta Trotzky, yerno de un banquero, los individuos que perpetraron la Revolución Soviética de 1917 no eran, ciertamente, "parias de la tierra, esclavos sin pan", como expresa la letra de "La Internacional". Esos individuos eran, en una proporción no inferior al 85 por ciento, de extracción racial israelita. Es inútil pretender negar esta evidencia, atestiguada por un Libro Blanco del Gobierno Británico, informes del Servicio Secreto Norteamericano, del "Deuziéme Bureau francés, del embajador norteamericano en Moscú en 1917, y de docenas de testimonios de calidad, incluido el de Sir Winston Churchill, en un artículo titulado "Zionism versus Bolchevism” aparecido en el “Illustrated Sunday Herald" el 8 de febrero de 1920. Tales israelitas, cuya proporción numérica en los lugares clave se acercaba (y se continúa acercando) al cien por cien, fueron subvencionados desde el exterior, y especialmente desde América, por correligionarios suyos. Quien haya querido documentarse sobre este tema sabe que la Banca Kuhn, Loeb & Co. y los banqueros Jacob Schiff, Max Breitung, Felix Warburg, Otto H. Khan, Mortimer Schiff, Jerome Hanauer, todos ellos de Nueva York y Viktor Aschberg, de Estocolmo y fideicomisario de los Rothschild, fueron los financiadores de la Revolución Soviética (1). Todos estos individuos e instituciones eran israelitas.
La ayuda que recibieron los revolucionarios soviéticos a través de Alemania fue propiciada por individuos prominentes e influyentes ante el Kaiser, como el banquero hamburgués Warburg, hermano del que operaba en igual sentido desde Norteamérica, el naviero Von Ballin y el omnipotente Rathenau, del trust A.E.G. También esos individuos eran israelitas. La Revolución Soviética no fue más que la conquista de Rusia y las demás colonias del Zar por un grupo halógeno, que representaba menos del 3 por ciento de la población pero que ocupaba las dos terceras partes de la Administración Pública y casi las nueve décimas partes de la que podríamos llamar "Alta Administración” Policía y Ejército incluidos. La filosofía de la nueva religión estatal -que eso es el Marxismo- había sido creada en las mentes de Mordekai (Marx), hijo de un prestamista; Heine, poeta, hijo de mercader e íntimo de Rotschild; Boerne, primogénito del fideicomisario de los Rotschild de Viena; Engels, hijo de un fabricante textil, Moses Hess, rabino e hijo de un agente de cambio de bolsa; y Lassalle, prestigioso abogado y asesor jurídico de la familia Bismark. Todos “burgueses", para utilizar su propia terminología. Y todos miembros del Pueblo Elegido. Esto son hechos. Si se nos muestra un texto demostrando que Lasalle era un agricultor alemán, Moses Hess un monje trapense napolitano y Marx un fresador irlandés, estaremos dispuestos a rectificar. Entretanto, debemos creer el testimonio de la Historia, guste o no a los anónimos caballeros sin rostro que dirigen el lavado de cerebro de las masas borreguiles.
Lenin y sus sucesores impusieron en Rusia, bajo las siglas URSS, un sistema económico y político que no ha cesado de acumular fracasos. La realidad de esos fracasos queda evidenciada por la imposibilidad de abandonar Rusia (exceptuando a los ciudadanos hebreos), por la construcción del Muro de Berlín, de la Muralla de Bambú en China y por los incontables individuos que a diario se juegan la vida para huir de los paraísos artificiales soviéticos, más viciados que los de Baudelaire.
