lunes, 12 de marzo de 2012

Racismo antiblanco

UAN PABLO VITALI

Respecto a cómo están las cosas en Sudáfrica, me imagino que si pueden entrar a robar impunemente a periodistas y delegaciones deportivas fuertemente custodiadas, lo que debe estar pasando afuera, en las calles, debe ser bastante más grave. Pero ese es un tema de los sudafricanos. Yo que soy nacido y criado en Sudamérica, puedo imaginármelo bastante bien, aunque el tema central que me ocupa es el racismo y el odio racial en Sudáfrica.
Terrè Blanche está muerto, y ese es un tema de la justicia penal sudafricana, porque un homicidio es un homicidio, y si a cada uno que no le paga a sus empleados (suponiendo que sea el caso) lo asesinan, las calles del mundo estarían regadas de cadáveres. No, el problema no es ni Terrè Blanche, de quien no voy a emitir un juicio alguno, ni cómo se visten sus seguidores o qué bebida toman. El problema es mucho más profundo. El problema es si existe un pueblo Boer y si tiene derecho a subsistir.
 
La cosa parece sencilla y el razonamiento que rige y que no se puede contradecir es el siguiente: los blancos del mundo, o más precisamente los europeos, han oprimido a los demás pueblos del mundo, por lo tanto deben pagar el precio de la venganza. Los europeos y sus descendientes son blancos, por lo tanto son los que van a pagar esa deuda sufriendo un justo racismo anti blanco. ¿Qué no es así? ¿A usted le parece que los militantes radicales de la negritud revolucionaria van a escuchar razones? Yo vivo en un país en el que casi todos somos descendientes de europeos y ya nadie quiere decirlo porque resulta políticamente incorrecto y cuanto menos incómodo. ¿Usted se imagina lo que les puede pasar a los granjeros Boer? Sí, sí, a los granjeros y no a los banqueros, que son cualquier cosa menos Boer, aunque puedan ser en muchos casos también blancos.
 
La teoría siempre es muy linda, pero no cuando lo matan a uno. Entonces cabe preguntarse: ¿de qué pueblo formo parte yo? ¿Con qué pueblo tengo parentesco o cercanía? Es que a veces la teoría se acaba y hay que decidir de qué lado se va a poner uno. A veces las personas con las que hablamos no saben demasiado de derechos humanos, y se lo cargan a uno porque es blanco, porque es negro, o porque se les da la gana. En ese caso, cuando las cosas se ponen mal, los que pueden correr corren, se vuelven a sus países de origen o se exilian, pero siempre hay aquellos que no pueden o que son muy valientes y deciden pensar de otro modo diciendo: Yo formo parte de este pueblo (el Boer por ejemplo) estoy aquí desde hace siglos, no conozco otra tierra que esta y quieren borrarme del mapa. Eso que les ha pasado a muchos en la historia, blancos, negros o amarillos, y parece no tener importancia según la ideología vigente que dice: Europa fue una mierda imperialista, y cualquier pueblo de origen europeo merece ser pasado por arriba por cualquier pueblo de origen no europeo, sin más análisis que ese.
 
Y conste que como toda la vida defendí como peronista la idea, de que todos los pueblos tienen derecho a su identidad y existencia de acuerdo con esa misma identidad, es que cuando digo todos digo también los de origen europeo.
 
Y si nos ponemos a hilar finito con la misma lógica que los ultras del progresismo, como todos los pueblos tuvieron en mayor o menor medida migraciones a lo largo de la historia, llegaríamos a la conclusión de que todos han ocupado alguna vez un territorio vacío o ajeno para poder sobrevivir. ¿Entonces porque no son todos iguales, a los ojos de ese mapa histórico que manejan sólo los progresistas oficiales? Así tenemos que una “etnia” negra que mato un millón de personas de otra “etnia” igual de negra, no realiza por eso un hecho criminal, sino que es considerado: un arreglo interno entre oprimidos, algo más o menos normal dentro del progreso de la humanidad. Si por el contrario un pueblo como los Boer, que desde hace siglos ocupa el mismo territorio y que ha sido asesinado y enviado a campos de concentración por el imperialismo blanco inglés reclama vivir, ese pueblo es una mierda imperialista por el manual sagrado del racismo anti blanco.
 
Claro que mucha gente –por no decir la mayoría- sólo quiere formar parte del pueblo individualista de sí mismo, y pasarla lo mejor posible consumiendo waka waka mundial y mucho alcohol. Los revolucionarios africanos, bien harían en cambiar la letra de la canción “matar al Boer” que después de todo es un simple granjero, por una letra mucho más revolucionaria y comprometida que diga: a matar al banquero por ejemplo, a ver cómo les va con esa. ¿O sólo quieren matar por matar? ¿O sólo quieren el asesinato racial del diferente a ellos mismos? ¿O sólo se meten con el que no tiene poder?
 
Terrè Blanche murió violentamente como quizá había vivido, pero matar a un anciano en una cama a machetazos, está muy lejos de ser un acto de justicia. De todos modos, que lo recuerden los que lo hayan querido y conocido. Este no es el problema de un hombre, sino de tomar la siguiente decisión: ¿Tienen todos los pueblos derecho a subsistir, o sólo algunos? ¿Formo yo mismo parte de un pueblo o de ninguno? ¿Debo defender a mi pueblo o no me importa nada de él? ¿Será distinto en el futuro el destino de los pueblos europeos al del pueblo Boer, o es sólo cuestión de tiempo para que pase lo mismo?
 
Yo no vivo en Europa ni en Sudáfrica, y aunque estoy rodeado de millones y millones de descendientes de europeos, puedo ver y sentir que el proceso es el mismo en los tres continentes, desarrollándose más rápido o más despacio. Al menos a algunos el odio los unifica, a nosotros ya parece no haber nada que nos haga entender que pertenecer a un pueblo y defenderlo, no es racismo en ningún caso, sino el sano ejercicio de una ley natural.
Pero para ser cobarde no se necesita justificación, es más, en general los cobardes tienen más suerte, mientras haya un lugar donde se puedan esconder.

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