miércoles, 7 de marzo de 2012

ONÉSIMO REDONDO CAUDILLO DE CASTILLA Y CAPITÁN DE LA NUEVA RECONQUISTA


-"La juventud debe ejercitarse en la lucha física. La violencia nacional 
es justa, es necesaria, es conveniente. Es una de nuestras consignas 
permanentes la de cultivar el espíritu de una moral de violencia, 
de choque militar" 
Onésimo Redondo, 1933
-"Trabajamos por suscitar un movimiento de genuino contenido hispánico 
y atemperado a las corrientes juveniles que poseen en Europa la llave del 
porvenir. Nuestras campañas se inspiran en las siguientes directrices: 
1ª)Afirmación de la pura nacionalidad hispana y de las posibilidades de 
la Raza. 
2ª)Revolución social para sustituir el caduco edificio liberal-burgués por 
las nuevas formas de corporativismo de amplitud nacional. 
3ª)Eliminación de las mentiras parlamentario-democráticas y el materialismo 
judío marxista como fundamento de civilización." 
Onésimo Redondo, 1931
-"Si Castilla muere, España muere. Mientras Castilla esté dormida, 
dormirá España" 
Onésimo Redondo
Onésimo Redondo nació en Quintanilla de Abajo (Valladolid) ­hoy Quintanilla de Onésimo- en el año 1905.
Era hijo de padres labradores y las dos grandes pasiones de su vida fueron el campo y Castilla, a la que consideraba cuna del Imperio español y de la 
futura Revolución Nacional. Onésimo era el prototipo del hombre que vive y muere por unos ideales.
Onésimo ya desde muy joven tenía fama de hombre aislado y solitario. Los que le conocieron siempre le recordaron fundamentalmente leyendo y 
paseando por el campo.
 
Era más bien alto, de complexión fuerte, de mirada penetrante, firme y soñadora. Tenía el rostro asceta y de un iluminado; ágil de pensamiento, rígido de
 
costumbres, austero sencillo, humilde, fuerte en el mando, valiente, decidido y de ademanes severos y marciales: el hombre ideal para despertar Castilla
 
de su letargo y la antítesis de los charlatanes y politicastros afeminados ­ de derecha o de izquierda- de la democracia. A Onésimo le repugnaba
 
profundamente la charlatanería parlamentaría, los periodistas, a los que denominaba "periodistas de la pluma", las grandes urbes, la crítica y la
 
murmuración. Despreciaba la democracia y aspiraba a crear una nueva Orden de monjes-guerreros como en la Edad Media.
Era un hombre de una profunda espiritualidad, pero de una espiritualidad viril y heroica, vivida y practicada sin los exhibicionismos o gazmoñerías 
típicos de los gilipollas cuellotorcidos de Acción Católica o del Opus Dei. Rendía culto a la fortaleza física, la forma muscular y atlética que consideraba
 
indispensables y paralelas a la educación política. Hacía gimnasia cotidiana y salía al campo en largas caminatas. Amaba profundamente la Madre
 
Naturaleza y le gustaba aislarse entre bosques y montañas. Abstemio total ­no bebía alcohol ni fumaba-, una de sus aficiones era la de catar el agua de
 
los manantiales del campo y la de hacer excursiones por el monte con sus camaradas.
En 1927-28 Onésimo estuvo como asistente de las clases de español de la Escuela Superior de Mannheim, la Handels-Hochschule, en Alemania. Varias 
cosas le llamaron la atención durante su estancia en Alemania. Entre ellos, la labor de los sindicatos, el sentido de la disciplina y el espíritu  de trabajo
 
que tenían los alemanes. En cambio le repugnaban profundamente la libertad de costumbres y la corrupción que existían bajo la asquerosa y repulsiva
 
Republica de Weimar. Vino muy impresionado por el movimiento nacional-socialista de Adolf Hitler, al que admiraba. También admiraba los bosques
 
Baviera y las montañas de la Selva Negra, y las tierras del Rhin. Onésimo comparaba aquel espectáculo con el escenario que ofrecían los campos
 
castellanos y se afirmó en el deseo de repoblar Castilla de árboles.
Al regresar de Alemanis, Onésimo Redondo entra en contacto en Valladolid con el "Sindicato de Cultivadores de Remolacha de Castilla la Vieja". 
Onésimo reorganizó el Sindicato de arriba abajo, dándole impulso y carácter convirtiéndole en poco tiempo en una de las entidades más poderosas y
 
mejor dirigidas, consiguiendo romper el monopolio que tenía la industria azucarera hasta entonces y que afectaba a los intereses de los agricultores.
 