Los USA, caídos en manos del llamado “Lobby Israelita", de una manera casi total, desde 1933, cuando el Dinero instala a su hombre, Roosevelt, en la Casa Blanca, no ha cesado de financiar a la URSS, desde su creación hasta hoy, ya directamente ya a través de sus satélites políticos occidentales, desde su nacimiento en 1917. Y si fue la Alemania democrática de Rathenau la que, en Rapallo, reconoció oficialmente como un gobierno normal a los torturadores de la Tcheka, en 1926 se firmaba el Pacto Rockefeller-Stalín, que aseguraba a la URSS la financiación y el desarrollo de sus recursos petrolíferos. Harrimann, de la misma extracción étnica que Rockefeller y Marx, dirigía una concesión de manganeso en el Cáucaso. Los banqueros Aschberg, Kagan y Seligman colocaban empréstitos que luego no eran devueltos a los prestatarios en Occidente, para financiar la experiencia “socialista" en Rusia. El Barón Maurice de Rothschild abogaba por la ratificación del Pacto Franco-Soviético, el trust Vickers & Maxim, de otro "elegido”, Zaharoff (a) Zohar ponía los cimientos de la industria de guerra de la URSS y Robert Blum y director de la industria Weiler, fabricaba motores de aviación para sus ”hermanos" afincados en Rusia.
Cuando estalla la II Guerra Mundial, Roosevelt ayuda a Inglaterra, aunque de modo limitado y siempre cobrando en dinero o en especies. Cuando Hitler se anticipa a los previsto por los auténticos rectores de la política mundial y ataca a Stalin, un auténtico río de oro americano y occidental se desborda sobre la URSS. En todos los periódicos aparece la célebre foto de un israelita de Trieste, Alcalde de Nueva York, Fiorello La Guardia, entregando un cheque inicial de once mil millones de dólares a Litvinoff (Finkelstein), el prohombre de la diplomacia judeo soviética. Es un hecho, toda la ayuda de guerra americana a la URSS ha pasado a "beneficio de inventario”. La ayuda a los demás "aliados”, Inglaterra, Francia, Bélgica, etc, incomparablemente menor, se ha cobrado con usura.
Es un hecho. Por lo menos en tres ocasiones: en 1970, en 1975 y en 1979, los clamorosos fracasos de la "economía socialista" en la URSS han sido paliados con la ayuda del gobierno de los USA, vendiendo a crédito sin interés y a mitad de los precios internacionales el grano que los señores del necesitaban para que sus esclavos no se murieran de hambre. En 1945, incontables patentes de invención alemanas fueron entregadas, "gratis et amore", por orden del camisero Harry Salomon Truman, a la U RSS. Y si, hogaño, el cacahuetero Carter pretende hacer ver que se enfrenta a la URSS por su acción en Afghanistan con una especie de "mini boycot" a los Juegos Olímpicos de Moscú, en realidad la sostiene con créditos a larguísimo plazo, con ventas de alimentos a precios inferiores a su costo (es decir, con regalos) y alimentando su máquina de guerra, vendiéndole tecnología supersofisticada, según ha dejado establecido una Comisión del Senado USA (2). Los gobiernos USA, en traición flagrante a los intereses de sus ciudadanos incluso subvencionan, en aguas americanas, la industria pesquera soviética, polaca y este-alemana (3). Digamos, finalmente, que es bien conocido que los banqueros "americanos" autorizados a trabajar exclusivamente con la China Roja y con la URSS son los del Grupo Chase Mannhattan Bank, de David Rockefeller, de la misma tribu que el señor Marx. ¿USA y URSS enemigos? Americanos y rusos, por razones geopolíticas o por que así lo decidan los superpoderes fácticos, tal vez, pero los poderes reales en USA v URSS, ciertamente, no.
 
Joaquin Bochaca
Fuentes:
EL ESPIONAJE JUDEO-SOVIETICO
Revista CEDADE Nº 100 Octubre de 1981
USA-URSS: ¿AMIGOS O ENEMIGOS?
(1)"The Times", Londres, 9-II-1918 “The New York Times", Nueva York, 11-V-11922 y 31X 11 -1923.
(2)”The Spotlight”, Washington , 26-V-11980.
(3)”The Spotlight", lb. Id.
Revista CEDADE Nº 91 – NOVIEMBRE 1980

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