miércoles, 26 de diciembre de 2012

Violación es cultura

violada

Fuente http://insbruc.obolog.com/violacion-cultura-106756

La víctima suele ser una chica de blanca, joven y guapa. Los violadores que actúan en grupo suelen ser inmigrantes magrebíes, africanos o pakistaníes, casi siempre de religión musulmana. Este patrón se repite por toda Europa, de Norte a Sur y de Este a Oeste. Dábamos cuenta la semana pasada de una violación cometida por dos magrebíes en Bruselas contra una belga de 21 años por "no llevar el velo islámico", y a pesar de ser el único medio de comunicación español en hacerse eco de tan grave suceso, ese no es, por desgracia, un caso aislado.

En Inglaterra casos así se suceden con demasiada frecuencia. The Sun ( http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/news/article688118.ece) informaba en enero de este año de una violación en grupo cometida por cinco jóvenes de raza negra que tuvo como víctima a una británica de 16 años. Una vez consumada la violación, los agresores arrojaron sosa cáustica sobre el cuerpo de la joven, que sufrió graves quemaduras, en un intento de borrar restos de ADN.

En mayo de 2006 (http://www.expatica.com/de/articles/news/shock-in-berlin-as-suspected-rapists-freed-30050.html) Berlín quedó conmocionado por otra violación en grupo cometida por inmigrantes turcos, angoleños y sudaneses contra una chica de 17 años. En este caso la violación fue grabada con los móviles de los agresores y circuló entre jóvenes amigos de los mismos. A pesar de ser detenidos por la policía, increíblemente los agresores fueron puestos en libertad.

En Francia este tipo de violaciones son un clásico de las “banlieues” de las grandes ciudades, suburbios donde se hacinan decenas de miles de inmigrantes, sobretodo musulmanes. La prestigiosa revista norteamericana Time ( http://www.time.com/time/europe/magazine/2002/1202/crime/bellil.htm)  hacía este análisis del fenómeno:

“Los especialistas y las víctimas de estos grupos dicen que la violencia contra las mujeres está especialmente implantada en las banlieues por las actitudes culturales hacia la mujer. Los hombres de las banlieues pueden adoptar el estilo de vida de otros jóvenes franceses –música pop, coches rápidos y pornografía- pero también se encuentran sujetos frecuentemente a los prejuicios tradicionales de sus países de origen en lo que refiere a la mujer: cualquier chica del vecindario que fume, que utilice maquillaje o lleve ropa moderna es una puta”.

Esta lacra ha llegado hasta los países escandinavos e incluso hasta Australia (enlace: http://en.wikipedia.org/wiki/Sydney_gang_rapes), donde en el año 2000 una serie de violaciones en grupo cometidas por musulmanes por motivos raciales impactaron a la opinión pública.
Igual como pasa en España, los medios de comunicación europeos tienden a ocultar por sistema la nacionalidad, raza o religión de quienes cometen este tipo de delitos abominables, con motivaciones claramente racistas.
Esta vez ha sucedido en la localidad navarra de Barañáin. La policía ha detenido a ocho inmigrantes por la violación colectiva de una chica de 18 años cometida durante las fiestas de esa población, el pasado 28 de junio.

Los detenidos son cuatro ecuatorianos, dos colombianos, un boliviano. Según un comunicado de la Policía Nacional, se les acusa de trasladar a la víctima a un descampado, “aprovechando que se encontraba algo bebida”, donde varios de ellos consumaron la violación.

Seguro que no pondrán esta noticia las 24 horas del día en todos los canales de televisión durante dos semanas, como hicieron con el caso de la joven ecuatoriana agredida por un borracho en un tren de Barcelona. Los lastimeros habituales, como SOS Racismo o Movimiento Contra la Intolerancia, tampoco saldrán ahora a denunciar un “brutal caso de racismo”. Simplemente porque los agresores son inmigrantes. Es verdad que en España hay muchísima discriminación: cuando un español comete una falta o un delito que afecta a un inmigrante, la noticia se proclama a los cuatro vientos. Cuando es el inmigrante el que delinque, el hecho se esconde sistemáticamente y se le da la mínima difusión, si es que se le llega a dar alguna.
El racismo también existe contra los occidentales, por mucho que los grupos de presión pro-inmigrancionistas pretendan adueñarse del concepto para aplicarlo sólo según su conveniencia.
No nos hacen falta en España importar más violadores y asesinos de mujeres.
Bienvenidos a Occidente

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