Onésimo hizo ganar nada más y nada menos que 20.000.000 de pesetas de la época a agricultores de Palencia y Valladolid.
En junio de 1931 crea el semanario "Libertad" que él mismo calificó de "antiburgués y revolucionario", y en agosto del mismo año crea el movimiento de 
las "Juntas Castellanas de Actuación Hispánica", de carácter nacional-revolucionario y antidemocrático. Es a partir de entoncescuando contacta con
 
Ramiro Ledesma y su grupo, "La Conquista del Estado", fundado por el mismo Ramiro en marzo de 1931.
En octubre de 1931 se produce la primera fusión de la Historia del movimiento Nacional-sindicalista: Ramiro Ledesma y Onésimo Redondo tras fusionar 
sus respectivos movimientos, fundan la organización "Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista"(JONS). La nueva organización sería dirigida por un
 
consejo nacional que, en realidad, se convirtió en un duunvirato en el que tanto Ledesma como Redondo continuaron dirigiendo sus respectivos grupos
 
más o menos autónomamente.
En 1932 Onésimo se vio obligado a exiliarse a Portugal al estar más o menos implicado en el intento de golpe de Estado del General Sanjurjo contra la 
nefasta y ridícula República que había en España, y que no era nada más que una Camuflada dictadura de gentecilla sin honor y sin alma.
 
En febrero de 1934 se produjo la segunda fusión de la Historia del Movimiento con la Falange de José Antonio, naciendo así la organización "Falange
 
Española de las JONS" que en un principio sería dirigida por un triunvirato formado por José Antonio, Ramiro Ledesma y Julio Ruiz de Alda.
 
Onésimo se conformó con pasar a un segundo plano como miembro destacado del Consejo Nacional y de la Junta Política del Movimiento además de las
 
heroicas Falanges Castellanas.
 
En octubre de 1934, José Antonio era elegido por el Consejo Nacional como jefe absoluto del Movimiento Nacional-Sindicalista. Su primera decisión
 
como jefe fue la de imponer la Camisa Azul como uniforme hábito de esta nueva Orden monástico-militar que era la Falange Española de las JONS. Una
 
hermandad sagrada de fanáticos creyentes y combatientes.
Onésimo Redondo, más inclinado políticamente a Ramiro que a José Antonio, en un principio secundó la escisión de Ramiro en enro de 1935 intentando 
separar las JONS de la Falange, pero finalmente, pasados los primeros momentos de confusión, Onésimo permaneció fiel a la disciplina de la
 
Organización y Ramiro sería expulsado del movimiento Nacional-Sindicalista por traidor (1).
Como León Degrelle en Bélgica, Onésimo inició su carrera política inicialmente en "Acción Nacional", rama política de "Acción Católica", aunque como 
és lógico acabaría rompiendo con esa gentuza: el espíritu combativo y rebelde de Onésimo mal podría casar con el de los hombrecillos de "Acción
 
Católica" más dados a las aguas templadas, al conformismo, la componenda y los lloriqueos. Ya en 1933 calificó a "Acción Nacional" de "partido
 
burgués".
 
La espiritualidad guerrera y solar de Onésimoera la antítesis de la espiritualidad enfermiza y telúrico-demoníaca del nacional-catolicismo, verdadero
 
cáncer de la España moderna (2).
Tras la victoria de la chusma marxista del Frente Popular en las elecciones populares de febrero de 1936 ­ que fueron una farsa-, comienza la persecución 
oficial a gran escala de la Falange. El 14 de marzo 1936 la Dirección General de Seguridad clausura todos los centros de Falange de toda España y detiene
 
a los principales dirigentes, entre ellos José Antonio, que ya no saldría de prisión. Ese mismo año se detuvo también a Onésimo y a dos falangistas más
 
(3).
Una vez en la cárcel, Onésimo impuso una vida bastante metódica a sus camaradas de prisión. Por la mañana hacían deporte. Por las tardes leían o 
jugaban al ajedrez, y de vez en cuando apaleaban a los presos comunes. Onésimo se preocupaba por la formación cultural de sus camaradas detenidos y
 
les aconsejaba con frecuencia lecturas. Hay que señalar que Onésimo nunca abandonó la dirección del Sindicato Remolachero, incluso dentro de la cárcel.
Una vez estallada la Revolución Nacional contra de la mierda democrática y la hidra marxista, el 18 de julio de 1936, los falangistas encarcelados en la 
prisión provincial de Ávila ­entre ellos Onésimo- son puestos en libertad.
 
