sábado, 18 de agosto de 2012

El Programa Combate



Tristeza, risa y vergüenza ajena. Eso es lo que nos entrega ese patético programa de la TV nacional llamado Combate…
¿ Cual es el país mas grande de Sudamérica? Respuesta : África
¿Sobre que país cayeron las bombas atómicas durante la segunda guerra mundial?
Respuesta : sobre Costa Rica
¿En que país de Egipto se encuentra la gran pirámide de Machu Pichu?
Respuesta: En Italia
¿ A que Escuela pictórica pertenecieron Leonardo de Vinci, Rafael y Miguel  Ángel?
Respuesta: a la Escuela Normal  Superior
¿Cómo se llama el río mas largo del mundo?
Respuesta: El Tempisque
¿Quién escribió El Quijote?
Respuesta: Carmen Lyra
¿Quién descubrió el radio?
Respuesta : Hanna Montana
Estas respuestas, son la respuesta a la pregunta: ¿de que ha servido carecer de ejercito y destinar los fondos del estado a la supuesta Educación? . Como podemos ver, no tenemos un ejercito armado, pero si un ejercito de energúmenos ignorantes e ignorantas, que cada día engrosan las filas del oscurantismo mas espantoso. Y ojo, mucho cuidado, un ejercito de idiotas es un millón de veces mas peligroso que unas fuerzas armadas  profesionales.
Hablamos de un país como Costa Rica que aun se jacta estupidamente del paradigma de, (tener mas maestros que soldados) pero en realidad lo que nuestra sociedad ha cosechado desde que se abolió el ejercito y el dinero de esta institución se destino, creámoslo, al sector Educativo, es un verdadero ejercito de idiotas. No es necesario señalar que la ignorancia es el caldo de cultivo de todo tipo de delincuencia y desgracia social. La ignorancia es una verdadera tragedia humana, si se quiere, la peor de todas. Como tragedia es también ese programita Combate: resultado evidente de todo lo torcido, decadente, pobre y equivocado que es este sistema totalitario de valores horizontales en el que vivimos desde hace mas sesenta años y, que hoy alcanza su repugnante madurez El programa Combate es una muestra evidente de la ausencia de cultura básica de esta triste juventud actual. Lo tenebroso es que, para un país como Costa Rica que tiene mas maestros que  soldados y mas violines que tractores, no hay excusa ni justificación, para semejante barbarie. Una barbarie de la que parece hacer gala el mencionado espacio televisivo, protagonizado exclusivamente por burros y para burros. Combate es ya de por si, un espacio carente de toda originalidad, sentido y gracia. Además de ser, sin lugar a dudas, una mala copia de alguna basura foránea similar; es decir, ni siquiera la estupidez argumental es genuina.
Al ver a esos pobres diablos juveniles que solo sirven de burla uno no puede menos que hacer a un lado la vergüenza ajena por lo patético de sus respuestas y, por un momento sentir verdadera pena por estos animalotes circenses. Tristeza al imaginarse a los padres de estos mentecatos, probablemente tan ignorantes como sus hijos. Tristeza porque la mayoría de estos muchachos son costarricenses. Vergüenza porque somos el hazmerreír en el extranjero. Miedo porque el futuro de este país,(  si es que lo tiene) estará en manos de esto descerebrados; e impotencia porque por mas que se insista, las cosas seguirán igual de peor, en la creencia errónea de la mayoría de que las cosas están mejorando.
La paradoja de esta situación, como en toda democracia, es quien tiene la culpa: pues nadie. Resulta que si preguntamos a los productores de semejantes mamarrachos, estos nos dirán que el publico exige mas de lo mismo y, así  se lavan las manos. Por otro lado si la masa se comporta y consume estas basuras, es porque los medios se las proporcionan. De este modo se establece un circulo vicioso que viene arrastrando a las sociedades al despeñadero en el que se encuentran. Además recordemos que en una democracia, nada es responsabilidad de nadie, y no existe un ejecutor directo, tampoco hay un rostro definido al cual achacar los crímenes. En una democracia nada es de nadie y a nadie le importa nada, el enemigo somos todos y nadie a la vez. Al menos en los regimenes totalitarios siempre hay un rostro que carga las culpas, un villano y unos cómplices a los que se puede juzgar, fusilar, quemar y ridiculizar eternamente. Pero nosotros no tenemos ese consuelo; el totalitarismo democrático que nos reprime, no tiene un rostro barbado o unos galones en los hombros que nos permitan volcar todo el odio y la frustración.
Claro que los quintacolumnistas de siempre dirán los mismo: de todo los males, el menos peor. Yo pregunto: ¿qué será lo peor? Un enemigo identificable o, un monstruo invisible que carcome y mata lentamente la resistencia y el alma de los pueblos desde adentro.
Allí esta el Programa Combate como muestra tangible de esta enfermedad social llamada democracia. Esta nos garantiza, eso si, el derecho inalienable de ser todos iguales en la ignorancia.





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