Una vez llegado a Valladolid, Onésimo desarrolló una febril y fanática actividad. Desde la Academia de Caballería dirigía las milicias falangistas y
 
organizaba la intendencia y el reclutamiento. Pronunció bastantes discursos y alocuciones por radio.
Onésimo fue al Alto de los Leones de Castilla para infundir ánimos a los falangistas que allí luchaban en la Santa Cruzada contra la democracia y el 
marxismo que acababa de empezar.
 
Las batallas de Somosierra y el Alto de los Leones son las primeras, cronológicamente hablando, de la Cruzada. Ambas se distinguieron por su
 
ferocidad.
El 23 de julio de 1936 murió este Héroe de Leyenda, asesinado por la canalla marxista cuando se dirigía al frente, en el pueblo castellano de Labajos 
(Segovia).
La muerte de Onésimo ­como la de José Antonio- también estuvo rodeada de cierto misterio, por inesperada y fulminante y por el desconcierto que reinó 
entre los que le acompañaron en sus últimos momentos. Todo ello hizo que este capítulo se viese oscurecido durante mucho tiempo(4). Una vez más se
 
vuelve a repetir la leyenda del Héroe que nunca muere y que su desaparición es más aparente que real . El Caudillo de Castilla tenía tan sólo 31 años
cuando desapareció... los mismos que tenía Ramiro Ledesma cuando también fue cobardemente asesinado por una cuadrilla de hijos de puta de extrema
 
izquierda el 29 de octubre de 1936, III aniversario de la fundación de Falange. José Antonio caería también, tras una farsa de juicio, el 20 de noviembre de
 
1936 a la edad de 33, naciendo el mito del "Ausente".
Onésimo, Ramiro y José Antonio en España, Hitler en Alemania, Mussolini en Italia, Degrelle en Bélgica, Mosley en Inglaterra, Doriot en Francia, 
Quisling en Noruega, Pavelic en Croacia, Mussert en Holanda, Codreanu en Rumanía, Szalassi en Hungría... pertenecían a una misma PATRIA DEL
ESPIRITU. Pertenecían todos ellos a lo que el gran poeta griego Hesiodo denominaba como RAZA DE LOS HEROES(5), estirpe creada por los Dioses
 
para conquistar la Inmortalidad intentando restaurar la Edad de Oro y la tradición de los orígenes sobre la base del principio guerrero y no del
 
sacerdotal: la "Luz del Norte" contra la "Luz del Sur", telúrico-demoníaca. Nacional-Sindicalismo contra Nacional-Catolicismo. De no haberse
 
producido la derrota de uropa de 1945, el diabólico edificio judeo-cristiano se habría derrumbado como un castillo de naipes. La fe
 
nacional-revolucionaria y la fe judeocristiana son irreconciliables.
¿Cuáles fueron las causas por las que este personaje tan mítico como desconocido duera marginado? A nuestro juicio fueron las siguientes:
-Eclipsado por las personalidades de Ramiro y José Antonio, considerados como el Precursor y el Mártir del Movimiento Falangista respectivamente.
-El fanatismo antijudío y su racismo (más espiritual que biológico) que eran sumamente incómodos tanto para el franquismo posterior a la II Guerra 
Mundial tras la derrota de los fascismos y que degeneró en un patriotismo zarzuelero y afeminado, como para la basura pseudofalangista de nuestros
días (la Falange Histérica) que han acabado transformando la doctrina viril-heroica del falangismo bien en un nacional-catolicismo repulsivo,
 
chabacano y antieuropeo tipo FEI (Falange Española Independiente) o bien en un plebeyismo izquierdista aun más repugnante tipo FEA (Falange
 
Española Auténtica) o MFE (Movimiento Falangista de España). Ciertamente para estos farsantes y sinvergüenzas, Onésimo es sumamente incómodo:
 
demasiado antijudío (introdujo los Protocolos de los Sabios de Sión en España), demasiado racista. Y además hay que hacerle la pelotita al Sistema
 
¿verdad cabrones?
-Su espíritu humilde y austero, típicamente castellano, poco dado a la demagogia, al exhibicionismo y a la charlatanería que le hicieron aceptar puestos 
secundarios a partir de la fusión de Falange con las JONS en 1934. Él se conformó con recluirse en su feudo castellano de Valladolid, pero que a su vez
 
constituía la elite del falangismo de la época.
-Además hay que añadir que si Onésimo era de una acentuada espiritualidad, incluso encaminada al misticismo, propugnaba la separación de la Iglesia 
y del Estado y la aconfesionalidad del Movimiento y del Estado falangistas, algo tremendamente herético para la Espanta beatorra y clerical a la que
 
aspiraban los fantoche de "Acción Católica", "Opus Dei" o de ciertos sectores del carlismo.
 
El cristianismo de Onésimo ­como el de José Antonio- era un cristianismo gibelino: viril, heroico, solar, caballeresco y aristocrático de primacía del
 
Estado ­institución masculina- sobre la Iglesia ­institución femenina-. Todo lo contrario, como veréis, al nacional catolicismo, cuya aspiración es colocar
a la Iglesia por encima del Estado, concepción típicamente güelfa y anti-imperial. Esta fue la principal causa de la caída del Sacro Imperio Germánico:
 
las pretensiones hegemónicas del Papado sobre el poder político-espiritual encarnado en el Emperador, Rey de Reyes y Sacerdote de Sacerdotes.
-Su concepción guerra de la vida y la exaltación de la violencia y de la juventud. De todos los líderes falangistas, fue el que más alusiones hacía a la 
juventud y el que más exaltación hacía de la violencia. Algo que ponía los pelos de punta a los maricones de la derecha católica.
-Otra de las causas de su marginación, sería el desprecio que tenía hacía Madrid, capital de España, como ciudad fría y desalmada, alejada del mundo 
rural y de los intereses del campo. Onésimo sentía odio visceral hacia las modernas megalópolis que atentaban contra la Naturaleza. Mientras José
 
Antonio y Ramiro hicieron su carrera política en la capital de España, Onésimo prefirió recluirse en el mundo rural y campesino de Castilla.
Jano Montsalvat 
Septentrionis Lux
¡ARRIBA ESPAÑA! 
¡ARRIBA EUROPA!
 
¡CAIDOS POR LA REVOLUCIÓN NACIONAL-SINDICALISTA!
 
¡¡¡PRESENTES!!!
NOTAS: 
1)Hay que señalar que José Antonio y Ramiro acabaron reconciliándose antes de sus respectivas muertes en 1936. Ramiro murió, espiritualmente al
 
menos, en el seno de la Falange.
2)Cuando José Antonio dijo aquello de que "queremos una España alegre y faldicorta", no hacía más que oponerse diametralmente a la Espanta 
mojigata, beatorra, puritana, y zarzuelera a la que aspiraban la basura clerical, antisolar del nacional catolicismo
3)En junio de 1936, a pesar de las persecuciones, asesinatos y encarcelamientos perpetrados por la República democrática, la Falange contaba ya ­según 
José Antonio- con 150.000 afiliados.
4)Aun no está nada clara su muerte. Se encontró su cadáver, pero nunca se supo quien o quienes lo asesinaron, ni tampoco hubo testigos que 
presenciaran los hechos.
5)Según Julius Evola, el HEROÍSMO es la restauración de la espiritualidad lunar-sacerdotal y de la titánica o luciférica.
6)¿Qué opinaría Onésimo de cierta gentuza pseudofalangista de nuestros días que, influidos por la psicosis antirracista del Sistema, llegan a presumir 
incluso de tener en sus filas militantes negritos o moritos? Esta bazofia (la Falange Histérica) no sólo se conforma con profanar la Sagrada Camisa Azul
 
de la falange Heroica, sino que además se las dan de intelectualillos y de historiadorcetes. ¿Os imaginas a José Antonio o a Ramiro dando el visto bueno
 
o apoyando la entrada masiva de basura africana a nuestra Patria Europea, como pasa hoy en día? Se ha pasado de la Falange de los Héroes a la Falange
 
de los imbéciles.

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